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¿Qué entendemos por niños con necesidades especiales?

¿Qué entendemos por niños con necesidades especiales?

20/09/2015

Estos niños son los que puedan necesitar ayuda adicional debido a un problema médico, emocional o de aprendizaje. Podemos resumir las clases de enfermedades especiales (Fuente Monclús 2012) en esta lista somera:

* Físicas temporales, o a corto plazo: niños prematuros o de bajo peso, displasia de cadera, lesiones de diverso tipo, intervenciones quirúrgicas.
* Físicas permanentes, o crónicas: falta  de  control o estabilidad de  la  cabeza o el cuello, osteogénesis imperfecta, falta de tono muscular.
* Psíquicas o emocionales, incluida, entre otras muchas, la ansiedad.
* Relacionadas con problemas de desarrollo o de aprendizaje.
* Condiciones relacionadas con el comportamiento o la conducta...

De este modo, podemos distinguir entre diversas enfermedades y tipos de necesidades especiales, que pueden ser temporales, permanentes, físicas, no físicas, emocionales o de comportamiento. Estas necesidades son especiales porque los niños que las tienen pueden necesitar determinados medicamentos; ayuda externa, como una silla de ruedas; ayuda en la infraestructura, como plazas especiales en el autobús escolar (o un autobús o transporte especial), rampas de acceso a las instalaciones educativas (algo que, por otro lado, es obligatorio en los centros públicos, como vemos en el caso de Madrid).

Un niño con necesidades especiales es un niño normal que necesita ayuda

Hablamos de necesidades especiales cuando los niños tienen problemas de visión, pues podrían necesitar libros en Braille, por ejemplo, u otro tipo de apoyo; cuando tienen problemas auditivos, porque podrían necesitar un logopeda, así como un audífono para poder desenvolverse con normalidad; podríamos hablar de niños con diabetes, con déficit de atención, o con trastornos neurológicos como la parálisis cerebral.

Un niño con necesidades especiales es un niño normal que necesita ayuda específica para poder hacer las cosas que hacen los niños de su edad, para aprender al mismo ritmo, o para estar al cien por cien físicamente. Por ejemplo, los niños con síndrome de Down podrían acudir al mismo centro educativo que otros niños, pero podrían necesitar de un asistente para seguir el ritmo de la clase.

Como es lógico pensar, no solo nos debemos referir a la escuela en el caso de los niños con necesidades especiales, porque las siguen teniendo en casa, en la calle, en el centro comercial, y por supuesto en el coche, cuando nos desplazamos con ellos. Hemos de ver a estos niños como personas que tienen dificultades específicas en el día a día, pero a las que podemos apoyar y ayudar para que consigan ser lo más independientes posible.

En el fondo, todos los niños quieren aprender, relacionarse, tener amigos y vivir de la manera más independiente posible. La ayuda que les prestemos será necesaria, pero hemos de ser conscientes también de que un exceso de ayuda o atenciones puede ser contraproducente, pues serán los propios niños los que, en ocasiones, nos recuerden qué es lo que pueden llegar a conseguir por sí mismos.
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