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Niños con dispraxia: consejos para viajar en coche

Niños con dispraxia: consejos para viajar en coche

18/10/2017

La dispraxia es una alteración psicomotriz que se da desde la más tierna infancia y que se asocia con la torpeza, siendo más correcto hablar de lentitud y dificultad a la hora de realizar movimientos coordinados que son, en apariencia, sencillos. Sin embargo, las dificultades se suelen apreciar en actos que requieren de la coordinación de varios grupos musculares: escribir, atarse los zapatos, lavarse los dientes o hacer deporte.

También se conoce a la dispraxia como el Trastorno del desarrollo de la coordinación, o TDC. Sus causas son desconocidas, pero en estos niños las habilidades motoras no se desarrollan de la manera apropiada. A veces este trastorno está ligado a un retraso en el desarrollo motor, y a las dificultades mencionadas con anterioridad podemos añadir, para completar, que puede que a estos niños les cueste anticipar, organizar o ejecutar sus movimientos.

  • El niño puede tener dificultades en un ámbito motor muy concreto (por ejemplo, a nivel de escritura o de la motricidad fina, que es la coordinación de los movimientos musculares pequeños), o bien estar afectado en diferentes ámbitos, como la coordinación, equilibrio… Existen una serie de situaciones que nos pueden poner en alerta de que el niño sufre dispraxia y que debemos acudir a un especialista, por ejemplo:
    Al niño se le cae todo, se da golpes con los muebles y su entorno.
  • Los juegos le suponen una dificultad inusual, por ejemplo: jugar al balón y cogerlo con las dos manos, montar en triciclo…
  • Le cuesta posicionar su cuerpo en función, por ejemplo, de la trayectoria del balón en el juego del balón prisionero.
  • Utilizar las tijeras o los cubiertos, lavarse los dientes y otras actividades que requieren de ambos lados de su cuerpo le son muy dificultosas.
  • Tiene poco equilibrio o control postural.
  • Tiene problemas evidentes de escritura.

¿Qué cuidados o precauciones debemos tener a la hora de viajar en coche?

Siendo la dispraxia un trastorno psicomotriz, más que pensar en medidas especiales para estos niños hemos de pensar en su comodidad. Los niños que sufren dispraxia suelen tener un mal concepto de sí mismos y de sus capacidades físicas, por lo que debemos transmitirles seguridad y ánimo, y trabajar con ellos para ayudarlos a reconocer sus fuerzas, sus debilidades y sus límites.

Hemos de ayudar al niño en sus gestos y acciones cotidianas. La dispraxia se suele detectar en torno a los 7 u 8 años, aunque lo mejor sería hacerlo antes de los 3 años, y por ello no se suele detectar en las etapas más tempranas de desarrollo. Por eso, muy probablemente, son niños que viajan en sillas del grupo 3 o con alzadores y que tienen plena conciencia del uso de este SRI.

Por tanto, la mejor estrategia a seguir sería la de hacer partícipe al niño de la necesidad de uso de la silla, de la necesidad de mantener una postura correcta y de saber abrochar y desabrochar el cinturón de seguridad. Hacerle saber que ante cualquier imprevisto estamos con él y que siempre mantenga la calma, y que solicite ayuda sin ningún tipo de reserva si encuentra alguna dificultad.


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