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Niños con alergias, consejos para sus viajes en coche

Niños con alergias, consejos para sus viajes en coche

16/04/2018

Con la llegada de la primavera empiezan a dejarse sentir los primeros síntomas de alergia al polen, entre otros alérgenos. Las alergias son un riesgo para la conducción, y también una molestia muy incómoda para los ocupantes que las sufren. En España, aproximadamente un 20% de la población sufre problemas de alergia, y los síntomas van desde los estornudos, el lagrimeo, ojos irritados, congestión nasal, picores en la garganta y en la piel hasta problemas respiratorios, asma, fatiga y ansiedad. 

Por este motivo, conviene repasar diferentes consejos para minimizar los efectos de la alergia en los niños cuando viajamos en coche. El primer consejo es básico: procuremos conducir siempre con las ventanillas cerradas, de manera que se elimine la posibilidad de la entrada de alérgenos por esta vía. En primavera y verano, utilicemos el climatizador del vehículo para regular la temperatura en el habitáculo (y si además activamos la recirculación de aire en el vehículo, mejor que mejor).

Los filtros de polen y ácaros deben ser sustituidos al menos una vez al año. Dependiendo de la zona y de las condiciones, es posible que haga falta o se pueda recomendar su sustitución una segunda vez en el mismo año. Los que más ayudan a las personas con alergia son los filtros HEPA de alta eficiencia, o antipolen, que utilizan carbón y polifenol y retienen con mayor eficacia cualquier alérgeno primaveral.

Además, es muy conveniente realizar un lavado a fondo del interior del vehículo para eliminar cualquier partícula que haya podido entrar en el mismo, sobre todo cuando nos subimos al coche. Tener impecable la tapicería y alfombrillas es clave para minimizar el riesgo de sufrir un ataque de alergia durante un viaje. 

Lo mejor es contratar un lavado completo en un establecimiento especializado, y luego realizar un mantenimiento regular de la limpieza interior asegurándonos de que no haya polvo en ninguna parte: en las salidas de ventilación, los cristales, salpicadero, guarniciones de las puertas, y también en la tapicería, techo y alfombrillas (y debajo de ellas).

Por regla general, debemos observar también las siguientes precauciones para minimizar la exposición a alérgenos:

  • Conocer a qué es alérgico el niño, para evitar en lo posible acercarse a la fuente del alérgeno. Esto es básico, y si se es alérgico al polen habrá que identificar la planta concreta, saber cuándo florece, etcétera.
  • Mantenerse informado del nivel de polen en la ciudad es otra precaución básica. Existen webs específicas con información de cada ciudad (por ejemplo esta, o la web de “El tiempo”).

Controlar el entorno es fundamental para garantizar la comodidad y la mínima exposición a los alérgenos. Dependiendo de lo grave que sea la alergia, el niño ya tendrá medicamentos para controlar sus síntomas, y podrá ser recomendable el uso de mascarilla. En todo caso, será su médico quien decida en estos casos qué es mejor para el pequeño, incluso en cuanto a las vacunas para la alergia.


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