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¿Debemos tener cuidados especiales con los niños que han recibido un trasplante a la hora de viajar en coche?

¿Debemos tener cuidados especiales con los niños que han recibido un trasplante a la hora de viajar en coche?

13/03/2017

Cada vez son más niños los que reciben un órgano trasplantado. En nuestro país, solo si nos referimos a trasplantes renales (el trasplante más frecuente) se realizan entre 60 y 70 trasplantes renales pediátricos, siendo entre el 25% y el 30% con órganos vivos. El donante suele ser uno de los progenitores, siendo más frecuente que sean de la madre que del padre. 

Según la Sociedad Española de Nefrología (SEN), cada año se registran aproximadamente 32 nuevos casos de insuficiencia renal crónica en niños, y en muchos de esos casos se contempla la opción del trasplante como la mejor. No obstante, a pesar de que es el mejor tratamiento para algunas enfermedades, el trasplante conlleva una serie de inconvenientes en el postoperatorio, que se puede hacer especialmente duro en los niños por la frecuencia de las revisiones, y los constantes ingresos hospitalarios.

Los niños trasplantados deben seguir una larga lista de recomendaciones sobre alimentación, higiene y salud, y durante al menos los dos primeros meses tras el trasplante, deben someterse a continuas revisiones y pruebas, para tener la seguridad de que el órgano no sufre rechazo, o de que no se presentan complicaciones como posibles infecciones.

Además, comenzarán tratamientos con medicamentos específicos, por lo que las precauciones a la hora de realizar un viaje largo en coche, o en cualquier otro medio de transporte, serán las habituales en lo que se refiere a medicación, además de que debemos siempre consultar con el especialista que está tratando al niño para recibir los mejores consejos.

Tras el trasplante, y si no surgen complicaciones de ningún tipo en los dos primeros meses, se puede afirmar que el órgano donado se comportará como un órgano nativo. Tanto es así que entre las recomendaciones más frecuentes está la de que el niño practique deporte al menos media hora diaria, ya que puede tener tendencia a ganar peso.

En el caso de que al niño se le haya tenido que practicar una ostomía (una operación quirúrgica en la que se practica una apertura en el abdomen para dar salida a una víscera al exterior), es posible que tenga dificultades para abrocharse correctamente el cinturón sin presionar la bolsa. En esos casos es probable que haya que utilizar un dispositivo especial de sujeción, o un cinturón del estilo a los cinturones de seguridad para embarazadas. El método exacto dependerá completamente del tipo de intervención y de la edad del niño.


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