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Consejos para viajes con niños con Síndrome de Down

Consejo para viajes con niños con Síndrome de Down

17/03/2016

Es probable que tendamos a pensar que con los niños con Síndrome de Down debemos tener precauciones especiales a la hora de viajar con ellos en el coche. La realidad es que no, que el Síndrome de Down no es un impedimento de por sí para que viajen en el coche, o para que lo hagan con toda la normalidad posible porque realmente son niños normales, cada uno con sus características específicas.

Cada niño es un mundo, y en el caso de los niños con Síndrome de Down existe mucha información al respecto, y las diversas asociaciones, como Down España, trabajan intensamente para que todos conozcamos mejor el día a día de estos niños y de los adultos en que se convertirán.

Sin embargo, a la vez existe un cierto desconocimiento general, por parte de la sociedad, que puede hacer que caigamos en algún tópico o que tengamos miedo de hacer algo especial con ellos. La realidad es que las barreras para los niños con Síndrome de Down son muchas menos de las que podríamos pensar.
  
Los niños con Síndrome de Down pueden tener, además, necesidades especiales

Partiendo de la base de que un niño con síndrome de Down es un niño normal en cualquier situación de su día a día, y puede realizar las tareas, o jugar, o relacionarse de forma normal, es posible que tenga necesidades especiales. En esos casos sí tendremos que cuidar los detalles como es natural, pero hemos de recalcar que una cosa no implica necesariamente la otra: habrá niños con Síndrome de Down que no tengan necesidades especiales.

Tal y como nos comenta Agustín Matía, gerente de la Asociación Down España, en cuanto a las precauciones especiales a tener en cuenta cuando viajamos con niños con Síndrome de Down, no hay “ninguna de carácter destacable. Las limitaciones de una persona con Síndrome de Down son sobre todo de tipo intelectual. Teniendo la precaución de que el niño comprenda los mecanismos básicos del vehículo (uso de cierres de puertas y ventanas, por ejemplo) tendría que ser suficiente”.

Muchos de estos niños nacen con cardiopatías, y por tanto hemos de dispensarles los cuidados necesarios acordes con la necesidad que surge tras la cirugía, en caso de que se necesitase, de manera que el niño viaje correctamente y de forma segura en su silla adaptada. Agustín recomienda “considerar la actuación en función de su situación clínica concreta, y no tanto por el Síndrome de Down que sería la excepción. Consideramos de mucho más riesgo no llevar el cinturón que los problemas que pueda provocar en el niño”.

Al respecto, es recomendable repasar nuestro artículo específico sobre las sillas de coche para niños con necesidades especiales, donde encontraréis los tipos de sillas infantiles para automóvil para niños con necesidades especiales que podemos encontrar y algunas recomendaciones.

En el caso de que el niño tuviese que pasar una cirugía, hemos de consultar al cirujano al respecto del uso de los arneses del SRI, y en todo caso, es muy recomendable que viaje a contramarcha para minimizar la presión de dichos arneses sobre su pecho.

Otra posible necesidad especial puede ser en el caso de que nazca y se desarrolle con menor tono muscular del normal, o que tenga el cuello más débil, y en esos casos se recomienda que viaje más tiempo a contramarcha, hasta que alcance un peso que implique un mejor desarrollo de la musculatura. En esos casos conviene tener en cuenta que “hay que partir de la base que aunque con retraso con respecto a la población general, los niños con Síndrome de Down habrán logrado el control cefálico mucho antes de que se nos pueda plantear la duda. Por lo tanto, es su talla y peso los que determinan el momento de cambiar, más que la edad”, como apunta Matía.

En cualquier caso, hemos de considerar cada caso de manera individual, y según sean las necesidades especiales que pueda tener, así hemos de actuar. Como apuntamos anteriormente, es muy posible que el niño no tenga ninguna necesidad especial y, por tanto, pueda viajar exactamente igual que lo haría cualquier otro niño, aburriéndose igual que cualquier niño, y necesitando el descanso periódico como lo necesita cualquier otro niño.

No podemos terminar este artículo sin mencionar el caso del transporte de los niños en autobús escolar, o de línea, porque en lugar de pensar en actuaciones especiales, “hay que plantearse las mismas recomendaciones y orientación de Educación Vial que damos al resto de la población para evitar los accidentes generales. Son los mismos consejos que a los demás niños: sentados, con cinturón…, asegurándose que las instrucciones sean comprensibles para ellos y confirmando que las han comprendido”.

Agradecemos a la Asociación Down España su tiempo y su atención sobre estos temas tan importantes.


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