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Consejos para viajar con niños con acondroplasia

Consejos para viajar con niños con acondroplasia

29/09/2017

La acondroplasia es la manifestación más común del enanismo, y se trata de una enfermedad genética que condiciona una displasia ósea, es decir, produce una alteración en el tamaño, forma o resistencia de los huesos, sobre todo en las extremidades. Se manifiesta ya en el recién nacido al presentar una cabeza grande y un crecimiento escaso de los miembros.

Un niño con acondroplasia presenta cierto retraso motor que se recupera rápidamente. Al principio sus movimientos son vacilantes, incluso oscilantes, pero enseguida son capaces de moverse y caminar de forma segura. En estos niños el desarrollo muscular es normal, lo que les permite realizar la mayoría de las actividades propias de su edad.

Pueden existir complicaciones y dificultades dependiendo del niño y de si presenta alteraciones en la alineación de los miembros inferiores. Esto es así porque al reducirse la base en la que se sostiene el niño, este puede tener dificultad para mantener el equilibrio de manera que caminará con poca soltura, esforzándose más y gastando más energía de la normal.

A la hora de planear un viaje en coche con niños afectados de acondroplasia, es conveniente tener en cuenta que existen muchas diferencias entre cada caso individual y las posibles complicaciones que pueda presentar el pequeño. Aquí hablaremos de las más comunes.

Los niños acondroplásicos sudan más de lo habitual, por lo que hemos de tener en cuenta todo lo relacionado con el acomodo de los pequeños cuando han de soportar altas temperaturas, teniendo especial cuidado con estos niños que son, como decimos, más sensibles al aumento de la temperatura. En este artículo recopilamos consejos para hacer su viaje en el coche más fresco.

Además, es frecuente que estos niños presenten hipotonía muscular en las edades más tempranas, con lo que es fundamental tener en cuenta las necesidades específicas en esos casos en cuanto a la silla infantil, la necesidad de conseguir una postura adecuada en la silla, y por supuesto cualquier necesidad de apoyo extra como una silla de ruedas o aparatos ortopédicos que dificulten el acomodo del menor.

Otros problemas derivados de la acondroplasia que aparecen a lo largo de la vida pueden ser las otitis frecuentes, problemas de columna, piernas torcidas o apneas, pero la calidad de vida de los niños mejora gracias a un seguimiento médico adecuado por lo que, en general, si no surgen complicaciones no es necesario tener en cuenta nada más que la corta talla de los pequeños, que influirá en la elección de la silla de coche más adecuada.


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