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Niños con hipotonía muscular, ¿cómo deberían viajar en coche?

Niños con hipotonía muscular, ¿cómo deberían viajar en coche?

31/10/2016

La hipotonía, o disminución del tono muscular se detecta normalmente en el momento del nacimiento o durante la infancia. Uno de los síntomas más claros es que el bebé o el niño puede parecer débil al nacer y no será capaz de mantener sus rodillas y los codos doblados. Suele suceder que, además, tenga problemas para alimentarse o, a medida que crezca, que tenga dificultades motoras.

Existen varias enfermedades y desórdenes que pueden causar los síntomas de la hipotonía, y dar con la causa es clave para encontrar el mejor tratamiento posible. Entre otras posibles causas están un problema en el sistema nervioso o el muscular; una lesión o una enfermedad; la herencia; y a veces, simplemente, no se puede identificar una causa clara.

En algunos casos, el niño nace con hipotonía benigna congénita, una variación más leve de la enfermedad que puede mitigarse mediante terapia (física, ocupacional y vocal), a pesar de que las limitaciones pueden prolongarse en el tiempo.

¿Qué dificultades tienen los niños con hipotonía a la hora de hacer un viaje en coche? 

Por lo general, suelen ser niños con flacidez, con carencia de movimiento o menor movilidad, con debilitamiento de la musculatura. En algunos casos tienen poco control sobre la cabeza o presentan dificultad para mantenerse sentados por sí mismos. Esto afectará a la postura y colocación del niño en la silla de auto.  

Si viajamos en coche, lo primero que hay que hacer es garantizar la seguridad, con un buen sistema de retención infantil homologado y adaptado a su talla y peso y siempre en los asientos posteriores. Pero además, “los niños con hipotonía son niños con necesidades especiales, y estos niños, deberían beneficiarse no solo del mismo nivel de seguridad que el resto de niños, sino que deberían contar con un nivel adicional de seguridad si su grado de hipotonía así lo requiere, ya que su cuerpo es más sensible o frágil que el de un niño con tono muscular normal”, como nos aclara Lucía Villacieros Hernández, Pediatra y Neuróloga Infantil del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Quirónsalud San José.

Por ello, e independientemente de que las condiciones médicas sean temporales o permanentes, los niños con hipotonía deberían viajar siempre en sistemas de retención infantil adecuados para sus condiciones particulares (por ejemplo con adecuada sujeción de la zona de la cabeza con almohadillas laterales en caso de que no tenga sostén cefálico).

No existe un tratamiento específico para la hipotonía, “el tratamiento dependerá en gran medida de cual sea la enfermedad causante y si se conoce el tratamiento se enfocará a la misma. En cualquier caso, es muy importante mantener un programa de estimulación psicomotriz, incluyendo fisioterapia y rehabilitación, todo ello, irá siempre guiado por su neuropediatra”, puntualiza la doctora Villacieros.

La postura mirando hacia atrás es la más segura para cualquier niño, pero en especial para los niños con la musculatura poco desarrollada, como lo son los niños con hipotonía. Mantener la postura el máximo tiempo posible es, también, muy recomendable para garantizar la seguridad de estos niños.

En casos más graves de hipotonía, el niño puede necesitar una silla de ruedas para desplazarse, y también la ayuda y soporte de aparatos ortopédicos para prevenir (o corregir, en su caso) lesiones como la dislocación de articulaciones.

Hay que tener en cuenta que en la mayoría de casos de hipotonía, una de las mayores dificultades que se nos pueden presentar es al levantar y mover al niño. Además, esto dificulta también el momento de la colocación en el SRI, momento en el que debemos asegurarnos de que la postura sea la correcta para evitar molestias y, en cualquier caso, una lesión.

Como sucede en otros casos de niños con necesidades especiales, dependerá de la situación exacta de la salud del niño y su estado general para tomar unas medidas u otras, pudiendo darse el caso de necesitar pocas variaciones de la rutina normal, hasta necesitar una silla especial.


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