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¿Debo tener alguna precaución a la hora de viajar si mi hijo tiene hepatitis?

¿Debo tener alguna precaución a la hora de viajar si mi hijo tiene hepatitis?

27/07/2016

La hepatitis es una enfermedad inflamatoria que afecta al hígado y su causa puede ser infecciona, inmunitaria o tóxica (por ejemplo por el abuso del alcohol o por determinados fármacos o venenos). Las formas más comunes se conocen como hepatitis A, B y C. Ofrecemos algunas recomendaciones para viajar de forma segura si nuestro hijo sufre dicha enfermedad.

La primera, la hepatitis A, suele darse en entornos con falta de higiene o por consumir agua contaminada, o consumir mariscos de aguas pantanosas o verduras lavadas con dicho líquido. 

La hepatitis B se contagia por vía parenteral o por contacto sexual; la hepatitis C se contagia de forma general por vía parenteral, por sufrir contaminación con sangre infectada, por ejemplo por una transfusión. La vía de la transfusión está muy controlada hoy en día ya que se hacen análisis de sangre específicos para descartar contagios, pero antes de 1992 era una manera común de contagio.

Tanto la hepatitis de tipo A, como la de tipo B, pueden curarse sin intervención médica, es decir, que puede no ser necesario un tratamiento para superarla, si bien es algo que debe determinar un especialista. En cuanto a la hepatitis C, en los últimos años se han desarrollado numerosos fármacos que atacan distintas enzimas que favorecen el desarrollo del virus, y que consiguen la curación del paciente. 

Por lo general, salvo que debamos transportar medicamentos (y una copia de la prescripción de las medicinas) y no exista contraindicación médica, no habría que tener precauciones especiales a la hora de viajar en coche con un niño infectado por el virus de la hepatitis. En el caso de la hepatitis B, su vacuna se incluye desde hace un tiempo en el calendario vacunal y se vacuna a los recién nacidos; el caso de la hepatitis A es poco frecuente y se da más en países en vías de desarrollo y su vacuna se suele recomendar a personas que manipulan alimentos, que trabajan en entornos insalubres, o que trabajan con niños.

Para viajes en avión, hemos de consultar al médico para que nos aconseje, debido sobre todo a las particulares condiciones del propio avión: menor presión de aire en la cabina; barotraumas; baja humedad, o la inmovilidad que supone pasar varias horas en el estrecho asiento del avión. Por tanto, la consulta previa al especialista es obligada para cualquier paciente que padezca la enfermedad, en cualquiera de sus variantes.

Hay que tener en cuenta que la enfermedad es contagiosa, y dependiendo de cómo evolucione, puede ser completamente desaconsejable el viaje en avión o en otros medios de transporte con más pasajeros. De nuevo, esto lo valorará el especialista para cada caso.


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