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Bronquiolitis en bebés, ¿cómo deben viajar en coche?

Bronquiolitis en bebés, ¿cómo deben viajar en coche?

20/02/2019

La bronquiolitis es una enfermedad del tracto respiratorio inferior. Es de origen vírico y tiene una incidencia del 10% en los lactantes, además de una tasa de ingreso de entre el 2% y el 5% durante el primer año de vida.

El diagnóstico no se limita a una inflamación de los bronquiolos, como se deriva de su nombre, sino que en ocasiones se restringe al primer período de dificultades respiratorias con sibilancias en los lactantes. 

Cuanto más jóvenes son los bebés afectados, tanto más grave puede ser la bronquiolitis. En cambio, cuanto mayores son, más probable es que la enfermedad progrese hacia otras patologías respiratorias crónicas.

Los síntomas típicos son las sibilancias o “pitos”, otros ruidos respiratorios, un incremento del esfuerzo al respirar, que se distingue por una respiración más acelerada, y en raras ocasiones aparece la apnea, el síntoma más preocupante —pero, como hemos dicho, el menos frecuente, que se puede dar en un 5% de los casos de niños que son hospitalizados por esta enfermedad.

En el caso de no necesitar hospitalización, los cuidados que hemos de tener a la hora de hacer viajes en coche son similares a los que podemos tener cuando los niños muy pequeños tienen problemas de respiración. 

En primer lugar, y como es lógico, el pediatra debe evaluar la situación y la gravedad. Si no es necesario su ingreso, puede ser necesario administrar al bebé algún medicamento para permitir la apertura de la vía aérea, o bien administrar oxígeno extra. Hemos de tener en cuenta todo esto a la hora de viajar en coche, para llevarnos el medicamento necesario.

También se suelen recomendar lavados nasales, y por supuesto que el bebé esté correctamente hidratado. En el caso de lactantes, esta hidratación se consigue a través de la leche materna, y el lavado nasal puede ayudar a que los bebés se alimenten con más facilidad.

La postura en la silla del coche es fundamental. Conseguir una correcta inclinación de la silla, y ajustar bien los cinturones y arneses para evitar que la cabeza caiga hacia delante al quedarse dormidos es fundamental. Si la cabeza cae hacia delante podrían obstruirse sus vías respiratorias. Por tanto, la cabeza debe estar alineada con el cuerpo para que la dificultad para respirar sea mínima o inexistente.

Debemos realizar paradas frecuentes, más de lo normal, sobre todo para que el niño pueda oxigenarse y alimentarse, y que no pase más tiempo de la cuenta en una postura que pueda dificultar la respiración.

Lo más recomendable, una vez más, es solicitar consejo médico para cada caso, puesto que es la mejor manera de saber el alcance de la bronquiolitis, y si se recomienda, o no, viajar en coche con estos niños. La enfermedad dura normalmente entre 7 y 12 días tras un período de incubación cercano a la semana.

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