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Otros riesgos

Otros riesgos
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Un niño puede quedar totalmente fuera del campo de visión de los retrovisores. En la vida real, es muy fácil atropellar a uno y producirle graves lesiones cuando se da marcha atrás, al salir de un aparcamiento o de un garaje. 

Para evitarlo, hay que cerciorarse de que no haya niños cerca y, si los hay, decirles que se sitúen delante o al lado del vehículo a una distancia prudencial y donde pueda vérseles. Contar con la ayuda de otra persona situada fuera del vehículo puede ser muy útil también.

Es importante asegurarse siempre de que la maniobra es segura. Incluso si el vehículo dispone de cámara de visión trasera o sistema de detección de obstáculos traseros.

En ocasiones, los adultos dejan a los niños dentro del vehículo, por ejemplo para comprar pan, pensando que no corren ningún peligro. ¡Cuidado! 

Todos los años fallece algún niño por quedarse dentro de un coche al sol. En verano, el habitáculo de un vehículo puede aumentar 20º su temperatura en sólo 60 segundos y llegar fácilmente hasta los 80 o 90º. Incluso en invierno, a pleno sol, es posible que el interior del habitáculo alcance los 30º o, incluso, los 40º. Por otro lado, los niños, sobre todo los más pequeños, tienen más dificultades que los adultos para regular su temperatura corporal. 

Los niños también pueden entrar ellos mismos en el vehículo y luego no poder volver a abrir las puertas o bajar las ventanillas. Hay que enseñarles que el vehículo no es una zona de juegos, y que nunca deben entrar solos en uno.

NUNCA debes dejar a un niño solo dentro del coche, ni siquiera con las ventanillas algo abiertas, por corta que sea tu ausencia.

El cuello de un niño es una parte de su anatomía extremadamente frágil y que puede sufrir lesiones con facilidad. Nunca debe dejarse solo a un niño dentro de un vehículo (y menos aún si las llaves están puestas o el motor está en marcha), y hay que enseñarles a no utilizar solos las ventanillas eléctricas. 

Muchos vehículos disponen de controles de bloqueo de puertas traseras desde la posición del conductor, así como de sistemas anti-pinzamiento que detectan cuándo la ventanilla está atrapando un objeto, un brazo, etc., y automáticamente proceden a bajarla.

Los niños deben estar siempre sentados y abrochados en sus sillitas; así les resultará más difícil accionar las ventanillas.

Los niños son, por naturaleza, curiosos y les gusta explorar y esconderse. Si un niño se esconde en un maletero y lo cierra, las consecuencias pueden ser muy graves: la temperatura puede subir hasta niveles peligrosos en pocos instantes, o el niño puede asfixiarse. 

Se debe concienciar a los niños de que el maletero no es una zona de juegos, y que puede llegar a ser muy peligroso. No dejar nunca el coche sin cerrar, tampoco en el garaje de casa, ni abatidos los asientos traseros (por donde podrían acceder al maletero).

Algunos vehículos disponen de un mecanismo señalizado con pintura fluorescente para abrir desde dentro el maletero. Debe considerarse esta opción de seguridad a la hora de seleccionar un vehículo familiar.

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