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Hábitos a corregir

Hábitos a corregir

En algunas ocasiones, estamos habituados a actuar de una manera determinada que, sin darnos cuenta, es perjudicial para la seguridad del niño. En este apartado encontrarás algunos consejos que te ayudarán a saber cómo actuar correctamente en cada viaje.

¿Nos ponemos en marcha?

1. Hábitos relacionados con la educación vial de niños y adultos

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Dejar que los niños viajen en el sistema de retención infantil (SRI) sin estar bien sujetos es uno de los mayores errores que se pueden cometer, ya que no habrá nada que les retenga en caso de accidente. 

Es importante hacerles entender que deben ir en la sillita y siempre con el arnés abrochado. De hecho, en caso de que se lo desabrochen, lo más recomendable es detener el vehículo hasta que vuelvan a ir bien sujetos. 

Hay que tener en cuenta que no basta con que el arnés esté sujeto. Debe estar correctamente abrochado. Muchos niños tienden a sacar los brazos fuera del arnés. Dejar que esto ocurra perjudica gravemente la seguridad del menor y, además, esto puede ocasionar incluso que el niño se salga de la sillita. Los arneses deben quedar correctamente ajustados al cuerpo del niño. Se aconseja que entre el arnés y el cuerpo del niño sólo se puedan introducir dos dedos de un adulto. De esta forma, el sistema ofrece la máxima eficacia en caso de ser necesario. 

En este sentido, no es recomendable la utilización de sistemas anti escape o evasión (sólo para casos extremos), ya que pueden interferir con el cierre del arnés, y, en caso de accidente, puede obstaculizar la extracción del menor. Hay que tener en cuenta que muchos sistemas de retención infantil también incorporan opciones adicionales para garantizar que los niños no se desabrochen con una sujeción adicional.  

Muchos niños tienden a sacar los brazos fuera del arnés. Dejar que esto ocurra perjudica gravemente la seguridad del menor y, además, esto puede ocasionar incluso que el niño se salga de la sillita.

Y es que los arneses deben quedar correctamente ajustados al cuerpo del niño. Recomendamos: ‘Estas son las razones por la que un arnés apretado es un arnés seguro’. De hecho, se aconseja que entre el arnés y el cuerpo del niño sólo se puedan introducir dos dedos de un adulto. De esta forma, el sistema ofrece la máxima eficacia en caso de ser necesario. 

La posibilidad de utilizar sistemas anti escape o evasión debe plantearse en casos extremos en los que es imposible mantener al menor en la posición deseada por su seguridad y están totalmente desaconsejados en un principio. Hay que tener en cuenta que muchos sistemas de retención infantil también incorporan opciones adicionales para garantizar que los niños no se desabrochen con una sujeción adicional. 

Hay que tener en cuenta la importancia de no interferir con el cierre del arnés, ya que en caso de accidente puede obstaculizar la extracción del menor. Además, tampoco se puede alterar cualquier otro elemento de la sillita, ya que todo está pensado para actuar en caso de accidente y ofrecer la mayor seguridad. 

En ocasiones, los adultos viajan con los niños sentados sobre ellos, agarrándolos con los brazos. Esta práctica no solo es más frecuente de lo deseable sino, además, muy peligrosa, ya que si el adulto llevara puesto el cinturón de seguridad, en caso de frenazo o accidente, el niño saldría proyectado contra el salpicadero o el parabrisas. Si el ocupante adulto no llevara puesto su cinturón de seguridad, aplastaría al niño con una fuerza superior a los 1.000 kg.

Los niños SIEMPRE deben viajar en sus sillitas. ¡Sin excepciones! No debemos ceder a excusas como “total, es aquí al lado”, o “vamos despacio”… tampoco debemos ceder si el niño protesta. Debemos educarlo para que entienda que el asiento no es algo opcional. Si lo aprende desde pequeño, lo asumirá como lo más normal del mundo. Además, será una inversión en seguridad para su futuro, ya que probablemente se convierta en un adulto responsable en materia de seguridad vial y use siempre el cinturón. 
La mayor parte de los accidentes de circulación suceden cerca del domicilio. Además, una colisión a sólo 50 km/h puede resultar mortal si no se usa el cinturón de seguridad, en el caso de los adultos, o el asiento de seguridad, en el caso de los niños.

Los niños aprenden por imitación y no podemos enseñarles a usar siempre sus sillitas si nosotros no nos ponemos el cinturón. Si no lo hacemos, estamos lanzando a los niños el mensaje de que “utilizar la silla o ponerse el cinturón no es tan importante”. 

Además, un adulto sin cinturón puede aplastar a un niño en una colisión: un adulto que pesara 75 kilogramos vería multiplicado su peso durante un impacto hasta más de 1.000 kg. 

Los niños, sobre todo los más pequeños, están atentos a todos nuestros gestos y hábitos, y al igual que con el cinturón, debemos dar buen ejemplo en el respeto de los semáforos y señales, así como en nuestro comportamiento en general al volante. Compórtate como te gustaría que tus hijos lo hicieran en el futuro, pensando siempre en su seguridad.

2. Hábitos relacionados con la selección de la sillita.

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En primer lugar, hay que tener en cuenta que los sistemas de retención infantil tienen una ‘fecha de caducidad’, es decir, no pueden utilizarse indefinidamente. 

Los propios fabricantes de sillitas aconsejan que la fecha máxima para utilizar un SRI es de 6 años, es decir, no se recomienda su utilización pasado este tiempo desde su fabricación. 

Hay que tener en cuenta que durante estos 6 años la sillita de coche se ven sometidas al uso diario de los más pequeños y a las condiciones climatológicas (calor intenso en verano y mucho frio en invierno). Esto hace que los diferentes elementos de la sillita se vean afectados, que el plástico se expanda y se contraiga perdiendo su forma original. La sillita se va deteriorando con el paso del tiempo. Además, hay que tener en cuenta los posibles frenazos, aceleraciones y el trato que se le pueda haber dado a nivel individual.

Se puede comprobar la fecha de fabricación o fecha máxima de uso en una pegatina que suelen incorporar en la parte lateral o posterior de la sillita. Igualmente, en la etiqueta de homologación se indican detalles de la producción como la semana y el año. Pasado este tiempo, los fabricantes no garantizan que el SRI reúna todas las condiciones de seguridad y por tanto, no debemos de utilizarlos. 

A la hora de elegir un sistema de retención infantil, uno de los factores a tener en cuenta es, sin duda, el tipo de vehículo en el que va a ser instalado. Y es que hay que tener en cuenta que hablamos en muchos casos de sillitas i-Size (homologación R-129) que cuenta con mayor tamaño y que, por lo tanto, no pueden instalarse en todos los automóviles. En general, los fabricantes de sillitas suelen ofrecer un listado donde se indica en qué coches se puede instalar su SRI de forma segura. Igualmente, el manual del vehículo muestra si los asientos son i-Size.

Otro punto son los anclajes isofix. No todos los vehículos cuentan con ellos, especialmente los antiguos. Si el coche no dispone de estos anclajes, habrá que descartar irremediablemente las sillitas isofix. Conoce aquí la ventaja de este sistema.

Además, hay que tener en cuenta que este tipo de sillitas suelen contar con pata de apoyo o top tether. Los coches en los que se suelen instalar suelen tener un suelo más reforzado para estos sistemas. 

Recomendamos el artículo:

-¿Cómo se han adaptado los vehículos a la norma i-Size?

Sin duda, es uno de los principales errores que se pueden cometer a la hora de elegir un sistema de retención infantil, especialmente si estamos hablando de niños de menos de 4 años de edad. 

Las sillitas mirando hacia atrás garantizan una mayor protección de la cabeza, cuello y columna, precisamente las zonas más vulnerables de los niños. En las sillitas mirando hacia atrás la cabeza, cuello y espalda están alineados sobre el respaldo y la fuerza de impacto es absorbida por la propia silla, reduciendo así la presión sobre tórax y abdomen. Además, hay que tener en cuenta que se pueden evitar en un 80% las lesiones graves en caso de accidente y que están especialmente indicadas para niños con ciertas necesidades especiales como pueden ser niños con bajo peso o problemas musculares. 

Es tal su protección que las sillitas de coche de recién nacidos y bebés van siempre mirando hacia atrás, es decir, las sillitas de Grupo 0 / 0+ van mirando hacia atrás (homologación R44/04). Además, las sillitas homologadas bajo la R-129 (i-Size) obligan a que los niños viajen en este sentido contrario a la marcha hasta los 15 meses. 

Desde Fundación MAPFRE recomendamos utilizar un SRI mirando hacia atrás el mayor tiempo posible y como mínimo hasta los 4 años de edad, siempre que el niño pueda

Aconsejamos los artículos:

La altura y peso del niño son dos de los factores principales que hay que tener en cuenta para elegir el sistema de retención infantil que mejor se adapte al menor. No tener en cuenta eso es un error que puede comprometer la seguridad del pequeño. 

Por un lado, si la sillita está homologada bajo la R44/04 se tendrá en cuenta sobre todo el peso. Si la sillita está homologada por la R-129 se valorará especialmente la altura. 

Además de ser los dos puntos que nos indicarán cuál es el mejor SRI, también son los dos factores que nos advertirán de que es el momento de cambiar a una sillita de grupo/nivel superior. Se puede saber si la sillita le queda pequeña si se han sobrepasado los límites máximos de peso y altura indicados por el fabricante y, sobre todo, si se comprueba que el menor no se coloca adecuadamente en la sillita: es muy importante que la cabeza no sobresalga del reposacabezas o respaldo.

Actualmente se ha determinado que la altura es el factor concluyente para valorar si el niño sigue necesitando un sistema de retención infantil. La Directiva Europea 2003/20/EC señala que todos los niños de estatura inferior a 150 cm deben viajar con un dispositivo de retención adaptado a su peso. Se considera esta estatura porque a partir de ahí el cinturón, pensado para los adultos, queda correctamente sujeto en el cuerpo del menor.

Aquí ofrecemos recomendaciones para renovar la sillita y elegir la más adecuada según las necesidades.

-Encuentra tu silla según la altura y peso del niño

Los sistemas de retención infantil deben estar debidamente homologados. Recordamos que gracias a esta homologación, el fabricante de la sillita demuestra que el SRI es capaz de superar una serie de pruebas con el objetivo de garantizar un mínimo de seguridad. 

Estas pruebas son consensuadas. Actualmente en Europa hay vigentes dos normas de homologación: la R44/04 y la R129. Ambas han sido elaboradas por la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas.

En la R44/04 las sillitas deben superar una prueba de choque frontal a 50 km/h, una prueba de alcance trasero a 30 km/h, pruebas sobre la hebilla de cierre del arnés, un análisis del diseño del asiento, un estudio del cinturón o arnés…

Por otro lado, en la R129 se ha añadido una prueba de choque lateral y se garantiza un asiento ‘tamaño-i’ que se pueda instalar en cualquier plaza de automóvil que también sea ‘tamaño-i’. También se fomenta el uso de sillitas mirando hacia atrás hasta mínimo 15 meses y los anclajes isofix ofrecen un menor riesgo de instalaciones incorrectas. Poco a poco la R-129 irá sustituyendo a la R44/04. Mientras tanto, ambas están vigentes. 

Para saber si la sillita está debidamente homologada, basta con consultar el etiquetado o el manual del fabricante. 

Fundación MAPFRE ha comprobado las consecuencias de llevar sillitas sin homologar. Este tipo de sistemas no han sido sometidos a pruebas y, por lo tanto, no ofrecen una seguridad óptima, pudiendo provocar consecuencias gravísimas e incluso mortales. Comprueba aquí por qué es importante que las sillitas estén homologadas. 

Algunos padres pasan de un grupo al inmediatamente superior demasiado pronto, con el perjuicio que esto tendría para sus hijos en caso de accidente.El orden natural es:

  • Grupo 0:
    Peso: Hasta 10 kg
    Edad aproximada: Hasta aproximadamente los 9 meses

  • Grupo 0+:
    Peso: Hasta 13 kg
    Edad aproximada: Hasta aproximadamente los 15 meses

  • Grupo I:
    Peso: De 9 a 18 kg
    Edad aproximada: Desde los 8 meses aproximadamente hasta los 3 ó 4 años

  • Grupo II:
    Peso: De 15 a 25 kg
    Edad aproximada: Aproximadamente, desde los 3 hasta los 7 años

  • Grupo III:
    Peso: De 22 a 36 kg
    Edad aproximada: Aproximadamente, desde los 6 hasta los 12 años
    Cinturón de seguridad

Cada grupo de asiento está especialmente diseñado para proteger a los niños a medida que va creciendo. 

Especialmente grave es el caso de los padres que abandonan demasiado pronto el asiento del grupo 0+ en el que el niño mira hacia atrás, la orientación más segura, para comenzar a utilizar un asiento del grupo I mirando hacia delante. En caso de colisión frontal, se podrían producir gravísimas lesiones en el débil cuello o las vértebras cervicales del niño. Por este motivo, es muy aconsejable que los niños viajen mirando hacia atrás todo el tiempo que sea posible (pero siempre que el asiento infantil lo permita y no se haya quedado pequeño para ello). Los niños menores de un año de edad y 9 kg de peso deben viajar SIEMPRE y sin excepción mirando hacia atrás. 

Insistir en el peligro que entraña dejar de utilizar un cojín elevador y pasar a utilizar únicamente el cinturón de seguridad: este queda mal ajustado sobre las partes blandas del cuerpo del niño, como el estómago o el cuello.

Igualmente es peligroso esperar demasiado tiempo antes de sustituir un asiento por otro de un grupo superior. En este caso, el asiento se “queda pequeño”, y la sillita infantil podría romperse durante un accidente, o sería incapaz de proteger adecuadamente al niño.

Es necesario reemplazar el asiento infantil por uno más grande o de un grupo superior cuando:

1. El peso del niño exceda el peso máximo para el que haya sido homologado el asiento.

2. La cabeza del niño sobresalga por la parte superior del asiento.

3. El asiento resulte demasiado estrecho en sus laterales.

Recuerda: El arnés o el propio asiento podrían no soportar la energía del impacto, pudiendo incluso romperse y dejar de sujetar al niño.

Solo se puede utilizar un asiento usado o de segunda mano si se cumplen las siguientes condiciones: 

  • Que el asiento no haya sufrido ningún accidente que le haya podido producir daños. Obviamente, que no presente daños como grietas o partes rotas. Aunque en ocasiones los daños no se ven a simple vista, pueden existir imperceptibles fisuras por donde se pueda llegar a romper la silla en caso de accidente. 
  • Que no presente deterioros de ningún otro tipo: ni arneses desgastados, ni hebillas o lengüetas oxidadas… Una hebilla o lengüeta deteriorada podría provocar que se abriera durante un accidente. 
  • Que se disponga de todas las piezas del asiento.Usar un asiento infantil al que le faltara alguna de sus piezas podría resultar muy peligroso. En ocasiones, adquirir los repuestos que faltan puede resultar tan caro como comprar una nueva silla. 
  • Que el asiento disponga de su manual original de instrucciones,ya que puede ser imprescindible consultarlo para conseguir una instalación correcta. 
  • También se recomienda que el asiento infantil no tenga más de seis años de antigüedad, puesto que los materiales con los que están fabricados los asientos pueden “envejecer” y volverse frágiles o quebradizos.

Recuerda: Infórmate sobre el pasado del asiento e inspecciónalo bien.

3. Hábitos de instalación del asiento o sillita infantil en el vehículo

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Se ha demostrado que el lugar más seguro para que los niños viajen con su sistema de retención infantil es en los asientos traseros. De ahí que la normativa europea abogue por ello. Concretamente, en España se obliga a los menores de edad y con estatura igual o inferior a 135 cm a ir en los asientos traseros en vehículos de hasta nueve plazas. 

Tal y como recoge la normativa, sólo hay tres motivos por los que estaría justificado colocar al menor con la sillita en el lugar del copiloto:

  • Que el vehículo no disponga de asientos traseros.
  • Que todos los asientos traseros estén ocupados por otros menores son su sistema de retención respectivo.
  • Que no se puedan instalar sistemas de retención en dichos asientos.

Por todo ello, siempre que sea posible, los niños con sillita deben viajar en los asientos traseros. 

La mejor opción es colocar la sillita en el asiento central debido a su separación de ambas puertas. Sin embargo, si sólo hay algunas plazas traseras con anclajes isofix y la sillita dispone de este sistema, se recomienda elegir una de estas plazas, a ser posible la situada detrás del copiloto para no cometer errores en su instalación.

En esta infografía ofrecemos recomendaciones acerca de qué plazas son más o menos seguras para llevar a los más pequeños con sillita de coche.

Hay que hacer hincapié en que cada fabricante ha creado un sistema de retención infantil teniendo en cuenta cómo va a ser sujetado. De hecho, cada sillita en concreto pasa unas pruebas de seguridad y es homologado teniendo en cuenta esta sujeción. Si el usuario cambia la forma en que la sillita debe ir sujeta, estará cometiendo una negligencia que puede poner en riesgo la seguridad del menor y, por lo tanto, se puede decir que el SRI no actuará ni protegerá cómo debe al niño en caso de ser necesario.

Podemos encontrarnos en el mercado sillitas de coche que sólo se pueden sujetar con anclaje isofix, otras que pueden ser instaladas de ambas formas, tanto con isofix y su base, como con cinturón de seguridad y otras que únicamente se pueden sujetar con cinturón (aquí se ofrecen los tipos de anclajes disponibles) u una combinación de ambas. Para saber cuál es la forma indicada, basta con consultar el manual de instalación del propio fabricante. De hecho, se trata de un factor a tener muy en cuenta a la hora de comprar la sillita, ya que no todos los coches cuentan con anclajes isofix y, por lo tanto, se debe rechazar esta opción si no está disponible en nuestro automóvil. 

NUNCA debe instalarse delante de un airbag frontal -excepto si ha sido previamente desactivado- un asiento o silla infantil mirando hacia atrás.

En caso de apertura, el airbag catapultaría hacia atrás, y a una elevadísima velocidad, a la silla infantil y a su frágil ocupante. 

Recuerda: Una etiqueta como esta en el vehículo te ayudará a evitar este peligroso error.

Un sistema de retención infantil mirando hacia atrás ofrece una mayor protección en cabeza, cuello y columna. De hecho, mientras que las sillitas en sentido de la marcha pueden llegar a reducir en un 50% las lesiones, las que miran hacia atrás pueden evitar el 80%, tal y como indica la OMS. Tras conocer estos beneficios, ¿se puede colocar cualquier sillita mirando hacia atrás aunque no haya sido diseñado para viajar así?

Y es que es muy importante seguir las especificaciones e indicaciones del fabricante al respecto. No hay que olvidar que la sillita ha sido diseñada para viajar de una forma concreta y que no cumplir con lo señalado puede llegar a comprometer la seguridad del menor, ya sea por un mal anclaje, por el peso, la sujeción, el diseño… De hecho, las sillitas son homologadas según esas especificaciones, es decir, han sido probadas y han superado los requisitos mínimos de seguridad siguiendo las indicaciones del fabricante. Por todo ello, no se puede colocar una sillita mirando hacia atrás que no haya sido diseñada para ello.

Por ejemplo, muchas sillitas permiten que el niño vaya viajando hacia atrás hasta cierto peso, a partir del cual el menor y el SRI deben viajar en sentido de la marcha. El motivo fundamental es que la silla no ha sido diseñada para continuar viajando en sentido inverso de la marcha durante más tiempo, es decir, para soportar más peso. Es importante seguir estas indicaciones del fabricante para no poner en riesgo la seguridad del menor.

¿CUÁNDO DEBEN IR MIRANDO HACIA ATRÁS?

Lo suele indicar el propio fabricante. En este sentido, las sillitas homologadas bajo la norma i-Size garantizan que los niños viajen mirando hacia atrás hasta los 15 meses obligatoriamente (R-129). A partir de ahí, se deben consultar las especificaciones de cada sillita. Los SRI de los Grupos 0+ (de 0 a 13 kg) también suelen ofrecer esta colocación (R44/04).

Desde Fundación MAPFRE recomendamos buscar un SRI que permita viajar mirando hacia atrás el mayor tiempo posible y como mínimo hasta los 4 años de edad.

DISEÑO ESPECÍFICO 

Como hemos señalado, lo sistemas de retención infantil mirando hacia atrás han sido diseñados para garantizar la seguridad de los más pequeños viajando en este sentido. Por este motivo, tampoco se deben colocar en favor de la marcha, salvo que así lo señale el propio fabricante. 

Se puede reconocer a un SRI mirando hacia atrás por su inclinación. Suele ser algo más curvos o inclinados que las sillitas que no lo son. De hecho, suele ofrecer una inclinación mayor que otras sillitas para adaptarse mejor al asiento del coche y a las necesidades del menor.

Igualmente, cuando se pasa un peso o altura, este tipo de sillitas suele contar con un tercer punto de anclaje como puede ser pata de apoyo o top tether. Hay que tener en cuenta que las sillitas mirando hacia adelante también pueden contar con este tercer punto, cuyo objetivo principal es evitar la rotación. Sin embargo, su colocación suele ser bastante diferente. 

Las patas de apoyo son más frecuentes en las sillas mirando hacia atrás, aunque también se colocan en sentido de la marcha Se fija al asiento mediante el cinturón de seguridad del coche o por anclajes Isofix

Posteriormente se coloca este tercer punto de anclaje que suele ir fijado a la sillita y al suelo del coche. Por el contrario, el top tether, aunque también se puede instalar, es menos frecuente, ya que en las sillas mirando hacia atrás la cinta debe pasar por encima del ocupante. 

Por último, recomendamos el artículo: ¿Por qué utilizar una sillita mirando hacia atrás y hasta cuándo?

La sillita infantil debe quedar firmemente instalada en el asiento del vehículo. En caso contrario, durante un accidente se movería excesivamente dentro del habitáculo del vehículo, lo que aumentaría considerablemente el riesgo de lesión.

Según el proyecto europeo de investigación CREST, en el 40% de los accidentes en los que resulta lesionado un niño, el cinturón que sujetaba la sillita al vehículo no iba correctamente tensado, y presentaba peligrosas holguras.

Para saber si una sillita está firmemente instalada, solo hay que empujar fuertemente el asiento con la mano: su base no debe moverse más de unos pocos centímetros lateralmente (menos de tres centímetros, o dos dedos) ni su parte superior debe desplazarse hacia delante más de esa misma distancia.

Para evitar holguras es fundamental seguir las instrucciones de instalación de la silla y tensar todo lo posible el cinturón de seguridad que sujeta el asiento al vehículo. <strong>Algunos modelos de sillitas disponen de sistemas para ayudar a tensar el cinturón.

Recuerda: El nuevo sistema de instalación ISOFIX elimina las holguras cuando se instala el asiento infantil en el vehículo. Por ello, se trata de un sistema altamente recomendable que mejora la protección de los niños.

Este error puede provocar que el asiento se suelte o se rompa durante una colisión, lo que conlleva un gran peligro. Para evitar este riesgo, <strong>la mayoría de los asientos disponen de pegatinas con gráficos o llevan marcas de diferentes colores que indican los puntos por los que debe pasar el cinturón del vehículo. 

Recuerda: Sigue al pie de la letra las instrucciones del fabricante de la sillita infantil.

La recomendación es que el respaldo esté aproximadamente a medio camino entre la vertical y la horizontal. Si el respaldo quedara muy vertical, sobre todo en el caso de los niños más pequeños,<strong> la cabeza podría caerse hacia los lados o sobre el pecho, algo que puede dificultar su respiración.

En el otro extremo, <strong>si el respaldo estuviera muy tumbado o inclinado, el asiento “no funcionaría bien” en caso de choque frontal, ya que <strong>el bebé –por la inercia- tendería a deslizarse hacia la parte superior del asiento.

Hay sillitas que pueden regular su grado de inclinación entre 30º y 45º respecto a la vertical. Los bebés más pequeños empezarán con 45º y según vayan creciendo habrá que ir regulando la silla hasta alcanzar los 30º. El manual de instrucciones de la sillita debería consultarse siempre para averiguar la inclinación correcta en cada caso.

Recuerda: Sigue al pie de la letra las instrucciones del fabricante de la sillita infantil.

Los cojines elevadores ayudan al niño a situarse más elevado, de modo que puedan utilizar el cinturón de seguridad para adultos de tres puntos. En ningún caso están pensados para ser utilizados con un cinturón de dos puntos, puesto que <strong>en caso de accidente frontal el cinturón no sujetaría con efectividad la parte superior del cuerpo del niño.

Recuerda: El niño se “doblaría” alrededor del cinturón y la probabilidad de lesiones graves sería muy alta.

4. Hábitos a la hora de sujetar al niño al asiento

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La sujeción juega un papel determinante en la seguridad de los más pequeños cuando viajan en un sistema de retención infantil. La sillita puede sujetar a los niños con arneses o con cinturón de seguridad. 

En el caso del arnés, es importante que quede apretado. Deben poder entrar dos dedos de una mano como mucho y que el menor no tiene que llevar ropa voluminosa que obstaculice una correcta sujeción. Esto mismo ocurre con el cinturón de seguridad, que debe pasar por todos los puntos que indique el fabricante para una correcta sujeción.

Además, es muy importante que el arnés o cinturón de seguridad no estén torcidos. De esta forma, pueden reaccionar debidamente en caso de ser necesario. Un arnés o cinturón retorcido reparte la carga de modo desigual y sobre una menor superficie del cuerpo. En caso de alguna holgura o torcedura puede que no sujeten al niño como es debido y que incluso puedan hacerle daño. 

Al respecto, recomendamos los artículos:

- Estas son las razones por las que un arnés apretado es un arnés seguro

- Cómo se debe abrochar el arnés de una sillita infantil

- Así debe quedar el cinturón de seguridad a un niño tanto con sillita como sin ella

Del mismo modo que unos zapatos demasiado holgados pueden producir heridas o rozaduras en los pies, un arnés o cinturón con holgura puede resultar muy peligroso por varias razones:

  • Un arnés holgado aumenta el movimiento hacia delante del niño en caso de frenazo o colisión frontal. 

  • La holgura podría facilitar que el niño se escurriera hacia abajo, lo que podría provocar que el arnés quedara demasiado cerca de su cuello.

  • Además, un arnés demasiado suelto facilita que el niño se suelte del mismo y quede sin protección.

La regla práctica es que solo se puedan introducir dos dedos entre el arnés y el cuerpo del niño, pero no más. Otra pista: si se puede “pellizcar” la cinta, el cinturón no está suficientemente ajustado y puede ser peligroso. Para evitar en lo posible holguras y usos incorrectos, es importante que no sea el niño quien se abroche el arnés o el cinturón o, en todo caso, que un adulto sea siempre el último en revisar que el cinturón o arnés del niño esté correctamente abrochado.

Recuerda: Cuanto más ajustado quede el arnés o el cinturón de seguridad, mayor será la protección que ofrezca

Este tipo de ropa introducen una gran holgura entre el arnés y el cuerpo del niño, lo que puede resultar muy peligroso en caso de accidente. En días fríos, es mejor calentar primero el vehículo para poder quitarle el abrigo antes de sentarlo en su sillita. Si de todas formas sigue haciendo frío, siempre se le puede echar el abrigo o una manta por encima.

Recuerda: ¡El abrigo engaña! En caso de colisión, llevar ropa voluminosa puede provocar que el niño salga despedido de su sillita.

Muchos asientos infantiles permiten ajustar, a medida que crece el niño, la altura a la que el arnés infantil sale del respaldo de la sillita. Para ello cuentan con un cierto número de parejas de ranuras abiertas a diferentes alturas.

En el caso de los bebés que viajan en sillitas orientadas hacia atrás, dichas bandas superiores deben salir a la altura de los hombros, o ligeramente por debajo. 

Y, al contrario, en el caso de los niños que viajan en asientos infantiles orientados hacia delante, las cintas deben salir bien a la misma altura que los hombros o bien ligeramente por encima. En algunos asientos que se instalan mirando hacia delante, las cintas del arnés deben salir siempre por las ranuras superiores debido a que estas están especialmente reforzadas. 

Recuerda: Ajusta la altura del arnés siguiendo las instrucciones del fabricante.

En ocasiones, como para lavar la silla, puede ser preciso desmontar la tapicería del asiento infantil, para lo cual suele ser necesario desmontar también el arnés que sujeta el bebé o el niño a su sillita. Si no se presta la debida atención, puede suceder que, cuando se vuelve a montar, el arnés quede retorcido o no pase por el recorrido adecuado, provocando, en caso de frenada brusca o accidente, que el niño salga despedido de su asiento.

Recuerda: Fíjate bien cómo lo desmontas y siempre conserva las instrucciones.

Este es otro de los errores más comunes y muy peligrosos. La banda inferior o pélvica del cinturón de seguridad está pensada para sujetar la parte inferior del cuerpo del niño por las zonas en las que su cuerpo es más robusto: la parte superior de los huesos de la cadera. No está pensada para sujetar al niño por las zonas más blandas y susceptibles de sufrir lesiones, como el abdomen o la “barriga”. 

Por este motivo, es muy importante que la banda pélvica o inferior del cinturón se sitúe plana y lo más baja y ajustada posible por la parte alta de los huesos de las caderas, y que nunca se sitúe sobre el estómago.

Para evitar en lo posible holguras y usos incorrectos, es importante que no sea el niño quien se abroche el arnés o el cinturón o, en todo caso, que un adulto revise que el cinturón o arnés del niño esté correctamente abrochado.

Recuerda: Una banda inferior situada sobre el abdomen conlleva un gravísimo riesgo de escurrirse por debajo del cinturón o arnés (efecto conocido con el término inglés de submarining).

El cojín elevador está diseñado para ser utilizado conjuntamente con el cinturón para adultos de tres puntos. Situar la banda superior del cinturón por detrás de la espalda o por debajo del brazo es muy peligroso ya que, en caso de frenazo o choque frontal, el cuerpo del niño se doblaría alrededor de la banda inferior del cinturón (en el caso de que la banda superior se haya situado detrás de la espalda) o alrededor de la banda superior (en el caso de que ésta se haya situado debajo del brazo). Al doblarse, los huesos y los órganos internos del niño podrían sufrir gravísimas lesiones.

Recuerda: Los niños no deben abrochárselos solos. Si lo hacen porque creemos que es bueno que aprendan, debemos revisar cómo lo ha hecho al final.

En algunas ocasiones, incluso a pesar de utilizarse un cojín elevador homologado, es posible que la banda superior o torácica del cinturón de seguridad pase muy cerca, incluso rozándolo, del frágil cuello del niño. En caso de accidente, ello podría provocar lesiones importantes. 

En esta situación, la solución sería utilizar un asiento elevador dotado de respaldo que ayudara a colocar correctamente la banda superior del cinturón de seguridad más alejada del cuello del niño. La banda superior del cinturón de seguridad debe pasar sobre la clavícula, a medio camino entre el cuello y el hombro del niño.

Para evitar en lo posible holguras y usos incorrectos, es importante que no sea el niño quien se abroche el arnés o el cinturón o, en todo caso, que un adulto sea siempre el último en “revisar” que el cinturón o arnés del niño esté correctamente abrochado y ajustado.

Recuerda: El respaldo del asiento elevador, cuando dispone de “alas” o protecciones laterales, mejora además la protección en caso de accidente lateral.

Según un estudio del año 2011, el 43% de los niños saca los brazos de los tirantes de seguridad durante la marcha del vehículo. Ante ello, algunos padres pueden verse tentados a dejar de utilizar dichos tirantes superiores. Un error que puede provocar incluso el fallecimiento del menor, según la prueba de choque en laboratorio realizada para el estudio.

Cuando no se usan los tirantes o bandas superiores del arnés infantil, la parte superior del cuerpo del niño no queda sujeta, por lo que, en caso de accidente, se desplazaría excesivamente hacia delante pudiendo llegar a impactar violentamente con el interior del vehículo, o con otros ocupantes. Además, todas las fuerzas de la colisión se concentrarían en los puntos de contacto del cuerpo del niño con los tirantes o bandas inferiores del arnés, pudiendo también dicha concentración de fuerzas producir graves lesiones internas en la pelvis y el abdomen.

Recuerda: El arnés a medias no sirve de nada.

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