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¿Puedo usar un Sistema de Retención Infantil de segunda mano?

¿Puedo usar un Sistema de Retención Infantil de segunda mano?
Una misma sillita que va pasando de mano en mano en una empresa, entre los amigos e incluso entre los propios familiares. En muchas ocasiones, desconocemos qué trato ha recibido ese sistema de retención infantil, cuántos años tiene, si se ha visto involucrado en un accidente, si corresponde a la estatura y peso de nuestro niño… Los propios fabricantes no se hacen responsables de las sillitas de segunda mano. 
 
En el artículo ‘¿Qué precauciones debo tomar para usar un asiento infantil de segunda mano?’ facilitamos pautas a tener en cuenta a la hora de elegir un sistema de retención infantil seguro y que no sea nuevo. Y es que es muy frecuente que, inconscientes del riesgo que corremos, pensemos que coger una sillita de segunda mano es un gasto que nos ahorramos. Y ya no sólo nos referimos a aquella sillita que nos han cedido o prestado sino también a las ventas de segunda mano que se pueden hacer por internet. Antes de adquirir una sillita es muy importante que conozcamos su historial y que tengamos la oportunidad de comprobar su estado en persona. 
 
Los diferentes fabricantes defienden que las sillitas tienen fecha de caducidad. Así no es raro ver, sobre todo en Estados Unidos y Canadá, pegatinas en los SRI que indican la fecha hasta la que se puede seguir utilizando el sistema de retención infantil con seguridad. Una medida muy útil para orientarnos sobre la fecha aproximada de su fabricación. Esto no ocurre en buena parte de los países de la Unión Europea, por lo que tenemos que fiarnos de lo que nos indique su anterior propietario.
 
FECHA TOPE: 6 AÑOS DE USO
Normalmente se recomienda que la fecha máxima para utilizar una sillita sean 6 años. ¿Por qué? Lo cierto es que el paso del tiempo y el uso cotidiano afecta a todos los productos y, por supuesto, a las sillitas también. Durante 6 años se ven sometidas al uso diario de los más pequeños, a las condiciones climatológicas (calor intenso en verano y mucho frio en invierno). Esto hace que el plástico se expanda y se contraiga perdiendo su forma original. La sillita se va deteriorando con el paso del tiempo. Además, debemos tener en cuenta frenazos, aceleraciones y el trato que se le pueda haber dado a nivel individual.
 
¿QUÉ DICEN LOS FABRICANTES?
Los fabricantes defienden en sus propias instrucciones que ‘es muy importante no utilizar productos de segunda mano, ya que sólo se puede garantizar la total seguridad en artículos usados por su primer comprador’. Además, añaden que para garantizar su autenticidad en caso de cualquier problema se pide no retirar la etiqueta que contiene el número de chasis del modelo. 
 
Otro fabricante remarca que ‘después de un accidente, aunque sea leve, o una caída accidental, la silla puede sufrir daños que no siempre resultan visibles a simple vista’. Por lo tanto, en estos casos, aconsejan sustituirla. ¿Cómo podemos saber si la sillita que estamos adquiriendo de segunda mano no está en venta precisamente porque ha sufrido un golpe o se ha visto involucrada en un accidente?
 
Si utilizamos un SRI que está dañado, deformado o excesivamente deteriorado, algo que puede pasar con su uso diario, el producto puede haber perdido sus características originales de seguridad. Por lo tanto, no será eficaz en caso de accidente, motivo principal por el que llevamos precisamente la sillita, para evitar lesiones en los más pequeños en caso de imprevistos.  Y no sólo eso, también es importante que el producto cuente con todos los elementos necesarios y que, por supuesto, no se han realizado cambios ni incorporaciones en el producto sin la aprobación del fabricante. 
 
Por supuesto, la sillita debe venir acompañada de su libro de instrucciones. Sin embargo, se trata de un problema que se puede solventar visitando las páginas web de los fabricantes. La mayoría incorporan estos manuales. 
 
También debemos tener en cuenta que la sillita no ha sido retirada del mercado por algún motivo y que, por supuesto, cuenta con la homologación correspondiente.
 
HOMOLOGACIÓN EC R44/04, REQUISITO FUNDAMENTAL
Recordamos que las sillitas deben estar homologadas. Para verificarlo tenemos que comprobar que cuenta con la ‘norma EC R44/04’. Si no tienen esta homologación, la mejor opción es no aceptar esa sillita. ¿El motivo? Esta homologación significa que el modelo ha sido sometido a ciertas pruebas en Europa, es decir, la silla cumple con los requisitos del  reglamento 44, versión 04, de la Comisión Económica para Europa, CEE: el reglamento CEE R44/04 o ECE R44/04. 
 
Debemos tener en cuenta que en otros países como Estados Unidos, Canadá o Australia, existen otras normas similares. Algo que debemos tener muy en cuenta si queremos adquirir una sillita que no sea dentro de la Unión Europea. Para que sea válido en España debe contar con la homologación europea.
Objetivo Cero Accidentes: Ayúdanos a Conseguirlo
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