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Cómo se debe transportar en el coche a un bebé prematuro

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Como ya hemos visto anteriormente, está requerido por ley el uso de un SRI (sistema de retención infantil) para que el bebé pueda disfrutar de la máxima seguridad. Aunque el bebé sea muy pequeño, NUNCA hay que transportarlo en brazos o sin su sistema de retención ya que en caso de frenazo o accidente la probabilidad de que resultara aplastado o sufriera graves lesiones sería elevadísima.

La forma de sentar al bebé 

Lo primero que hay que hacer es preguntar en la propia maternidad o al pediatra del bebé si es preciso observar algún tipo de precaución especial durante el transporte en el automóvil. En concreto, habría que preguntar si es preciso que el niño viaje tumbado en un capazo homologado o si puede utilizar una sillita, huevito o maxi-cosi para bebés, de esas en las que el bebé viaja semirecostado mirando hacia atrás.

A continuación, es importante asegurarse de que la silla esté bien colocada y firmemente sujeta al automóvil. Normalmente se utiliza o bien el propio cinturón de seguridad del vehículo para sujetar la sillita al asiento del coche, o bien el sistema de sujeción rápida ISOFIX. Si se utilizar el primer sistema, el cinturón de seguridad del vehículo, es preciso seguir todas las instrucciones del fabricante de la sillita infantil, y asegurarse de que el cinturón del vehículo nunca esté en contacto con el bebé, ya que no está todavía preparado para aguantar los tirones y rozaduras que podría provocar.

Para sentar al niño en una sillita infantil de las que van orientadas hacia atrás hay que asegurarse de que los glúteos estén bien apoyados en el fondo de la silla, de forma que toda la espalda del bebé esté completamente apoyada en el respaldo, sin que pueda deslizarse. De este modo las protecciones que ofrece la sillita (por encima de los hombros, a los lados y entre las piernas) no molestarán al bebé.

Lo siguiente es abrochar correctamente los distintos cinturones, arneses o correas de seguridad propias de la sillita (aquellos que sujetan al bebé a su capazo o sillita infantil). Normalmente cuentan con una o dos hebillas, a la altura del pecho y en la cintura. Para cerrar correctamente la hebilla, puede ser necesario consultar el manual de instrucciones o incluso practicar un par de veces antes de sentar al bebé. Este paso es también fundamental, puesto que de poco servirán las correas o cinturones si no están ajustados adecuadamente. El bebé no puede ir suelto en la sillita, por lo que es necesario ajustar éste cinturón o arnés todo lo posible al cuerpo del bebé, sino que le apriete y obviamente, sin que llegue a dificultarle la respiración. Una buena forma de medir lo ajustado que está es introducir dos dedos entre el bebé y el cinturón: si los dedos entran con holgura, entonces es necesario apretar un poco más el arnés.

Problemas respiratorios

El mayor riesgo de en el caso de los bebés prematuros son los problemas respiratorios, por ejemplo la aparición de apneas, que pueden derivar en bradicardia, hipoxemia e insuficiencia respiratoria. Las apneas son pequeñas paradas respiratorias de al menos 20 segundos, y según su frecuencia y duración pueden suponer un grave riesgo para la salud del menor.

Colocar a un bebé en una sillita orientada hacia atrás que tenga el respaldo demasiado vertical puede aumentar el riesgo de problemas respiratorios para los bebes. Por otra parte, la silla en sentido contrario a la marcha ayuda enormemente a proteger el cuello y la cabeza del bebé en caso de colisión frontal. El consejo en estos casos es preguntar siempre al pediatra cómo debe viajar con seguridad el bebé prematuro (tumbado en un capazo o semitumbado en una sillita o maxi-coxi orientada hacia atrás), y respetar igualmente las precauciones indicadas en las instrucciones de uso por el fabricante del sistema de retención.

Desde FUNDACIÓN MAPFRE recomendamos consultar con el pediatra si el bebé sufre problemas respiratorios. Si no los sufre, y siempre que nos lo confirme el pediatra, es mejor mantener la sillita en sentido contrario a la marcha, mientras que si existe algún riesgo lo mejor es hacerse con un capazo de nueva generación en donde el niño viaje totalmente tumbado.           

Al final lo más importante es la seguridad del bebé y saber adaptar los mecanismos y dispositivos a las circunstancias particulares de cada uno. Además, en el caso particular de los bebés prematuros, seguir las recomendaciones del pediatra es siempre imprescindible.

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