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¿Tienes un niño hiperactivo? Esto es lo que has de tener en cuenta al llevarlo en coche

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La seguridad de los niños es de una importancia vital, y mantenerlos quietos y relajados en sus sillitas es una de las tareas que tenemos los padres con ellos, cada vez que nos montamos en el coche para ir al colegio, o a casa, o a cualquier otro lugar. Como ya sabemos, la postura es importante, y también lo es el proceso de colocación del niño en su silla, un proceso que ni nos podemos saltar, ni podemos abreviar.

La cuestión es, ¿qué sucede si el niño no está por la labor? ¿Y si tenemos un hijo hiperactivo que no es capaz de concentrar su atención en algo por más de cinco minutos? ¿Y si considera que desabrochar el cinturón, o el arnés, es el juego más divertido del mundo? En este caso pasamos del terreno teórico al práctico, y lo que sobre el papel es un proceso sencillo, en la práctica se puede convertir en una lucha con el niño. ¿Qué hacer en esos casos? He aquí algunos consejos que puedes aplicar en tu día a día.

Lo más importante es que el asiento esté adecuado al tamaño del niño. Si acomodamos un niño en un asiento que le resulte pequeño, estará incómodo y tenderá a querer salir, moverse o protestar. Por tanto, la primera misión que tenemos es asegurarnos de que el tamaño del sistema de retención es el adecuado para el niño. En caso de ser un niño con necesidades especiales puede necesitar de dicho sistema por más tiempo que un niño sin esos requisitos, por lo tanto nos conviene elegir correctamente

De la misma manera, si hablamos de necesidades especiales en el plano físico también debemos asegurarnos de que el asiento está indicado para el niño en concreto, ofreciéndole la comodidad que necesita y toda la seguridad posible. Hay que decir que todos los niños, independientemente de sus necesidades, pueden ser además hiperactivos, inquietos, revoltosos o impacientes.

Los juegos nos ayudarán a mantener ocupados a los niños

No hay nada mejor para mantener ocupados a los niños que ofrecerles aquello que los entretiene. Podemos referirnos a pantallas donde programemos sus dibujos preferidos, una película (si nos vamos lejos), música, o podemos hablar de juegos de otro tipo, como contar coches azules, buscar perros blancos, o cualquier otra cosa que se nos ocurra. Para conseguir, poco a poco, que el niño tome conciencia de la importancia de llevar el cinturón bien colocado, o el arnés abrochado en su caso, una técnica muy simple consiste en nombrarlo el vigilante de los cinturones: que controle él que todo el mundo tiene su cinturón abrochado antes de partir. Es bastante eficaz porque le estamos transfiriendo cierto poder.

Otra manera de conseguir resultados es esperar pacientemente a que deje de desabrochar el cinturón (no seguirle la gracia), detener el coche si está en movimiento en un lugar seguro habitlitado a tal efecto y desenchufar la pantalla o la música, todo ello con la intención de mostrarle que está comportándose de una manera que no es productiva. En el lado contrario tenemos las recompensas, si es que tenemos algún sistema: podemos darle “puntos positivos” si se porta bien y deja que le abrochemos el arnés.

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