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Conoce la última tecnología para reducir las lesiones del cerebro en caso de siniestro y disminuir el roce en sistemas de retención infantil

Conoce la última tecnología para reducir las lesiones del cerebro en caso de siniestro y disminuir el roce en sistemas de retención infantil

10/11/2020

Una vez más la tecnología se desarrolla al servicio de la seguridad vial. Disminuir las lesiones en caso de siniestro de tráfico cuando se viaja en moto o bicicleta da un paso más gracias a la tecnología desarrollada por la empresa sueca MIPS Brain Protection System (BPS), un sistema añade protección contra los movimientos rotatorios transmitidos al cerebro. Esta tecnología se coloca en cascos como los que utilizan ciclistas o motociclistas. Esta misma compañía ha desarrollado un tejido especial que protege la piel de posibles rozaduras, un tejido que puede ser especialmente recomendado en el caso de personas o menores con una especial sensibilidad en la piel a consecuencia de la conocida como ‘piel de mariposa’. Los sistemas de retención infantil se vuelven muy incómodos en estos casos. Abordamos a continuación en qué consisten estas dos novedades y cómo pueden ser beneficiosos para mejorar la seguridad vial.

La bicicleta, la moto o el patinete eléctrico pueden ser vehículos perfectos para moverse por ciudad. Sin embargo, es importante llevar sistemas de protección adecuados como es el casco. Precisamente, con el objetivo de reducir las secuelas y daños que el cerebro puede sufrir en un siniestro de tráfico, se ha creado MIPS Brain Protection System (BPS), un sistema que busca ofrecer mayor protección al cerebro en el caso de los movimientos rotatorios. Hay que tener en cuenta que cuando se sufre un siniestro o caída, estos movimientos de giro perjudican al cerebro, que puede sufrir graves daños. Este sistema se integra en el casco y es capaz de reducir el movimiento de rotación redirigiendo las energías y fuerzas que, de otro modo, se transferirían al cerebro. 

casco-mips.jpg 

MIPS es el acrónimo inglés de Multi-directional Impact Protection System. Esta tecnología ha sido desarrollada tras más de dos décadas de investigación científica y más de 31.000 ensayos. La empresa fue fundada por el neurocirujano Hans von Holst, del Instituto Karolinska de Estocolmo, y por el  investigador Peter Halldin, de la Real Universidad Politécnica de Estocolmo (Suecia).  Esta tecnología se implantó por primera vez en un casco en 2007. Desde entonces, este sistema está ya implantado en más de 103 marcas de cascos de numerosas disciplinas y deportes. 

El núcleo del MIPS BPS es una capa de baja fricción que permite un deslizamiento de la cabeza de 10-15 mm respecto al casco en todas las direcciones, lo que disminuye el movimiento rotatorio sobre el cerebro. 

MIPS se desarrolla en colaboración con el fabricante del casco y se realizan los ensayos en el Centro Global de Pruebas de MIPS en las afueras de Estocolmo. Basta con mirar en el interior del casco para comprobar si se cuenta con esta nueva tecnología. Se observará una capa de baja fricción bajo el almohadillado de confort del casco. Suele ser de color amarillo, aunque no siempre, y cuenta con el logotipo MIPS en el etiquetado, aunque puede variar de un casco a otro.

Pruebas externas han comprobado la efectividad de este sistema como es el caso de la compañía de seguros sueca Folksam, que ha realizado ensayos independientes con cascos de ciclistas, de esquí y ecuestres. Sus beneficios también han sido publicados en la publicación estadounidense Consumer Reports, y por el Instituto de Investigación Técnica de Suecia, que realizó un test autónomo en alianza con Testfakta, una empresa independiente de estudios que comprueba todo tipo de productos de consumo. 

En este vídeo se puede ver cómo funciona MIPS:

TECNOLOGÍA QUE PUEDE MEJORAR LOS VIAJES EN COCHE DE NIÑOS CON ‘PIEL DE MARIPOSA’

Las personas que tienen piel de mariposa se caracterizan por la fragilidad de su piel. Aunque todo va a depender de su gravedad, la principal característica de la piel de mariposa es la formación de ampollas y vesículas en la piel tras los más mínimos roces o golpes, pudiendo incluso verse afectados otros órganos.

Es una enfermedad genética, hereditaria y no contagiosa, de carácter crónico e incurable, que evoluciona constantemente. El sistema de retención infantil (SRI) es obligatorio ya que protege a los niños en todos sus trayectos. Sin embargo, cuando hablamos de niños con piel de mariposa, el simple hecho de viajar en una sillita les puede provocar lesiones en la piel. En este artículo lo abordamos en profundidad y ofrecemos consejos para estos viajes.

Una campaña realizada por la Asociación Piel de Mariposa DEBRA muestra la difícil situación a la que tienen que hacer frente los niños con esta enfermedad a la hora de viajar en coche. Hay que tener en cuenta que cualquier sistema de sujeción puede producir lesiones fácilmente en los niños que tienen esta enfermedad. Aunque las propias sillitas cuenten con arneses acolchados y confortables, los niños con piel de mariposa pueden sufrir lesiones dependiendo del modelo de sujeción y de la fragilidad de la piel. Elegir entre sufrir estas secuelas o viajar de forma segura no debería ser una opción. 

Cartel DEBRA 

GlideWear es una tecnología que protege la piel y reduce estratégicamente la fricción. Actualmente se utilizan como parches del revestimiento protésico que absorben el cizallamiento y protege la piel de personas que, por ejemplo, tienen algún miembro amputado y utilizan una prótesis. Esta tecnología puede ser aplicada a los sistemas de retención infantil (SRI) para que niños con problemas en la piel, como son aquellos que tienen piel de mariposa, puedan viajar de forma segura sin sufrir secuelas por ello. 

Esta tecnología reduce la fricción en un 50-80% y protege la piel. De hecho, ya se ha trasladado a otros elementos como puede ser ropa interior. 

Tecnología como la mencionada anteriormente demuestra que se puede seguir trabajando por la seguridad vial, mejorando la forma en la que deben viajar muchas personas con capacidades distintas o reduciendo las consecuencias de los siniestros de tráfico hasta que logremos el ansiado ‘Objetivo Cero’.

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