Skip to Content

Peligros de reutilizar una silla de seguridad infantil

Peligros de reutilizar una silla de seguridad infantil

15/07/2014

Esta práctica puede llegar a ser muy peligrosa para el niño. Desde FUNDACIÓN MAPRE te explicamos las razones por las que deberías tener mucho cuidado con esta práctica.

Lo primero que debes saber es que, aunque a simple vista la silla se encuentre en perfecto estado, en el caso de haber tenido un accidente importante, lo mejor es descartarla de inmediato. Aunque no se aprecie, después de un accidente grave, las sillitas puede que no se encuentren en sus condiciones óptimas, ya que el sistema de retención suele tener micro grietas en su interior que son sean apreciables a simple vista. Por ello, si se sufre un accidente grave a más de 15 km/h lo mejor será siempre comprar una nueva silla de seguridad infantil. Como accidente grave puede pensarse en un accidente donde se hayan desplegado los airbags, por ejemplo, o donde haya que sustituir los cinturones de seguridad del vehículo o, también, cuando el vehículo no pueda continuar su viaje tras el accidente y tenga que ser remolcado por una grúa.

Por otra parte, igual que la mayoría de objetos de plástico, las sillitas se degradan con el tiempo. Están especialmente fabricadas para que sean seguras, pero no para que sean eternas. Aunque el plástico cumple a la perfección la finalidad de proteger al niño, es un material que sufre un envejecimiento muy acelerado, especialmente cuando están expuestas al sol o almacenadas en sitios húmedos como trasteros. El tiempo y la degradación pueden provocar que las sillitas no reaccionen a los impactos de la misma manera que cuando estaban nuevas.

Una de las piezas que sufre un mayor desgaste es el arnés. El arnés es una pieza clave para la seguridad del niño, ya que es la encargada de proporcionar la sujeción adecuada, siempre y cuando se encuentre bien tensado y correctamente ajustado (por ejemplo, que las ranuras por las que salen las cintas superiores sean las adecuadas). El uso prolongado de las sillas, los roces a la hora de colocar el arnés o incluso algunos productos de limpieza, pueden acelerar el desgaste de esta pieza, lo cual puede ser muy peligroso para el niño, que se encontraría desprotegido con un arnés flojo o en mal estado.

En ocasiones las sillitas han sido usadas muy poco y parecen estar nuevas, sin embargo, aunque lo parezca, esto no tiene por qué ser así. Una forma de comprobar cuánto tiempo tiene el sistema es comprobar su etiqueta de homologación. El desgaste de la silla puede provocar, además, que esta etiqueta no se lea bien. Actualmente la homologación vigente es la R44/04, todas las anteriores han prescrito y su uso está prohibido en toda la Unión Europea, exceptuando la versión R44/03 que aún puede ser utilizada.

Además del desgaste, la práctica de dejarse las sillitas de generación en generación y traspasarlas entre conocidos puede propiciar que se pierdan piezas importantes o, incluso, las instrucciones de uso, donde se suele indicar la manera adecuada de sujetar la silla al asiento. La pérdida de una pieza clave que desconozcamos o de las instrucciones puede provocar que instalemos mal la sillita en el asiento mermando la protección que ofrece.

Ante la duda, recuerda que reciclar una silla de retención infantil no es igual que heredar la ropa del hermano mayor, ya que la seguridad del niño está en juego. Si tienes dudas sobre el deterioro de tu sillita lo mejor es siempre adquirir una nueva, ya que la seguridad infantil evoluciona con el tiempo siendo las nuevas sillitas cada día más eficaces. Si no sabes cuál es la sillita más apropiada para tu bebé, desde FUNDACIÓN MAPFRE esperamos poder aconsejarte en nuestra web.

Back to top