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¿Qué pueden hacer los países para mejorar la seguridad vial infantil?

¿Qué pueden hacer los países para mejorar la seguridad vial infantil?

15/01/2019

La seguridad vial infantil requiere de la colaboración de todo el mundo, empezando por los padres y los adultos que tienen menores a cargo, y siguiendo por las instituciones y gobiernos. Es cosa de todos lograr el Objetivo Cero en siniestralidad vial infantil, y esa es la razón de ser de campañas de concienciación que se suceden periódicamente, así como también de los cambios normativos y de homologación.

En España estamos en el buen camino, con unos índices de siniestralidad vial infantil contenidos que, salvo excepciones, se reducen paulatinamente al observar la foto global de la última década. Con todo, el Objetivo Cero debe seguir siendo una prioridad en todos los estamentos, y por ello reunimos aquí una serie de medidas que los diferentes países de la Unión Europea llevan a cabo o tienen en mente para lograr que haya cero víctimas.

Una curiosidad que, si lo pensamos bien, tiene lógica: los países con buenas cifras de siniestralidad vial infantil tienden a ser países con buenas cifras de siniestralidad en todos los rangos de edad.

Por tanto, mejorar los resultados en siniestralidad vial infantil redundará en el beneficio general. Esto se puede conseguir combinando medidas para mejorar las infraestructuras (por ejemplo, mejorar el pavimento y la señalización), para promover la definición de normativas más completas, mejorar los diseños de los vehículos o difundir el correcto uso y colocación de los sistemas de retención infantil. Las campañas de prevención y sensibilización son clave para concienciar a la sociedad de la necesidad de tomar en serio estas medidas.

En la 16th Conferencia Internacional sobre la Protección de los Niños en Coches que se celebró en Múnich se especificaron una serie de medidas recomendables para los países miembros de la Unión como, por ejemplo:

  • Establecer un objetivo aparte dedicado a reducir la siniestralidad infantil en carretera, igual que las lesiones graves, y desarrollar medidas que las apoyen.
  • Establecer indicadores específicos para la seguridad vial infantil en los planes nacionales de seguridad vial.
  • Establecer planes de cumplimiento con objetivos anuales para el cumplimiento de las leyes de tránsito, incluida los fallos a la hora de acomodar y asegurar a los niños en los sistemas de retención infantil apropiados a sus condiciones físicas.

Pero, sin duda, el mayor avance se logrará cuando se eliminen los errores a la hora de instalar los SRI, y también los que se producen en el momento de acomodar a los menores. Un SRI correctamente instalado y bien utilizado reduce la probabilidad de fallecer en un siniestro vial en un 70% entre los niños, y entre un 54% y un 80% entre los más pequeños.

El problema es general a nivel europeo. No solo en lo que se refiere al uso o no del SRI, sino a su buen o mal uso. En Europa siguen falleciendo menores por viajar sin un SRI adecuado, o sin siquiera un dispositivo de retención. 

Además, hasta en los países con mayor índice de uso se registran errores en la colocación de arneses y cinturones, lo que agrava el problema. Por ejemplo, en Suiza, en 2012, del 93% de niños que utilizaban SRI, tan solo el 43% estaba bien asegurado.

En Bélgica, en 2017, el 74% de los niños que viajaban en coche en un SRI no lo hacían en una sillita adecuada a su talla y peso, o bien no estaban correctamente asegurados, o bien viajaban sin ningún tipo de restricción.

Como vemos, este sería el primer paso imprescindible en todos los países (la estadística es reveladora en prácticamente todos los países de la Unión): concienciar y educar a la población acerca de la mejor manera de colocar un SRI y cuál es la forma correcta de ajustar los cinturones y arneses para que los niños viajen seguros.

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