Skip to Content

Qué pruebas pasan las sillas de coche para que puedan ser comercializables

DefaultAlt

Con la antigua norma ECE R44/04, que todavía estará en vigor hasta el año 2018, las pruebas a pasar consisten básicamente en impactos longitudinales: una prueba de choque frontal a 50 km/h, para medir el desplazamiento y los esfuerzos sobre el cuerpo del niño (cabeza, cuello, pecho…) y una prueba de alcance trasero a 30 km/h.

Además se realizan varias pruebas sobre el cinturón o arnés del asiento, para comprobar que puede ajustarse con seguridad al niño, sea cual sea tu estatura y peso, y también sobre la hebilla de cierre del arnés del asiento, para comprobar que puede abrirse con facilidad después de un accidente.

Además de esto se revisa que no haya bordes cortantes o piezas rígidas sin protección en el asiento, el comportamiento al fuego de los materiales, la resistencia a la corrosión de las partes metálicas, la toxicidad de diversos componentes, etcétera.

Con la nueva norma ECE R129, también conocida por i-Size, que ya está en vigor y coexiste con la antigua, se amplía las pruebas que han de pasar las sillas infantiles. La principal es que se añade una prueba de choque lateral. En cada caso se comprueba la fuerza a la que están sometidos la cabeza y el tórax del niño.

También se realizan pruebas sobre la absorción de la fuerza del impacto de los materiales, la tensión del arnés, la resistencia del tercer punto de apoyo (top tether o pata), etcétera.

En Suecia cuentan con una norma propia adicional a la normativa internacional, llamada Plus Test, que no es obligatoria, sino voluntaria. Es decir, una silla que se vaya a vender allí es suficiente con que cumpla la normativa europea, pero además de cara a demostrar una mayor calidad y seguridad, puede pasar el test sueco para ganar el sello correspondiente. La realidad es que los padres se fijan mucho en que la silla tenga este sello.

Una diferencia notable es que la deceleración que sufre la silla y el niño en la prueba de choque es más alta en el plus test, es decir, las sillas se ponen a prueba en un choque más severo.

Y además de comprobar la fuerza a la que están sometidos cabeza y tórax del niño, se comprueba también la fuerza a la que está sometido el cuello, la parte más frágil sobre todo en los niños más pequeños, que puede sufrir lesiones muy graves.

Por si esto fuera poco, el límite máximo para esa fuerza que se considera como tolerable es inferior. Esto significa que superar las pruebas Plus Test es más difícil, es decir, las sillas que aprueban son todavía más seguras. Entré éstas encontramos modelos como la Römer Max-Fix II, Britax Max-Way 2015, Axkid Minikid y Rekid, Klippan Kiss 2, Besafe IZI Plus y IZI Kid X1 entre otras.

Back to top