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¿Qué debo hacer y qué no cuando se viaja en coche con un niño prematuro?

¿Qué debo hacer y qué no cuando se viaja en coche con un niño prematuro?

23/11/2020

¿Tienes un niño prematuro y no sabes cómo viajar en coche? Lo primero que hay que tener en cuenta es que cada caso va a ser diferente y que hay que valorar muchos factores a la hora de elegir la mejor forma de viajar con un bebé prematuro en un automóvil. En este artículo vamos a ofrecer unas recomendaciones básicas pero, por supuesto, lo fundamental es seguir las indicaciones ofrecidas por el médico o tu matrona. Y es que no es lo mismo haber nacido un mes antes que haberlo hecho en dos o incluso tres meses antes de la fecha prevista de parto. 

¿Cuándo se considera que un bebé es prematuro? Tal y como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), se dice que un niño es prematuro cuando nace antes de haberse completado 37 semanas de gestación. En general, el embarazo dura 40 semanas. Se estima que cada año nacen 15 millones de niños prematuros, es decir, más de 1 de cada 10 bebés lo son. Los niños prematuros no están totalmente preparados para la vida extrauterina. De hecho, se enfrían con más facilidad y pueden necesitar más ayuda para alimentarse que los niños nacidos a término. Como su organismo todavía no está plenamente desarrollado, pueden tener problemas para respirar y sufrir otras complicaciones, como infecciones.

Como hemos visto en muchas ocasiones, los bebés deben viajar en un sistema de retención infantil homologado adaptado a su altura y peso desde el momento en el que se salen del hospital y se monta en un vehículo. La normativa es clara al respecto. Por ello y debido a las circunstancias especiales que tienen los bebés prematuros puede surgir la duda de cómo deben viajar. 

Todos los bebes deben tener una posición semi tumbada y los bebés prematuros más. Por ello, los sistemas de retención infantil dirigidos a los más pequeños como pueden ser los 0 y 0+ cuentan con reductores. Aquí hablamos detenidamente de este sistema. Estos reductores están pensados para los bebés desde el primer viaje y hasta un peso y altura máxima que suele indicar el fabricante. Este sistema les permite ir más tumbados y recogidos, además de proporcionarles más ergonomía. Por supuesto, siempre deben ir mirando hacia atrás y deben hacerlo así obligatoriamente durante sus primeros 15 meses. Desde Fundación MAPFRE recomendamos que utilicen sillitas de coche que permitan ir mirando hacia atrás el mayor tiempo posible y como mínimo hasta los 4 años de edad. 

Sin embargo, si el bebé es prematuro y, sobre todo, si cuenta con dificultades respiratorias, lo mejor es que vaya tumbado totalmente. En estos casos, se deben utilizar los capazos y cucos. Aquí el bebé suele ir menos sujeto, aunque actualmente existen dispositivos especialmente diseñados para evitar que esto ocurra. En este caso, el bebé viaja tumbado y en orientación perpendicular a la dirección de la marcha. Debemos procurar que la cabeza esté situada hacia la zona central, para evitar riesgos en caso de colisión lateral. 

Hay que tener en cuenta que la posición de semi-sentado puede afectar a un bebé prematuro y causarle apneas o incluso problemas en el desarrollo. Las apneas son pequeñas paradas respiratorias de al menos 20 segundos, y según su frecuencia y duración pueden suponer un grave riesgo para la salud del menor. De hecho, tampoco es recomendable que un bebé a término pase largas horas sentado en una sillita. Por ello, se recomienda parar cada hora y sacar al bebé de la sillita. 

Si el bebé prematuro requiere de monitores, oxígeno u otro instrumental, deberá viajar con ello. Aunque no hay un sistema indicado para la sujeción de instrumental médico portátil, éste debe ir bien sujeto o incluso anclado. 

La opción de elegir uno u otro sistema va a depender de cada caso en particular. Por ello, es importante consultar con el experto en neonatos cuáles son las condiciones de nuestro bebé y cuál es la mejor forma de viajar. En caso de utilizar capazos o cucos, debemos tener en cuenta que aunque puede ser la opción más adecuada para el recién nacido, ofrecen menos protección en caso de siniestro de tráfico. Por ello, recomendamos evitar todos los viajes innecesarios mientras sea aconsejable que el bebé vaya en cuco.

Por supuesto, lo que nunca se debe hacer, bajo ningún concepto, es viajar con el bebé en brazos o sin sistema de retención infantil. Hay que tener en cuenta que en caso de siniestro de tráfico, el niño o niña puede resultar aplastado o incluso despedido del vehículo. Los brazos de una madre nunca van a sujetarle tan fuerte como puede hacerlo un sistema de retención infantil. 

A la hora de situar al bebé, es fundamental que la sillita esté colocada correctamente, ya sea con cinturón de seguridad o con sistema Isofix. Se debe seguir las especificaciones del fabricante para no cometer errores. Esto mismo ocurre con la sujeción del arnés, el cual debe estar bien apretado pero sin asfixiar. Lo ideal es que podamos introducir dos dedos. 

A continuación, debemos cerciorarnos de que el recién nacido queda debidamente colocado en el reductor. Debe tener la espalda completamente apoyada y la cabeza situada en el lugar indicado. El bebé no debe poder desplazarse a lo largo del SRI y los glúteos deben permanecer bien apoyados en el fondo de la sillita. En ningún caso debemos viajar con el bebé si no estamos seguros de que el sistema de retención infantil está bien instalado y el niño está sujeto adecuadamente. 

Por todo ello, es importante adquirir la sillita de coche en una tienda especializada donde nos pueden ofrecer todas las pautas e incluso resolver dudas. En la mayoría de estos establecimientos nos enseñarán cómo instalar bien la sillita y al bebé.

Por último, insistir en la importancia de seguir las indicaciones del pediatra o neonatólogo a la hora de determinar cuál es la forma más segura de viajar para el bebé. 

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