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¿Qué puedes hacer con la sillita cuando ya no es útil?

¿Qué puedes hacer con la sillita cuando ya no es útil?

25/04/2016

25/04/2016


Cuando adquirimos un Sistema de Retención Infantil, sabemos que tienen un período útil muy acotado, porque a medida que los niños crecen hemos de ir adaptando el SRI a sus necesidades: el aumento de peso, de estatura y, por supuesto, hemos de tener en cuenta la condición física de los pequeños, y sus limitaciones. ¿Qué podemos hacer con esa sillita que ya no utilizamos?


Aun sabiendo que el SRI tiene una fecha “límite” para su uso, es poco frecuente pensar en lo que hacer con el dispositivo una vez no nos sirve más. Hay que decir que hablamos de sillitas que no hayan sufrido una colisión, porque de ser así lo que hemos de hacer es desecharlo. Esto es así porque el sistema de retención puede haber sufrido daños en su estructura interna, invisibles a simple vista, y podría no garantizar la seguridad del niño.
Hemos de tener en cuenta que la vida media de un dispositivo de este estilo ronda los 6 años, dado que con el paso del tiempo y el uso diario por parte de los pequeños, - o  los efectos de las condiciones climatológicas (la incidencia del sol y el intenso calor en verano, el frío y la humedad en invierno…) –desgastan los materiales.


El plástico se puede expandir y contraer, perdiendo su forma original; los arneses habrán sufrido mucho por el uso (y de hecho son la parte que más desgaste puede acumular) y los productos de limpieza pueden haber hecho mella en ellos... Sea como sea, la sillita se va deteriorando con el paso del tiempo y hemos de contar con el trato que le hemos dado, en general.


OFRECER NUESTRA SILLITA A UN CONOCIDO O FAMILIAR ES UNA GRAN RESPONSABILIDAD
Por todo lo dicho hasta el momento, podemos entender que traspasar nuestra silla a un conocido o familiar es una gran responsabilidad, ya sea mediante una venta o una cesión. No en vano, este SRI que ya no vamos a usar se puede considerar uno de segunda mano, y a pesar de que somos nosotros los usuarios principales y deberíamos conocer su historia, la realidad es que ese recuerdo nunca será del todo exacto.


Tenderemos a pensar que nuestra silla está nueva, sin tener en cuenta el uso diario, el “maltrato” con restos de alimentos, bebidas o chucherías; su limpieza con productos en ocasiones abrasivos o el uso diario de los arneses, abrochándolos y desabrochándolos constantemente; nos daremos cuenta de que a lo mejor no hemos prestado toda la atención necesaria a los diferentes elementos que ayudan al  anclaje de la silla… Es posible que hayamos perdido las instrucciones de instalación, o que por alguna razón hayamos extraviado la pegatina de homologación del SRI.


Por estas razones, venderla o cederla a un familiar o amigo es mucha responsabilidad, y solo deberíamos hacerlo si estamos muy seguros de que ofrecemos el producto en condiciones. Debemos ser honestos con esto porque estamos cediendo un producto de seguridad usado, y hemos de comprender que es posible que no esté en las condiciones originales por mucho que lo parezca.


En el artículo “Peligros de reutilizar una silla de seguridad infantil” te ampliamos estos conceptos, y para entender qué debemos cumplir a la hora de ceder la silla a un tercero, es interesante leer el artículo “¿Qué precauciones debo tomar para usar un asiento infantil de segunda mano?”, ya que en el fondo estamos cediendo una silla de segunda mano.


LO RESERVAMOS PARA UN FUTURO BEBÉ
Esto es lo más normal, en el caso de familias que planean tener más de un bebé. En líneas generales estamos en el mismo caso que en el punto anterior, pero además debemos tener muy en cuenta el límite de “edad” del SRI, que son 6 años. Si un niño deja de usar un SRI a los 4 años, por ejemplo, y lo utilizó durante dos años, el siguiente en utilizarlo no debería tardar más de cuatro años en estar en la edad y dimensiones aptas para sentarse en el dispositivo.


Dependerá de la diferencia de edad entre hermanos para determinar si es factible, o no, el uso de un SRI de segundo uso, incluso dentro de la misma familia. No debemos perder de vista el tema de la homologación de los dispositivos, pues en el intervalo de uso entre dos niños podría haber cambiado la legislación al respecto.


LLEVARLO A UN PUNTO LIMPIO
En caso de que no sepamos qué hacer, o no estemos seguros de entregar un SRI en condiciones, siempre podemos recurrir al punto limpio de nuestra ciudad y entregarlo allí. Desaconsejamos completamente abandonar el SRI en la calle por dos razones: la primera porque no es cívico; la segunda, porque alguien podría utilizarlo y sería potencialmente peligroso, ya que al estar abandonado en la calle dejamos de tener el control sobre lo que le sucede y su deterioro se podría multiplicar.


Ayúdanos a conseguirlo

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