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¿Se realizan pruebas de sustancias contaminantes en las sillitas de coche?

¿Se realizan pruebas de sustancias contaminantes en las sillitas de coche?

27/02/2017

Entre todas las pruebas que se realizan a los diferentes modelos de sistemas de retención infantil del mercado, las pruebas de sustancias contaminantes constituyen una fase muy importante del proceso. 

Cualquier superficie o elemento de la silla que entre en contacto con el niño debe ser sometido a las pruebas pertinentes. La normativa en este caso es muy similar, sino idéntica, a los estándares exigidos a la industria textil y del juguete.

Una silla de coche no puede contener trazas ni componentes contaminantes o potencialmente peligrosos para la salud de los pequeños. Tras dichas pruebas se clasifican los sistemas de retención infantil en función de la cantidad de sustancias presentes en todos los componentes.

Se toma como referencia el umbral de detección, es decir, el límite que no pueden superar las sustancias. El calificativo “muy satisfactorio” se consigue al hallar “poco o ningún rastro” de sustancias contaminantes. Esto significa que la cantidad hallada sea como máximo igual (o ligerísimamente superior, porque existe una mínima tolerancia) a dicho umbral de detección.

¿Qué sustancias se rastrean en estas pruebas?

En todos los elementos textiles de la silla se buscan indicios de estos componentes:

  • HAP, o hidrocarburos aromáticos policíclicos: se buscan trazas de 18 de estos compuestos, por ejemplo Benzo(a)pireno, Criseno, Fluoreno…
  • Ftalatos: un grupo de compuestos químicos principalmente empleados como plastificadores.
  • Retardantes de ignición: son compuestos químicos que elevan el punto de ignición de los materiales a los que se aplican. Así, son capaces de aguantar temperaturas mayores sin arder, lo que es conveniente en ambientes cerrados, y por supuesto en las sillas de bebé siempre que estén dentro de unos valores controlados.
  • Plastificantes: aditivos que suavizan los materiales incrementando su flexibilidad.
  • Compuestos fenólicos, de los que se busca, sobre todo, que no haya trazas de fenol (altamente tóxico y corrosivo), nonifenol (tóxico para la reproducción y corrosivo) y bisfenol A (nocivo para la salud) en cualquier elemento textil.
  • Organoestaño: familia de compuestos químicos de estaño y carbono. Algunos de los compuestos de esta familia son altamente contaminantes, y otros son muy tóxicos.
  • Formaldehídos.
  • Metales pesados. 

El objetivo que se persigue con todas las pruebas que se realizan a los SRI es bien claro: garantizar la seguridad del niño, pero no solo cuando se produce una colisión, sino en cualquier aspecto que esté relacionado con los pequeños. Las estrictas normas aplicables al mundo del juguete y a la industria textil se aplican con el mismo rigor a los productos de uso infantil como son las sillas de auto.


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