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Protección de los niños en vehículos autónomos

Protección de los niños en vehículos autónomos

07/01/2020

Los vehículos autónomos, a pesar de que todavía queda mucho desarrollo por delante para que circulen libremente por nuestras carreteras, son el futuro de la movilidad. Los retos a los que se tienen que enfrentar estos vehículos y sus diseñadores son enormes y muy numerosos, y uno de los que menos se conocen es el de cómo proteger a los niños y, en general, los ocupantes de estos vehículos.

Un coche 100% autónomo (es decir, un vehículo capaz de circular libremente sin la intervención de un ser humano en ningún caso), para empezar, no dispondrá de los mandos habituales: volante, pedales, y demás accesorios. Al no necesitar conductor, el habitáculo podrá ser aprovechado para diferentes actividades. 

Esto significa que los asientos no tienen por qué estar orientados en el sentido de la marcha, sino que podrán estar orientados en cualquier dirección, de lo que surgen los grandes retos de seguridad a bordo. 

Precisamente, ese fue el tema de una de las ponencias del reciente Congreso de Múnich, que se celebra cada año. En dicha ponencia se establecieron cuatro preguntas esenciales para estudiar la seguridad de los ocupantes del coche autónomo:

  • ¿Qué información o datos deben recopilarse para un diseño adaptable y centrado en el usuario para asientos y sistemas de retención? ¿Cómo estimular a los fabricantes para adoptar este enfoque?
  • Los niños que aún no son adultos, pero que han dejado de utilizar el asiento elevador parecen un grupo vulnerable. ¿Cómo diseñamos y optimizamos los sistemas de retención para ellos hasta que alcancen el tamaño adulto?
  • ¿Qué herramientas necesitamos para tener en cuenta la diversidad de los ocupantes, qué datos se necesitan?
  • ¿Cuáles son los puntos principales en los que ponerse de acuerdo sobre la protección de niños y familias en sistemas de conducción autónomos?

Es decir, hay que poner el foco en el diseño de los asientos, los cuales deberían estar pensados atendiendo tanto a las características físicas como al comportamiento de los ocupantes. En otras palabras, el diseño del asiento debe tener en cuenta al usuario final de manera que lo proteja durante una colisión, mientras les permite comportarse en el asiento de la manera que desee. 

Este desafío supone una oportunidad para alejarse del enfoque tradicional de la seguridad y el diseño de los asientos y, en su lugar, enfocarse en los diferentes tipos de ocupantes potenciales, especialmente niños.

El panel de expertos convocados centró su atención en un mundo de movilidad compartida y aspectos varios de los vehículos autónomos, que potencialmente incluyen asientos no estándar y nuevas demandas de accesibilidad y protección de los ocupantes para todos los pasajeros, incluidos niños. 

El diseño del sistema de retención del vehículo debe estar centrado en el usuario, ser inclusivo y permitir variaciones universales e integrales tanto en los rasgos del ocupante como en el estado de esos ocupantes. Para ayudar en el diseño, las herramientas de seguridad actuales deben seguir evolucionando.

Se debe poner un enfoque muy claro en la evolución de las herramientas para que sean específicas para niños. De lo contrario, la seguridad infantil se verá mermada.

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