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Presta atención a los juguetes y objetos pequeños que los niños se pueden llevar a la boca

Presta atención a los juguetes y objetos pequeños que los niños se pueden llevar a la boca


Hay que tener presente que los bebés, desde los pocos días, hasta aproximadamente los dos años, se van a llevar todo a la boca y lo van a chupar. Es algo instintivo y natural. La succión es un reflejo para alimentarse de la madre y mamar la leche materna. Lo tienen todos los mamíferos.

En el caso de los bebés es además una forma de experimentar las cosas nuevas que les rodean y desconocen, percibiendo sensaciones como la temperatura, la textura o la dureza del objeto, y también les resulta agradable, gratificante y relajante.

No es una acción preocupante, ni tampoco debe obligarse al bebé a no hacerlo, pues poco a poco, según vaya creciendo y desarrollándose cognitivamente, irá evolucionando, por ejemplo de chupar pasará a morder, y paulatinamente lo irá dejando.

Ahora bien, los adultos tenemos la obligación de prever los riesgos que pueden aparecer cuando los bebés se llevan algo a la boca.

Lo primero es intentar controlar la limpieza e higiene de esos objetos, de todo tipo, que los bebés se llevarán a la boca, para evitar infecciones. No hay que obsesionarse, pues el sistema inmunitario del bebé se irá desarrollando y no es cuestión de esterilizar todos los objetos que pueda tocar o llevarse a la boca, pero sí de mantener unos hábitos de limpieza regulares.

Tanto o más preocupante que esto, es evitar que estén al alcance del bebé objetos de tamaño pequeño que se pueda tragar y provocar un atragantamiento o asfixia.

El riesgo de asfixia por tragarse un objeto no desaparece cuando el bebé crece, pues los niños pequeños también se pueden llevar cosas a la boca, pero atraídos por una forma o color que les puede hacer pensar que ese objeto es comida o una golosina.

Hay que tener mucho cuidado también con la toxicidad de los objetos. Por una parte hay que cuidar que todos los juguetes y objetos del bebé estén fabricados con materiales que no liberen sustancias perjudiciales para la salud, como por ejemplo hidrocarburos aromáticos policíclicos. Por otra parte hay que evitar que cualquier producto tóxico y nocivo, como productos de limpieza, pegamentos, disolventes, pinturas e incluso medicamentos, estén al alcance de los niños.

Para evitar estos riesgos, además de ser previsores, ayuda tener orden y limpieza en la casa y en el coche: los objetos que puedan ser peligrosos deben estar bien recogidos y ser inaccesibles al niño, y mejor incluso si no puede siquiera verlos, para que no se le antojen.

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