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¿Por qué la gente no utiliza los sistemas de retención infantil?

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Por ello la Dirección General de Tráfico en España recordaba hace pocas semanas la necesidad de su uso en todo momento. En el año 2013 cuatro niños menores de 12 años fallecieron en España en accidente de tráfico y no llevaban ningún sistema de retención infantil. Puede parecer increíble, pero es cierto. El uso de sillas infantiles es obligatorio, y como adultos no solo debería preocuparnos por una cuestión de normativa, o porque nos puedan sancionar, sino porque es un elemento de probada eficacia para que los niños viajen más seguros.

Es responsabilidad del adulto el cuidado, la protección y el bienestar de los menores. Los niños no pueden decidir, sobre todo porque la mayor parte de las veces no saben cuál es el peligro o cómo evitarlo. Un niño sin sistema de retención infantil no está sujeto al coche, y en caso de frenazo, o pero aún de accidente, saldrá despedido por la inercia, se golpeará contra elementos del habitáculo, o incluso saldará despedido del coche a través de alguna ventanilla. Las consecuencias son muy graves.

Así que, si es obligatorio usar sistemas de retención infantil, y está comprobado que el niño viaja más seguro con un sistema de retención infantil, ¿por qué todavía hay gente que no los utiliza? Suelen ponerse varias excusas.

"Las sillas son caras". Bueno, es en parte verdad, no se puede negar, pero también es cierto que cada vez hay más variedad y opciones entre las que elegir, y precios más asequibles. Suele ser necesario utilizar distintas sillas en función de la edad, peso y altura del niño, de diferente tamaño y tipo, destinadas a cubrir las distintas edades del niño, pues va creciendo y es casi imposible que una única silla le sirva hasta que mida tanto como para no necesitarla y pueda ir en el coche directamente con el cinturón de seguridad. Sin embargo no debemos olvidar que una silla no es un gasto, es una inversión en la seguridad de nuestro hijo, ¿y acaso eso no es lo más importante?

No es necesario la silla”, por ejemplo argumentando la manida afirmación de que “el niño va mejor en mis brazos”. Lamentablemente la dura realidad, la pruebas de choque y las leyes de la física han demostrado que esto no es cierto. Cuando se produce un frenazo fuerte o un accidente, la deceleración es tan fuerte que la inercia arranca al niño de los brazos de la madre más protectora, por fuerte que esta sea.

"Es solo un rato... es un trayecto corto... voy aquí al lado... no voy a salir de la ciudad" Esto tampoco es excusa. En la ciudad también se producen accidentes y aunque la velocidad sea en efecto más baja, es suficiente para sufrir un accidente mortal. Hay que utilizar siempre el cinturón de seguridad, y en el caso de los niños hay que utilizar siempre la silla, con su arnés o cinturón.

"Es complicado colocar la silla... es un engorro". Efectivamente puede suponer una pequeña molestia colocar y descolocar la silla, pero no debemos olvidar que la seguridad del niño es lo más importante, no la pequeña molestia de montar una silla en el asiento. Además, si uno aprende bien a colocarla, no lleva tanto tiempo, es más, con las sillas y los coches actuales, con sistema isofix, colocar la silla es más fácil y rápido, y la posibilidad de montarla mal es mínima.

Al niño no le gusta ir en la silla... no le gusta ir con cinturón”. Pues que le guste, que se acostumbre, que aprenda que es necesario por su seguridad. A un niño si se le educa y acostumbra a ir en la silla y con su arnés o cinturón desde el primer día, no tendrá mayor problema en ir en ella. Y si además se le explica que es por su seguridad, para que no se haga daño, y como refuerzo ve que sus padres van también en el coche sujetos con un cinturón, tanto mejor.

En cuanto a seguridad, y para proteger a los niños, no pongamos excusas: hay que utilizar sistemas de retención infantil siempre.

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