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Si el airbag protege, ¿por qué debemos desactivarlo cuando vamos con niños y en qué casos?

Si el airbag protege, ¿por qué debemos desactivarlo cuando vamos con niños y en qué casos?

13/06/2016

El cinturón de seguridad funciona de forma complementaria con el airbag. El cinturón evita que salgamos disparados y el airbag absorbe la energía impidiendo que nos hagamos daño en caso de accidente. Sin embargo, el airbag no es siempre beneficioso para todos y, en ocasiones, es más recomendable desactivarlo que llevarlo encendido. Nos referimos especialmente al caso de los niños y en aquellas situaciones excepcionales en que pueden ir delante con sillita.

El airbag y el cinturón de seguridad consiguen que el accidente sea menos grave de lo que en un principio podría ser. Y es que el airbag evita que los pasajeros puedan chocar con el parabrisas y consigue que se detengan de manera más gradual. 

Un estudio del Departamento de Transportes de Estados Unidos, NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration) indica que la combinación de airbag y cinturón de seguridad ha prevenido un 75% de lesiones graves en la cabeza y un 66% de lesiones graves en el pecho. De hecho, la mayoría de las lesiones que puede provocar un airbag son cortes menores, contusiones o abrasiones, lesiones menores en comparación con lo que podría haber sucedido. Sin embargo, debemos tener claro que el airbag sin el cinturón de seguridad deja de ser efectivo, es más, puede ser incluso peligroso.

¿QUÉ OCURRE CON LOS NIÑOS?
Desde el 1 de octubre del año pasado, los menores de estatura igual o inferior a 135 cm deben utilizar un sistema de retención infantil homologado y debidamente adaptado a su talla y peso siempre en la parte trasera del vehículo. Hay algunas excepciones: 

  • Que el vehículo no disponga de asientos traseros. 
  • Que todos los asientos traseros estén ya ocupados por otros menores de las mismas características. 
  • Que no sea posible instalar en dichos asientos todos los sistemas de retención infantil.

En estos casos, podremos colocar el sistema de retención infantil en la parte delantera. Si el vehículo dispone de airbag frontal (sistema que está presente en la mayoría de los automóviles nuevos), debemos desactivarlo. Antes de ello, debemos comprobar que efectivamente el airbag puede ser desactivado. Y es que no todos los automóviles ofrecen esa opción. En caso de no poder ser así, se recomienda no viajar con el menor delante. 

La forma más segura de viajar, especialmente para menores de 15 meses, es en sentido contrario a la marcha. Desde Fundación MAPFRE recomendamos que se haga así hasta los 4 años. Si el niño va delante, cabe la posibilidad que ante un accidente el airbag salte. En este caso, el airbag presionará a la sillita y al niño contra el asiento. 

En lo que respecta a los airbags laterales, se suelen desplegar hacia abajo y no suelen suponer un riesgo, todo lo contrario, suelen aportar mayor seguridad. En todo caso, desde NHTSA recomiendan analizar cada vehículo por separado y analizar cómo se despliegan los airbags, consultando sobre la posibilidad de ocasionar algún daño a un niño que viaje con SRI. En cualquier caso, recordamos que la posición más recomendada para que un niño viaje detrás es la central y en sentido contrario a la marcha el mayor tiempo posible. 

Desde el Hospital de Niños de Philadephia (The Children´s Hospital of Philadephia) se insiste en la importancia de no llevar a un bebé en un asiento de seguridad para niños orientado hacia atrás en el asiento delantero con el airbag activado. Remarcan que el lugar más seguro para los menores de 13 años es detrás.

Además, destacan que los mayores de 13 años pueden ir delante siempre que lleven el cinturón de seguridad puesto y se coloque el asiento lo más atrás posible. Además, se debe enseñar al menor a no inclinarse hacia delante y a que se siente en posición vertical contra el respaldo. 

En el presente vídeo se demuestra cómo un airbag delantero puede ser peligroso tanto para niños que van sin SRI (en caso de colisión, resbalan y colisionan completamente contra el airbag) como para niños que van con sillita orientada en sentido contrario a la marcha.

Por otro lado, un crash test de sillitas infantiles realizado por la Asociación Nacional de Pediatría, la firma PLAY y el RACE demuestra lo peligroso de no desactivar el airbag con sillitas en sentido contrario a la marcha en la parte delantera. Para comprobarlo se utilizó un muñeco que simulaba a un niño de 18 meses, sentado correctamente y con las piernas estiradas, en sentido contrario a la marcha, a una velocidad de 50 km/h.

El impacto provocó un movimiento de deslizamiento del cuerpo hacia el parabrisas y acabó golpeando con la cabeza el salpicadero. En segundo lugar, la bolsa de aire cubrió la cara y el tórax del pequeño; esto puede provocar abrasiones y lesiones importantes.

13/06/2016

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