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¿Perjudico a mi hijo si fumo mientras conduzco?

¿Perjudico a mi hijo si fumo mientras conduzco?

28/05/2018

Fumar en el coche es una fuente de distracciones. No solo por el humo, sino por la manipulación del cigarrillo en sí misma. Desde el proceso de encendido, pasando por desechar la ceniza y apagar la colilla en el cenicero son momentos en los que dividimos nuestra atención y la desviamos de lo importante: la carretera. Cualquier imprevisto, como que se nos caiga de entre los dedos, puede suponer un gran riesgo. Y, por supuesto, está el riesgo que fumar tiene para nuestra salud y la de nuestros acompañantes.

Fumar en el coche es un mal hábito que pueden perjudicar a nuestros hijos cuando viajamos. Sufrirán como fumadores pasivos encerrados en un habitáculo de reducidas dimensiones y, además, con poca ventilación en cuanto a humos se refiere.

Según el Ministerio de Asuntos Sociales, Sanidad y Derechos de la Mujer francés, la concentración de partículas en los asientos traseros del coche es diez veces mayor que en el caso del asiento del conductor y multiplica por tres el nivel medio máximo admitido por la OMS, tal y como reflejábamos en este artículo. De hecho, Francia es uno de los países europeos que han prohibido fumar en el coche si en este viajan menores de 12 años. Otros países con prohibiciones equivalentes son Inglaterra, Australia, Sudáfrica y Gales.

Según la DGT, al menos un 5% de los accidentes de tráfico se podrían atribuir al hecho de fumar en el interior del vehículo. Por tanto, tenemos dos fuentes de riesgo asociadas a fumar en el coche: la de la seguridad vial y la de la salud.

El peligro del humo del tabaco para la seguridad vial es claro y se puede resumir en estos puntos:

  • Fumar mientras conducimos reduce nuestra capacidad de movimientos y puede afectar a nuestro campo de visión (por ejemplo, irritando los ojos).
  • Con el cigarrillo en los dedos tenemos menos capacidad para sostener el volante correctamente y corremos el riesgo de no poder reaccionar de manera adecuada ante un imprevisto.
  • Además, todas las acciones derivadas como utilizar el cenicero multiplican el riesgo de perder el foco de nuestra atención.

Por otro lado, teniendo en cuenta las partículas presentes en el humo del tabaco y el dato referenciado anteriormente, los asientos traseros se llevarán la peor parte en cuanto a humos se refiere, y los más sensibles a sus efectos nocivos son los niños.

Según la Fundación Británica del Pulmón, más de 430.000 niños están expuestos cada semana de forma pasiva al humo dentro de los coches en Inglaterra. Según la Asociación española contra el cáncer (AECC), “el tabaquismo pasivo mata decenas de miles de adultos no fumadores en la Unión Europea cada año”. Entre las enfermedades más comunes que pueden sufrir los fumadores pasivos están el cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias, además de irritación nasal, de los ojos y de las vías respiratorias.

Los niños son especialmente sensibles a este humo que contiene concentraciones mayores de sustancias nocivas que el humo que inspiran los fumadores. Por ello, aunque en España todavía no está prohibido fumar en el coche con niños dentro, es muy recomendable no hacerlo por su salud, y la de todos.

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