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Pasado, presente y futuro de las sillitas mirando hacia atrás

Pasado, presente y futuro de las sillitas mirando hacia atrás

14/02/2018

Las sillas de auto mirando hacia atrás tienen una dilatada historia desde que se desarrolló el primero modelo sueco, allá por la década de 1960. Sin embargo, su adopción como sistema de seguridad efectivo para los más pequeños es reciente. No fue hasta hace pocos años cuando se empieza a generalizar este sistema de retención, reivindicándose como la mejor forma de limitar las lesiones de gravedad y de proteger las vidas de los pasajeros más pequeños. 

Tal y como ha abordado Lotta Jakobsson, de Volvo, en la 15ª Conferencia de Munich, fue el profesor Bertil Aldman quien, en 1964, diseñó el primer prototipo de silla para bebés que se colocaba mirando hacia atrás. Este diseño estaba inspirado en la forma en que amerizaban las cápsulas del proyecto Gemini. En ellas, los astronautas viajaban de tal forma que el amerizaje se efectuaba a sus espaldas, repartiendo de ese modo las fuerzas del impacto entre la espalda, cuello y cabeza, y minimizando las posibilidades de sufrir lesiones.

Esa filosofía se trasladó directamente al proyecto de Aldman, y en 1967 se lanzó al mercado sueco. Como podemos comprobar, hace más de 50 años que existen las sillas que van en el sentido contrario a la marcha, pero llevamos menos de la décima parte de tiempo divulgando sus bondades en nuestro país.

De hecho, exceptuando el caso sueco, existe una reticencia global al uso de la silla mirando hacia atrás más allá de los primeros dos años de vida, y se empiezan a colocar en el sentido de la marcha antes de lo que sería recomendable teniendo en cuenta el desarrollo de los niños.

En la actualidad, transportar a los niños mirando hacia atrás es una tendencia en auge. El hecho de que la norma UN ECE R129 lo regule hasta los 15 meses de edad es buena prueba de ello, aunque no es suficiente. Lo ideal es que los niños viajen mirando hacia atrás el mayor tiempo posible y hasta los 3 o 4 años para garantizar la máxima protección. Sin embargo, uno de los motivos principales para colocar las sillas en el sentido de la marcha no tiene que ver con la seguridad, sino con la comodidad.

Este es el gran problema de seguridad asociado al sentido en el que colocamos la silla del coche. Pensar que el niño irá incómodo debido a su tamaño y a la aparente falta de espacio si viajan mirando hacia atrás hace que muchos padres opten por girar las sillas 180º, y que los niños viajen mirando hacia delante antes de tiempo. 

¿Por qué esto no sucede en Suecia? Es una mezcla de educación, concienciación y, en su caso, tradición.

En la actualidad, son diversos los estudios y los expertos que afirman que la mejor manera de llevar niños en el coche es mirando hacia atrás, durante el máximo tiempo posible. -Es el método que mejor nivel de protección proporciona tanto en colisiones frontales como en impactos laterales. 

Es necesario proporcionar sillas que garanticen la protección de los menores, repartiendo las fuerzas que se generan en una colisión de manera cada vez más eficiente, pero haciendo cada vez más sencillo su uso, más cómodo y durante más tiempo.

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