Skip to Content

Cómo moverse en coche con un niño con parálisis cerebral de forma segura

Parálisis cerebral

En España se estima que dos de cada 1.000 niños nacen con parálisis cerebral, y al cabo de un año, en total unos 1.500 nacen con ella o la desarrollan a muy temprana edad. Como ya hemos hablado en artículos anteriores, los niños que tienen parálisis cerebral u otras afecciones musculares no tienen la musculatura suficiente para controlar al 100% la cabeza, el cuello o el tronco.

Si a esto le sumamos las fuerzas a las que el cuerpo se somete viajando dentro de un vehículo a motor, es necesario recurrir a Sistemas de Retención Infantil que les mantengan sentados correctamente y prevengan sobreesfuerzos de las articulaciones en deceleraciones bruscas y curvas. Para que los niños viajen cómodos y, más importante aún, lo hagan con seguridad, podemos recoger las siguientes recomendaciones:

  • Si la estatura y el peso lo permiten, es mejor utilizar sillitas orientadas en sentido contrario a la marcha, de esta manera su cuerpo quedará completamente recogido gracias a la mayor superficie de apoyo y no le afectarán las frenadas. Además, estos SRI son más seguros en caso de colisión

  • Cuando el límite de peso nos obligue a llevar al niño en una sillita mirando hacia delante, es aconsejable elegir un SRI que se pueda reclinar ligeramente (mirando siempre las instrucciones y asegurándonos de que efectivamente podemos hacerlo y está pensado para admitir este uso) para ofrecer al niño un apoyo extra que le ayude a mantener la cabeza en línea con la espalda.

  • Es muy recomendable elegir un SRI cuyo arnés tenga cinco puntos de anclaje. Cuanto más podamos sujetar al niño más cómodo irá.

  • Para que su cuerpo quede más sujeto aún, en los espacios vacíos que quedan entre el niño y las piezas laterales de la sillita podemos colocar mantas o toallas enrolladas, o tubos de espuma cortados a la medida, para que el torso se mantenga recto y la cabeza continúe alineada.

  • Para que la cabeza no se caiga hacia delante ni hacia los lados podemos recurrir a collarines flexibles o cintas o gorros con velcro en la parte trasera, que ayuden al niño a sostener el peso. En estos casos siempre, antes de hacerlo por nuestra cuenta, habría que consultar con los profesionales cuál es la mejor opción en función de las necesidades.

  • Otra opción para mantener al niño en una posición correcta cuando ya tiene una cierta edad es emplear soluciones como el chaleco E-Z-On del que ya hemos hablado anteriormente. Estos chalecos sujetan el abdomen y le ayudan a mantener una postura apropiada. Además, en caso de accidente, las fuerzas se anulan al estar sujetos por una superficie mayor.

  • Si un niño con parálisis cerebral ha crecido y ya no puede usar un SRI convencional, tendrá que recurrir a asientos médicos grandes especiales o con modificaciones a su medida. La mejor forma de orientarse en estas situaciones es de la mano del terapeuta habitual, para buscar juntos el producto que mejor se adapte a las necesidades del niño y, posiblemente, también pueda gestionar algún tipo de ayuda económica para comprar estos asientos.


Objetivo Cero

Back to top