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Niños aburridos en el coche: un factor de riesgo para el conductor

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Su cerebro rebosa actividad constantemente y es una fuente inagotable en cuanto a la recepción de nuevos estímulos. Unos estímulos que en el coche puede que no sean suficientes y entren en una fase de aburrimiento que debemos evitar.

Porque un niño aburrido se agobia con el paso de los minutos. Su postura le empieza a incomodar, su ritmo cardiaco y respiración se acelera, empieza a sentir más calor, etc. Hasta que tienen bastantes años (aproximadamente a partir de los cinco), no son conscientes del tiempo que transcurre y para ellos, media hora puede ser una eternidad y para nosotros al volante con un niño gritando, una pesadilla.

¿Cómo evitar que un niño se aburra?

No suele ser sencillo pero lo principal es que adecuemos nuestro viaje a los ritmos u horarios del niño. Con el paso de las semanas sabremos cuándo nuestro hijo es más propenso a quedarse dormido. A lo mejor es después de comer, cuando se queda dormido para la siesta, o si suele despertar temprano para una de las tomas, después del desayuno.


Ajustando nuestro viaje al momento de máximo relax del niño conseguiremos realizar un buen número de kilómetros con él dormido y así, con una mayor comodidad. Aun así para cuando despierte, deberemos ir provisto de elementos de entretenimiento para él. Eso sí, evitemos elementos sueltos que puedan ser lanzados por el niño con el consiguiente peligro.


Audiocuentos, un DVD portátil instalado en el reposacabezas del asiento delantero, pensar que nuestro acompañante se siente en la parte trasera para hacer de animador, etc. Son numerosos los juegos que se pueden realizar en la parte trasera y así poder seguir viajando.


Eso sí, es imprescindible que seamos conscientes de que durante un viaje con niños, no seremos nosotros quienes impongan el número de paradas, el ritmo o la duración total. Debemos ser completamente flexibles a sus necesidades y peticiones. De igual forma, tendremos que ir con las pilas cargadas de paciencia y evitar saltar a la mínima, algo que sólo hará que la situación empeore, aumentemos nuestra agresividad al volante y con ello las posibilidades de sufrir un accidente.

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