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Mi niño se duerme, ¿qué pasa con su postura en la sillita?

DefaultAlt A la par está el ajuste del SRI en sí mismo, algo que se soluciona de forma muy sencilla si contamos con un anclaje de tipo ISOFIX. Una vez hecho todo esto, ¿qué sucede si el niño se duerme? ¿Seríamos capaces de que la colocación del SRI fuese tal que se conservase la postura más segura?

Un niño que se duerme es alguien que se sume en el más profundo de los sueños. Muchas veces los vemos en posturas imposibles, plegados sobre sí mismos, boca arriba o boca abajo, y además tienen la característica de que se duermen en cualquier parte. Y el coche es un potente somnífero para un niño o un bebé agotado. Es en esos casos, en los que se duermen en el coche, cuando la postura puede ser no tan adorable, y sí preocupante ante una posible eventualidad.

Por esto, hay que tener unas ciertas precauciones si sospechamos que el niño se puede quedar dormido en el viaje. La primera de ellas es obvia, pero no podemos dejar de comentarla: la colocación en la sillita, el ajuste de los arneses y la postura inicial del niño son fundamentales a la hora de evitar una mala postura dormidos.

Partiendo de la base de que tanto el SRI como los arneses estén bien colocados y ajustados (recuerda que no se debe sentar al niño con el abrigo, porque entonces los arneses no se ajustarían bien a su cuerpo), tenemos dos casos: que el niño vaya en una silla hasta el tipo I, es decir, con los arneses, o bien que ya utilice el cinturón de seguridad con una sillita o un alzador.

En el primer caso, el niño estará seguro porque los arneses no dejan que se mueva, y lo único que debemos controlar es la posición de la cabeza. Si la sillita está demasiado erguida, la cabeza del niño puede caer y quedar en una postura sumamente incómoda. Hay sillas que permiten el reclinado de forma segura, y con esto conseguiremos que, además de estar bien sujeto, su cabeza quede en una posición más cómoda, y menos “libre”.

En el caso del alzador, o de la silla tipo II o tipo III, el pequeño puede salirse de la protección del cinturón para buscar una postura más cómoda, o simplemente porque esté tan agotado que se “escurra” fuera de dicha protección. En esos casos, debemos parar y colocar de nuevo al niño, aunque se despierte. Es necesario porque la protección desaparece cuando la postura cambia.

Que un niño se duerma de viaje en coche es algo muy previsible, así que conviene que seamos prudentes y estemos atentos para variar la postura reclinando la silla, o bien corrigiendo la postura del niño cuando se queda dormido, en caso de que la sillita sea grupo II o grupo III.
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