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Mi hijo suda mucho, ¿qué puedo hacer para que viaje mejor con la sillita?

Mi hijo suda mucho, ¿qué puedo hacer para que viaje mejor con la sillita?

El calor del verano es intenso y, en el interior del coche, todos lo sufrimos de diferente manera. Desde el conductor que se quema las manos con el calor acumulado del volante hasta el niño que viaja protegido en su sistema de retención infantil. El habitáculo de un coche se comporta como un horno bajo los rayos del sol, y existen muchas técnicas y consejos para mantenerlo lo más fresco posible en verano, desde los básicos de aparcar el coche a la sombra o en un garaje, hasta los trucos para desalojar el aire caliente antes de acomodarnos en el interior.

En el caso de los niños, el calor les afecta de manera especial. Son más vulnerables, y el hecho de viajar con los cinturones ajustados reduce en parte sus movimientos, y cuando el calor aprieta, pueden llegar a sudar mucho y debemos tener precauciones extra a la hora de circular con ellos en coche. El sudor en sí no es un grave problema, porque es el mecanismo natural del cuerpo humano para su refrigeración, pero cuando es excesivo podemos encontrarnos con problemas.

Uno de ellos es evidente: si el pequeño suda mucho y no ingiere líquidos que lo repongan, puede llegar a deshidratarse. Otro no lo es tanto: con el aire acondicionado activo, si el sudor moja sus ropas puede producirse un efecto de frío que afecte al niño. Existen unas cuantas cosas que podemos hacer para aliviar en la medida de lo posible el calor en las plazas traseras y viajar más tranquilos, sobre todo si nuestro hijo viaja a contramarcha.

Eliminar cuanta luz sea posible

Cuanta más luz incida en su cuerpo y en la silla, más calor. Por tanto, soluciones como los cristales tintados, las persianas integradas (las que se instalan no son tan seguras en caso de colisión, por su posible desprendimiento), o sistemas de protección solar tanto para el propio asiento (una funda protectora), como para el niño una vez el coche se pone en movimiento. Siempre hemos de buscar cualquier elemento de este tipo que cuente con homologación en nuestro país.

Minimizar el calor absorbido por la silla

Una silla de colores claros acumula menos temperatura que una de colores oscuros. Por tanto, si es posible elegiremos una silla tapizada en colores claros que, a pesar de ser más difíciles de mantener limpios, proporcionará un cierto grado de confort al no acumular tanto calor en esos días de verano.

Enfriar previamente el coche

Posiblemente es una solución muy obvia, pero no por ello deja de ser un consejo a tener en cuenta. Si dejamos el coche al sol, es buena idea enfriar previamente su interior de todas  las formas posibles. Desde airear el interior abriendo y cerrando una de las puertas delanteras mientras la ventanilla del lado contrario está ligeramente abierta (un truco que realmente funciona si se hace bien), hasta encender el aire acondicionado a una buena temperatura, con los ventiladores soplando fuerte y con las ventanillas traseras ligeramente abiertas. Lo que haga falta para reducir la temperatura de partida antes de sentar al niño.

Otros consejos útiles

Planificar los viajes temprano por las mañanas, o ya hacia el atardecer, ayuda a reducir la cantidad de calor que incide en las sillas de los niños, y en los propios niños. Si salimos de viaje en coche en la madrugada, tendremos unas horas iniciales más frescas hasta que apriete el sol.

Llevar bebidas frescas o frías en la parte trasera y que el niño beba con frecuencia es una manera sencilla de refrescarse. Si las llevamos bien frías al inicio del viaje, se mantendrán frescas por más tiempo. No es bueno, además, que el niño beba bebidas muy frías.

Es recomendable vestir al pequeño con ropas frescas y ligeras, y también es recomendable el uso de la crema solar para evitar quemaduras por exposición. Y si todo lo demás falla, un adulto en la parte trasera puede encargarse de enfriar a los pequeños, así como asistirles para que beban líquido con frecuencia.

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