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La importancia de seguir trabajando por y para la seguridad vial

La importancia de seguir trabajando por y para la seguridad vial

18/06/2020

El confinamiento y las restricciones en lo que respecta a movilidad están contribuyendo a una reducción drástica de la siniestralidad vial. Sin embargo, en un momento en el que todos los ojos están puestos en el coronavirus COVID-19, preocupa especialmente que se reduzcan los esfuerzos destinados a la mejora de la seguridad vial. Desde Global Road Safety Partneship (GRSP) hacen hincapié en la importancia de ‘no quitar los ojos de la carretera’.

En un comunicado, David Cliff, CEO de Global Road Safety Partnership, destaca que los actores en el sector de la seguridad vial de todo el mundo predicen que los traumatismos provocados por accidentes en carretera y los consiguientes efectos para la salud en todo el planeta aumentarán drásticamente si se reducen o no se mantienen las inversiones de los gobiernos y el sector privado.  

Además, 2020 es el último año del Decenio de Acción de Naciones Unidas para la Seguridad Vial y aunque se han estabilizado en 18,2 fallecidos por cada 100.000 habitantes, los resultados siguen siendo inaceptables. 

Se estima que, a pesar de los muchos esfuerzos realizados, todavía 1,4 millones de personas pierden la vida en la carretera por un siniestro de tráfico, 14 millones resultan heridas graves cada año, muchos son lesionados permanentes, y todas, requieren de atención médica y rehabilitación en muchos casos. 

A la tragedia humana, se le unen los costes actuales como consecuencia de los traumatismos causados por siniestros de tráfico en todo el mundo. En este sentido, el  Banco Mundial estima que solo en los países con ingresos bajos y medios, las lesiones mortales y graves suponen un coste 1,7 billones de dólares, es decir, un promedio del 6,5% del PIB. Por supuesto, estos costes no tienen en cuenta lo que a todas luces resulta más grave: el impacto que sobre la familia y seres queridos supone un siniestro vial.

Sin esta preocupación por la seguridad vial, la era post COVID-19 se presenta nada halagüeña con un riesgo claro en la carretera. De hecho, es probable que aumente el estrés por parte del conductor, así como la fatiga y la presión relacionada con el trabajo. También se puede registrar un incremento en la combinación alcohol y/o drogas y conducción.

Desde el GRSP también temen que se produzca presión a los operadores de transporte para que intenten reducir los costes y, por lo tanto, esto suponga un menor mantenimiento del vehículo, comprometiendo así los estándares de seguridad y descuidando, además, la capacitación del conductor. Esta presión se puede trasladar igualmente a los conductores y que se terminen excediendo los límites de velocidad en su trabajo y aumenten las horas de conducción.

A lo anterior también se incluye una reducción en el mantenimiento de las carreteras y en un menor número de campañas de concienciación por parte de las Administraciones para reducir la siniestralidad vial con el objetivo de redirigir esta inversión a otros programas.

Sin duda alguna, la situación en la que nos encontramos supondrá un mayor estrés y distracción para el conductor, que estará preocupado por la pérdida de empleo, el duelo por la pérdida de un ser querido… La situación actual ocasionada por el coronavirus puede aumentar el riesgo en la carretera, especialmente para usuarios vulnerables como ciclistas, peatones y motociclistas. 

Por último, desde el GRSP se teme que la consecuencia directa de no mantener una inversión necesaria y efectiva en seguridad vial suponga, además, un aumento de los ingresos en los hospitales, ya presionados de por sí por la actual crisis sanitaria, costes tanto de orden económico como social que habrá que sumar a los propios causados por el COVID-19. 

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