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Cómo hablarles a los niños de la muerte y el duelo tras un accidente

Muerte

Cuando desgraciadamente muere alguien de la familia o cercano a ella se pueden plantear dudas acerca de si contarlo o no a los niños y adolescentes, de cómo abordarlo y sobre qué es mejor decirle a cada edad. Porque resultan complicadas estas situaciones, más si es a causa de un accidente, la Dirección General de Tráfico (DGT) cuenta con una guía para enseñar a los adultos a hablar sobre la muerte y el duelo llamada "Explícame qué ha pasado". En ella queda claro que hay que comunicarlo: "Ocultar, temer, callar o dar respuestas y explicaciones erróneas sobre lo que sucede a nuestro alrededor solo hará que la experiencia de la muerte, además de resultar sumamente dolorosa, pueda convertirse en algo complicado o patológico", explica el manual. 

Los niños de hasta dos años no entienden el concepto de la muerte aunque sí noten la ausencia. Por eso, lo que se debe hacer es mantener sus rutinas y horarios. De los tres a los seis años, no comprenden del todo y piensa que es algo temporal, como irse a dormir. De ahí que siempre haya que contestar a sus preguntas ("¿Dónde está? ¿Va a volver?", por ejemplo)  "con sinceridad y de la manera más concreta posible". En el caso de que pregunten si también nosotros vamos a morir, la respuesta es:  "Lo haremos cuando seamos muy, muy, muy mayores". Se deben evitar frases como "“El abuelo se ha ido” o “Se ha sumido en un profundo sueño” o “Nos está viendo desde el cielo”, porque estos argumentos serán tomados de forma literal, lo que alimentará más aún su confusión", aconseja la guía.

A partir de los siete años empiezan a comprender la realidad y a los nueve o diez ya saben lo que significa morir. A estas edades "necesitan que se les explique la muerte de un ser querido atendiendo a los hechos y las causas que la han provocado". ¿Y cuándo llevarle al funeral? Desde los 8 años ya pueden ir, según los expertos.

En la preadolescenia, de los diez a los trece años, el mensaje ante un óbito de un ser querido es de tranquilidad y de que, aunque duela, se debe seguir adelante. Les ayuda mucho que los mayores les cuenten sus propias experiencias de duelo. En la adolescencia, "es necesario animar al adolescente a que retome su vida y sus relaciones sociales. Pasar tiempo con sus amigos puede serle de gran ayuda", destacan. 

En el duelo, ese proceso emocional que todo el mundo atraviesa tras la muerte de un ser querido, y que puede durar entre uno y tres años, los niños y adolescentes necesitan sentirse acompañados y protegidos. Hay que procurar restablecer el día a día, yendo al colegio y todas las actividades cotidianas, así como facilitar que expresen y exterioricen los sentimientos (con palabras, dibujos...) y ayudarle a comprender que es algo natural. 

En la guía de la DGT tenéis mucha más información, aunque esperamos que nunca la necesitéis.


Objetivo Cero 

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