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Los niños pueden sufrir golpes de calor en el coche no sólo en los meses de julio y agosto

Los niños pueden sufrir golpes de calor en el coche no sólo en los meses de julio y agosto

12/05/2017

Durante los meses más cálidos del verano como son julio y agosto en Fundación MAPFRE solemos alertar sobre la importancia de no dejar a los niños solos en el coche para evitar los conocidos como ‘golpes de calor’. Son los meses donde se registran las temperaturas más altas. Sin embargo, esto no quiere decir que durante el resto del año no debamos aumentar la precaución. Nunca debemos dejar a un niño en el interior del vehículo. 

Y es que no debemos olvidar que no sólo hay peligro de sufrir un golpe de calor en los días más calurosos. En días con temperaturas de poco más de 20ºC, el interior de un coche puede llegar a los 50ºC.  Una temperatura corporal por encima de 40°C ya pone la vida en peligro (la temperatura normal corporal humana oscila entre 36,6 y 37,5°C).

Una temperatura de 20ºC es muy normal, sobre todo en España. Por ejemplo, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), en marzo de 2017, el aeropuerto de Alicante alcanzó los 34,8ºC el día 10 de ese mes. Ese mismo día Murcia llegó a 33,6ºC.

Esto también podemos verlo en datos del año pasado. Por tomar algunos ejemplos, Murcia alcanzó los 28,9ºC el día 30 de abril de 2016 y los 34,5ºC el día 22 de mayo del año pasado. A esto hay que añadir que el verano de 2016 se ha caracterizado por ser especialmente cálido con una temperatura media de 24,2ºC. Ha sido el tercer verano más cálido desde 1965. 

Dejar las ventanillas ligeramente abiertas no es suficiente. Esa ventilación natural no consigue reducir el rápido ritmo de aumento de la temperatura en el interior del vehículo. Un niño puede sufrir un golpe de valor si le dejamos en el interior del vehículo durante 10 minutos con una temperatura exterior cercana a los 25 grados, tal y como indica el informe ‘Niños en los automóviles y el golpe de calor en la infancia’, de Fundación MAPFRE y la Asociación Española de Pediatría. 

¿QUÉ ES UN GOLPE DE CALOR?

Un golpe de calor o shock térmico es uno de los casos más graves de hipertermia. El cuerpo sufre un sobrecalentamiento debido a las altas temperaturas o a un exceso de ejercicio físico. La falta de hidratación hace que diversos órganos dejen de funcionar como lo harían de forma habitual.

El golpe de calor se origina a consecuencia de un fracaso agudo de la termorregulación y es muy importante reaccionar de forma rápida. 

Se puede producir, por ejemplo, si dejamos a un niño sólo dentro de un coche expuesto al sol o si el menor está expuesto a situaciones con humedad y temperaturas elevadas, sin protección ni hidratación adecuada.

El mencionado informe indica que una gran proporción de las víctimas por hipertermia tienen entre 0 y 5 años. Debido a la menor reserva de agua de un niño, su temperatura corporal sube de 3 a 5 veces más rápido que en el adulto. Además, el aparato respiratorio de los niños, que aún se encuentra en desarrollo, los hace más vulnerables al agotamiento por calor.

Esto son los principales síntomas: 

-Elevación de la temperatura corporal superior a 40ºC (fiebre o hipertermia).

-Alteración del estado de conciencia que pueden acompañarse de convulsiones y, a diferencia de la insolación, piel seca y muy caliente.

-Pueden aparecer otros síntomas como fatiga y debilidad, mareos, náuseas e incluso vómitos, calambres musculares, dolor de cabeza intenso y confusión, respiración superficial y rápida y taquicardia (ritmo cardiaco muy rápido) y pulso débil.


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