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Estos son los aspectos de una silla que mejoran la protección en caso de choque lateral

Los viajes urbanos y los impactos laterales Superado este primer requerimiento de retener al niño dentro del coche y en el asiento, las mejoras que se han ido introduciendo en el diseño de las sillas han ido encaminadas a no solo retener, sino también a proteger y aportar más seguridad. Esta preocupación también ha llegado a la propia normativa de homologación, tal y como vemos con la nueva norma i-Size, en la que se incluye una prueba de impacto lateral, que en la norma antigua no se incluía.

Debemos tener presente que sufrir un impacto lateral en un vehículo, pensando en los niños, es una situación un tanto comprometida, pues muchos automóviles todavía no suelen contar con airbags laterales en los asientos posteriores, y si cuentan con airbags de cortina, pueden aportar poca mejora en la protección para los niños, dada su estatura.

En caso de impacto lateral el niño va a experimentar una sacudida que agitará su cabeza y cuello hacia los lados. Además de los efectos de esto sobre el cuello, existe el riesgo de que la cabeza llegue a golpearse con estructuras rígidas del vehículo, como las puertas o ventanillas.

Es por eso importante que el diseño de la silla del niño prevea varias estrategias de protección en caso de impacto lateral.

La primera es que la silla cuente con un respaldo envolvente con resaltos laterales que abracen el cuerpo del niño y reduzcan los movimientos que puede sufrir en caso de sacudida.

Esto debe tenerse en cuenta también a la hora de decidirse por un alzador o bien por una silla con respaldo. Esta última es más recomendable.

Los resaltos deben dar sujeción tanto a los hombros como a la cabeza. Con un reposacabezas con orejas evitaremos además que la cabeza del niño, en caso de que se duerma, se incline excesivamente, pues se apoyará en ellas. Las orejas deben contar con un acolchado que amortigüe el contacto de la cabeza.

Que la silla se mantenga muy sujeta al asiento y con la menor holgura posible es también necesario para evitar que esta se mueva con la sacudida del golpe lateral. Si la silla está anclada mediante los anclajes isofix es más complicado que se mueva. Si no es de tipo isofix, la existencia de ranuras bien diseñadas para pasar el cinturón de seguridad, y que este quede sujeto en una posición fija y bien tenso, reducirá la posibilidad de movimiento.

Según el diseño de la silla por el que opte cada fabricante, se puede incluir una estructura de los resaltos laterales mediante cojines de aire que permiten absorber la energía del impacto. Otra solución son los cojines de recrecido a ambos lados de los hombros, de material también absorbente, que permiten que el lateral de la silla se apoye contra la puerta, conteniendo el balanceo lateral que puede sufrir, a la vez que se garantiza una separación mínima mayor entre la cabeza del niño y las estructuras rígidas contra las que se podría golpear.
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