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Enseña a nadar a tus hijos cuanto antes mejor, es por su seguridad

Ventajas de que los niños sepan nadar También nos puede salvar la vida. Saber nadar es la forma de prevenir, o al menos reducir todo lo posible, el riesgo de un ahogamiento en el agua debido a un accidente.

Antes de nada conviene recordar que es responsabilidad de los adultos estar pendientes de los niños en todo momento, sobre todo de los más pequeños, para evitar que se den situaciones de riesgo relacionadas con el agua, que les pongan en peligro.

Sin embargo, aunque un adulto esté vigilando a un niño, puede distraerse un instante, o bien el niño puede salir corriendo y escaparse, sin percibir el riesgo, simplemente por estar jugando, y accidentalmente caerse al mar o al río, o incluso a la piscina de casa. Si el niño no sabe nadar la posibilidad de que las consecuencias de este accidente sean graves es muy alta.

Es por eso que es muy recomendable enseñar a nadar a los niños cuanto antes mejor. En general un niño puede aprender a nadar a partir de los 3 o 4 años de edad. A esa edad ya han aprendido a caminar bien, han ido desarrollando su cuerpo y su capacidad motora y de sincronización, y pueden realizar los movimientos necesarios para nadar.

Antes de esta edad es muy difícil que un niño aprenda a nadar por no tener suficiente capacidad de coordinación motora, aunque sí puede acostumbrarse a estar familiarizado con el agua e incluso a flotar en ella. Puedes encontrar cursos de natación especiales para bebés a partir de los 3 meses de edad (donde tú acompañarás en el agua a tu bebé).

El inconveniente que puede tener para los bebés tan pequeños el aprender a familizarse con el agua es la aparición de una otitis. No te asustes, en caso de duda, siempre es mejor que consultes antes a tu pediatra.

Puedes enseñar a nadar tú mismo a tus hijos, pero te recomendamos que acudas a cursos específicos para niños con monitores especializados en enseñar a nadar a niños pequeños. Además de su experiencia en el tema, y de hacerlo en condiciones controladas, los niños, al ver a más niños en el agua, se animan más fácilmente a meterse en ella.

No debes ignorar que no todos los niños aceptan meterse en el agua de la misma manera. Algunos niños pueden tener más miedo a tirarse a la piscina. En este caso no hay que forzarles, es mejor ir poco a poco.

Si ven a más personas en el agua, y sobre todo si ven a otros niños que nadan y juegan en ella, es algo más fácil que se convenzan de meterse en el agua. Ve poco a poco, métete tu antes en el agua, acompaña al niño y sírvele de apoyo en el agua, para que vaya perdiendo el miedo.

No debes tener prisa, un niño tarda tiempo en aprender a nada. Ten en cuenta que debe perder el miedo, aprender a equilibrarse dentro del agua, a flotar, a respirar, a moverse... no se consigue de un día para otro.

Para enseñar a nadar a los niños también se cuenta con materiales de apoyo para ayudarles a flotar mientras se van familiarizando con el agua, como manguitos, cinturones, tablas o corchos.

De la manera adecuada los niños terminarán aprendiendo a nadar, mejorarás su seguridad y además de divertirán muchísimo jugando en el agua. Aún así, y aunque hayan aprendido ya a nadar, recuerda no dejar a los niños en el agua sin cuidado. Más vale prevenir que lamentar.
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