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Embarazo y conducción, ¿qué debemos saber y qué precauciones tomar?

Embarazo y conducción, ¿qué debemos saber y qué precauciones tomar?

11/05/2016

El embarazo es una época en la vida de las mujeres en que todo cambia muy deprisa. La gestación de un bebé provoca cambios hormonales, y a medida que el feto aumenta de tamaño, el cuerpo de la mamá también experimenta cambios y hay que adaptarse. Si el embarazo es normal, sin prescripción médica de ningún tipo en cuanto a las actividades que la madre puede realizar, la conducción es posible hasta un estado muy avanzado de gestación

En pocas palabras, un embarazo no es una enfermedad que impida a la mamá conducir, ni mucho menos. Tan solo hay que prestar atención a ciertos aspectos fundamentales que tienen que ver más con la postura de conducción que con otros motivos, y por supuesto, mantener informado al médico y la matrona en todo momento en caso de que surgiese alguna dificultad o molestia. 

LA COMODIDAD AL VOLANTE, FUNDAMENTAL
Como comentamos, si no hay complicaciones manifiestas, una mamá puede conducir siempre que se sienta cómoda para hacerlo. Algunas personas pueden elegir dejar de conducir por decisión propia, pero a menos que haya otra razón no hay motivos para dejar de hacerlo. Es importante que la futura mamá se sienta cómoda con la postura al volante, y para ello tendrá que ir ajustando progresivamente el asiento y el volante a su creciente volumen. 

Muchas veces se cree que el cinturón de seguridad puede ser peligroso para el bebé: no lo es. Es más, es un sistema de seguridad de valor incalculable en caso de accidente, pues protege tanto a la madre como al feto. Eso sí, hemos de tener muy en cuenta cómo se coloca dicho sistema de seguridad, y nunca debemos pasar la banda abdominal por la barriga, -de manera concreta, los pasos que siempre se deben seguir son: La banda inferior del cinturón debe colocarse por debajo del vientre y justo encima de los huesos de la pelvis; la banda superior debe pasar por encima de la zona media del esternón y de la clavícula, sin quedar demasiado cerca del cuello. Dicha banda superior no debe quedar nunca sobre la barriga o sobre uno de los senos, ni por debajo del brazo o la axila. 

Para facilitar la colocación del cinturón de seguridad y que no se “escurra” hacia arriba, existen adaptadores para mantenerlo en una posición correcta, y para utilizarlos hemos de asegurarnos de que están homologados como corresponde. 

La postura al volante debe ir variando conforme crece el vientre. El consejo fundamental es que la espalda debe ir lo más recta posible, y que la distancia mínima de la mamá al volante debe ser de aproximadamente de 20  cm. Esto es así debido al airbag, que no es peligroso ni para la mamá ni para el feto, pero siempre que nos encontremos a esa distancia, como mínimo. Con el paso de las semanas nos iremos “acercando”, por tanto debemos ajustar con frecuencia la postura de conducción. 

En “Médicos por la Seguridad Vial” nos cuentan los dos períodos de mayor riesgo para la conducción durante el embarazo:

“Durante estos nueve meses, hay dos periodos de alto riesgo tanto para la mujer como para el bebé: los primeros tres meses (cuando existe mayor riesgo por desprendimiento de placenta o rotura uterina, ya que apenas hay líquido amniótico); y durante el periodo más avanzado de gestación. Durante el segundo y el tercer trimestre los problemas más importantes son: desprendimiento de la placenta, hemorragia, rotura del útero y lesión directa fetal” 

Además de eso, en cualquier viaje que supere las tres horas hay que hacer paradas periódicas para estirar las piernaso hidratarse -. No conviene pasar más de dos horas sentada en la misma postura, y la mejor regla que debes recordar es que, embarazada, has de parar siempre que te lo pida el cuerpo. No hay prisas para completar un viaje porque lo primero es tu bienestar. 

¿QUÉ HACER EN CASO DE COLISIÓN?
El riesgo de sufrir una colisión al volante durante el embarazo existe, como es lógico. Las principales consecuencias que podemos sufrir tras una colisión pueden ir desde el fallecimiento al desprendimiento de placenta, hemorragias, aborto, parto prematuro, lesiones fetales... El riesgo de parto prematuro se duplica durante las 48 horas siguientes al accidente. 

Es de capital importancia que una mamá que ha sufrido una colisión en coche informe de inmediato a su ginecólogo y se someta a las pruebas necesarias para diagnosticar cualquier problema y verificar la buena salud del feto, y la suya propia. Deberá acudir al médico por muy leve que sea dicha colisión, pues solo mediante las pruebas adecuadas se puede asegurar la integridad total de feto y mamá.


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