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El mareo de los niños en coche, ¿es inevitable?

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Que los niños se mareen en un viaje en coche es algo natural dada su naturaleza: no aguantan mucho tiempo sin jugar, sin mover la cabeza de aquí para allá, sin anticipar (lógicamente) las curvas, y por eso las inercias y los movimientos, para ellos inesperados, terminan en mareos, y posiblemente aparezca la sombra del vómito, si es que llevan sus barriguitas llenas.

Cómo evitar el mareo de los niños en coche

Partimos de una premisa importante: hace 30 años, los viajes por carreteras secundarias eran mucho más frecuentes que hoy en día. Los coches, además, tenían otro tipo de suspensiones, el confort en los asientos era diferente (no diremos peor, porque entonces nos parecía suficiente), y el acondicionamiento del aire era más artesanal. Podíamos pasar calor en el habitáculo, podíamos movernos más (porque no llevábamos SRI), y en resumidas cuentas, el mareo era casi algo obligado en coche.

Hoy, la tecnología nos ha ayudado a viajar más cómodos, más estables, con una mejor atmósfera en el interior del coche, con más suavidad desde el motor y menos ruidos en el interior, y sobre todo hemos desechado prácticamente las carreteras secundarias, al menos en el porcentaje más grande del viaje. Viajar por autovía es sensiblemente más benévolo con respecto al mareo que meternos por según cuál carretera secundaria, porque las curvas tienen, por definición, mucho mayor radio de curvatura.

Podemos evitar que, aún así se mareen en el coche, si seguimos unos cuantos consejos muy sencillos. Hay que decir que no hay garantías de que se evite al 100% ese mareo, pero sí que son consejos que nos van a ayudar a prevenirlo.

  • Conducir con suavidad, sin acelerones o frenazos, es importante. En las autovías no es tanto problema como en las carreteras secundarias, pero debemos tenerlo presente en nuestra conducción habitual.
  • Mantener un ambiente fresco en el habitáculo, con aire renovado y una temperatura interior adecuada. Si es posible, unas cortinillas en las ventanillas traseras nos ayudarán a reducir el calor del sol.
  • Es conveniente estar bien hidratados cuando salimos de viaje, y para los niños es más importante. Viajar con sed influye negativamente en el confort de los pequeños, así que llevar agua fresca a bordo es fundamental.
  • Si es posible, hay que fomentar que los niños viajen mirando al frente (cuando pueden hacerlo, es decir, depende de la edad de los pequeños) y que eviten los movimientos erráticos (mirar hacia abajo, cambiar de postura, etc.). Los sistemas de entretenimiento a bordo son mano de santo).
  • Es conveniente parar con frecuencia para descansar, oxigenarse y estirar las piernas. Los niños se aburren, y el aburrimiento contribuye al mareo.
  • Las comidas, completas, pero ligeras. Hay que evitar las digestiones pesadas en coche, porque aumentan la probabilidad de un mareo, y por supuesto, aumenta el riesgo del vómito.

En pocas palabras, hay que procurar conseguir un viaje tranquilo, con ambiente fresco y sin digestiones pesadas, con entretenimiento, buena hidratación y con las paradas que sean necesarias para descansar y desperezarse. Con estas premisas podremos contribuir a un viaje sin mareos inesperados.

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