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Diferencia entre airbags laterales y frontales, ¿por qué es mejor que vayan detrás?

Diferencia entre airbags laterales y frontales, ¿por qué es mejor que vayan detrás?

15/04/2019

Antes de comenzar, diremos que los niños menores de edad y que midan menos de 135 cm deben viajar obligatoriamente en los asientos traseros, a menos que se cumple una de las tres excepciones de la normativa —que puedes consultar aquí—. Además de ser obligatorio, veremos por qué es más que recomendable que los niños viajen en los asientos traseros de los vehículos.

Una de las razones de mayor peso para la obligatoriedad de que los niños viajen en los asientos traseros, siempre en sus sillas de auto adecuadas a sus características físicas, es la presencia de los diferentes tipos de airbag del coche. Si acomodásemos al pequeño en el asiento delantero y en sentido contrario a la marcha, el airbag de acompañante debería estar desactivado, ya que si no estaría en peligro la integridad del menor. Eso es porque el propio airbag catapultaría la sillita hacia atrás, corriendo el niño un gran peligro de sufrir lesiones graves, o de fallecer en la colisión.

Por el contrario, en la zona trasera no existen airbags frontales. Los airbags laterales, que sí están presentes en esa zona, protegen al niño sin interferir con la silla del coche. Es al contrario que en el asiento delantero, el del acompañante. Los airbags laterales no entrarían en conflicto con la silla, ofreciendo una protección completa al niño. Lo que sucede es que cuando salta el airbag lateral, este entra en contacto con el menor, pero lo protege eficazmente, al contrario de lo que sucede en el caso del airbag frontal que sí mueve la silla.

En este sentido, los asientos para niños con protección lateral son los más indicados para proporcionar una protección completa en caso de colisión. Así, ofrecen un plus de seguridad frente al contacto con el airbag y el desplazamiento lateral. 

CONSEJOS PARA UNA MAYOR SEGURIDAD

En todo caso, la principal recomendación es colocar al menor en el asiento central trasero. De esta forma, está lo suficientemente alejado como para que los airbags puedan ocasionarle algún daño, sobre todo, si la sillita no cuenta con protección lateral o los airbags no han sido pensados para los más pequeños.

Si por algunas de las excepciones recogidas en la normativa, el menor se coloca delante, hay que desactivar el airbag del copiloto si la sillita es mirando hacia atrás. 

Si el menor se coloca en el asiento del copiloto pero ya sólo necesita de cinturón de seguridad, es importante mantener una distancia de seguridad óptima respecto al salpicadero. Por supuesto, nunca se deben apoyar manos, brazos o pies en el airbag.

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