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Diez acciones para la seguridad de los niños en carretera

Diez acciones para la seguridad de los niños

En los países en vías de desarrollo, esta tasa de mortalidad se llega a triplicar, poniendo de manifiesto el camino que queda por recorrer a la hora de garantizar la seguridad de los más pequeños en el entorno de la vía y los desplazamientos en vehículos a motor.


Las estadísticas nos muestran que, de media en todo el mundo, las víctimas infantiles son principalmente peatones, o pasajeros de vehículos, y en pocas palabras podemos decir que los pequeños son víctimas de sus propias circunstancias y del entorno, pues no están lo suficientemente desarrollados para ser víctimas “activas”. En Portugal (segundo gráfico), los porcentajes no difieren demasiado, si bien sí que se observan ciertas diferencias.


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Cómo trabajar para que los niños estén seguros en el entorno vial
El trabajo debe ser en conjunto por parte de toda la sociedad. Si los niños son vulnerables por su propia idiosincrasia, los adultos somos quienes hemos de tomar acciones que den como resultado una mayor protección de los menores. Podemos resumir en estos puntos las estrategias más eficaces para combatir la siniestralidad infantil:

1. Límites de velocidad adecuados al tipo de vía, incidiendo en que los límites de velocidad en vías, máxime en vías con mucha afluencia de peatones. Estos límites se pueden controlar muy estrictamente con sistemas automáticos.
2. Regular de forma más estricta el consumo de alcohol y controlar más la presencia de alcohol en sangre mediante controles rutinarios. Legislar sobre la edad mínima para adquirir bebidas alcohólicas y limitar la publicidad de las mismas para que no impacten en jóvenes y niños debería ser una opción real.
3. Reforzar el uso de casco en motoristas y ciclistas, sobre todo en el caso de niños. Una legislación clara al respecto unido a una política de precios regulada y ajustada implicaría la penetración de los cascos en la sociedad.
4. Reforzar la legislación en cuanto a sistemas de retención infantil, promoviendo el uso de SRI homologados y asegurando el acceso de todos a los sistemas adecuados a la talla y peso de los pequeños.
5. Trabajar en la visibilidad de los pequeños mediante sencillas costumbres: vestir con colores claros, añadir elementos reflectantes en la topa o las mochilas, organizar autobuses escolares, utilizar elementos reflectantes en las bicicletas e, indirectamente, regular sobre el hecho de que los vehículos utilicen luces diurnas en general.
6. Segregar el tráfico, introducir elementos que reduzcan la velocidad media de los vehículos (rotondas, resaltos, bandas sonoras…).
7. Establecer zonas libres de tráfico.
8. Invertir en transporte público seguro y accesible.
9. Equipar los vehículos de emergencia con equipamiento adecuado para niños (un problema que se comparte con otros países).
10. Formar a educadores, padres, profesores… en primeros auxilios.

Estas estrategias pueden contribuir a una reducción progresiva en la mortalidad de los pequeños, porque suponen involucrar a la sociedad en el problema, y tratar de conseguir que todos, educadores, cuidadores, padres y profesores, sean parte de la solución, educando y protegiendo a los más pequeños.
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