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Día de la Contramarcha: ¿Por qué es importante que los niños viajen en sillitas mirando hacia atrás?

Día de la Contramarcha: ¿Por qué es importante que los niños viajen en sillitas mirando hacia atrás?

11/03/2019

La Embajada de Suecia en Madrid acogió el 18 de octubre de 2018 el ‘I Día de la contramarcha’ en España. Se trata de una jornada de carácter divulgativo que sirvió para reunir a expertos en la materia y cuyo tema central giró en torno a la importancia que los niños viajen mirando hacia atrás en los automóviles con un sistema de retención infantil adecuado para ello. 

Actualmente no es obligatorio que los niños viajen mirando hacia atrás en España. Sólo las sillitas de los Grupos 0 y 0+ son mirando hacia atrás (R44-04). Igualmente, deben viajar así hasta los 15 meses de edad en el caso de los sistemas de retención infantil homologados bajo la R-129 (i-Size).

Durante la presente jornada se destacó que el riesgo de muerte o lesión en una colisión aumenta alrededor de 5 veces para los niños que viajan a favor de la marcha en comparación con los niños que viajan mirando hacia atrás

RUMBO AL MODELO SUECO

En Suecia llevan mucho camino recorrido (ver aquí qué dice la normativa sueca). Tommy Peterson, Director del Laboratorio de Choque de VTI y Responsable del Plus Test, fue uno de los profesionales que intervino en la jornada. “La diferencia principal entre viajar en dirección a la marcha y en contra es que hay un soporte que protege la espalda, la columna y la cabeza de forma completa y viajando a favor de la marcha no está, por lo que el cuello recibe un impacto fuerte en un impacto frontal”, destacó.

El Plus Test es una prueba muy exigente. “Se realiza a altas velocidades pero lo más importante es que tiene una distancia de frenado muy corta, lo que significa que las fuerzas que recibe la sillita y el dummy son muy altas”, remarcó Peterson. 

El experto explicó que son tres los motivos por los que en Suecia están tan comprometidos con viajar mirando hacia atrás: los resultados obtenidos en las pruebas, la anatomía de los niños y los hechos reales. De hecho, apuntó a que todo empezó en los años 60 con los astronautas cuando el doctor Altman, profesor en Chalmers de Gotemburgo, observó cómo viajaban los astronautas en los cohetes. Se realizaron muchas investigaciones durante los años 60 pero los resultados eran claros: “los SRI a contramarcha son muy superiores”. 

En Suecia, desde 1975, se cuenta con la ‘aprobación T’. Tal y como explicó Peterson, lo que se hizo fue poner el tope para superar la prueba justo por encima de las sillitas mirando hacia atrás, por lo que era imposible que un SRI a favor de la marcha las superase con éxito. “Era totalmente imposible que se aprobaran SRI a favor de la marcha”, destacó. Por ello, los padres no tenían otra opción que adquirir sillitas mirando hacia atrás, ya que eran las únicas que habían superado las pruebas.  

A finales de los 80 se redacta la primera normativa europea, la UN 44, donde no se incide en los daños causados en la cabeza, algo que sí ocurría con la T sueca. Por este motivo, en Suecia tienen doble aprobación desde 2008. “La razón principal es que la aprobación T comprueba unas cosas y la normativa 44 otras. Así que, si tiene las dos juntas, significa que es una buena silla de coche”, señaló durante su intervención.

Como miembros de la UE, en 2008 se les pidió que rebajasen las exigencias de calidad. Fue el comienzo del Plus Test en 2009, una versión moderna de la aprobación T que profundiza en las fuerzas que recibe el cuello. Es un test voluntario. Fue la forma en la que Suecia resolvió el problema. “Si una silla cuenta con el sello Plus Test, es un SRI realmente bueno donde se han tenido en cuenta las fuerzas en el cuello”, destacó Tommy Peterson.

DESACTIVANDO EL AIRBAG DEL COPILOTO

Helena Stigson, Investigadora y Profesora de Seguridad Vial en Folksam y Chalmers, destacó  durante la jornada la pequeña crisis que se produjo en Suecia cuando falleció un niño que iba mirando hacia atrás en el asiento del copiloto. 

Entre 1990 y 1995 Euro NCAP empezó a hacer pruebas de choque y todos los vehículos comenzaron a implantar airbags en el asiento del copiloto. En Alemania falleció un niño por el airbag cuando viajaba mirando hacia atrás. También hubo varios casos en Estados Unidos. Se investigó y se demostró que los airbags ejercían una compresión muy fuerte sobre el niño lo que propició que el número de niños que viajaban en dirección contraria a la marcha se redujese.

Frente a esto, Stigson apuntó que la reacción fue lanzar un mensaje que los niños debían viajar a contramarcha hasta los 4-5 años y se trabajó de manera conjunta para hacer llegar a la sociedad la importancia de desactivar el airbag delantero si el niño viaja en una sillita mirando hacia atrás.

Igualmente, hizo hincapié en que factores como el espacio para las piernas de los niños o que el respaldo no sea lo suficientemente alto hacen que, en muchos casos, los padres decidan cambiar a un SRI a favor de la marcha demasiado pronto.

ENTRE 2 Y 3 AÑOS PARA DESARROLLAR UN SRI

Armando Bastida, enfermero de Pediatría, puso sobre la mesa el factor precio. Apuntó a que es normal que una sillita que lleva mucho trabajo cueste más que otras que no. 

Daniel Lundgren, Jefe de Seguridad y Regulaciones de Axkid, explicó que desde que se tiene la idea hasta que se llega al producto se tardan unos 2 y 3 años, dependiendo de la complejidad del sistema de retención infantil. Además, cuando ya se tiene el producto, se realizan entre 60 y 70 pruebas físicas en diferentes laboratorios y se someten a las pruebas de homologación.

POR UNA PROLIFERACIÓN DE LAS SILLITAS MIRANDO HACIA ATRÁS

Por su parte, Marta Gil, Fisioteraputa, explicó que la razón por la que un mismo accidente influye de diferente forma en un adulto y en un niño principalmente es porque hay diferencias anatómicas entre ambos que son sustanciales. La cabeza de un adulto supone en torno a un 6-8% del peso total del cuerpo. La cabeza de un niño puede llegar a pesar un 25% del peso total del cuerpo. “En un accidente que a un adulto le puede suponer un latigazo cervical, a un niño le puede suponer problemas muy graves”, señaló. 

Si no hay una recomendaciones oficial, es muy difícil cambiar una cultura que lleva muchos años instaurada. Si hay cinco veces más riesgo, ¿por qué no es obligatorio?”, destacó Lucía Galán (de Lucía mi pediatra) en su participación. De hecho, la pediatra preguntó en su consulta a un total de 153 padres. De los cuales, 100% de los niños menores de 1 año viajan mirando hacia atrás, mientras que sólo el 20% lo sigue haciendo cuando tienen entre 1 y 3 años. También hay que destacar que sólo un niño de 4 años sigue viajando mirando hacia atrás.

Juana Zurita, enfermera especialista en pediatría y lesión medular en Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, explicó que en lo que respecta a lesiones medulares en los niños, hay un pico muy alto que se producen entre los 3 y los 5 años que son, sobre todo, por accidentes de tráfico. Señaló que esto se podría prevenir con las sillas mirando hacia atrás.

Comprometidos con el ‘Objetivo Cero’, en Fundación MAPFRE recomendamos el uso de sistemas de retención infantil mirando hacia atrás hasta, como mínimo, los 4 años de edad, y siempre que sea posible conforme a las condiciones físicas del niño, durante el mayor tiempo. En esta infografía explicamos sus ventajas:

Mirando hacia atrás

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