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¿Niño con resfriado? Consejos para el viaje en coche

¿Niño con resfriado? Consejos para el viaje en coche

08/03/2016

A diferencia de los adultos, los niños cogen resfriados con muchísima mayor frecuencia, especialmente si se encuentran en edad preescolar. A la hora de realizar un viaje, sobre todo si es largo, pueden surgirnos preguntas del tipo: ¿no sería preferible que viajara en la parte de delante para que pueda estar vigilado? ¿Puede ir en la sillita sin problemas? Resolvemos estas dudas. 

Cuanto más pequeño es el niño, mayor riesgo tiene de padecer un mayor número de resfriados a lo largo del año, especialmente durante el invierno. No debemos asustarnos si nuestro pequeño pasa por 6 o 9 resfriados. Sus defensas son más vulnerables y tocan los mismos juguetes que otros niños. Además, el virus se transmite todavía más en guarderías y colegios. 

Tos, secreción nasal, dolor de garganta, estornudos... son sólo algunos de los principales síntomas del resfriado. Cierto es que queremos estar en todo momento junto a él, especialmente si se encuentra enfermo. Sin embargo, debe primar la seguridad al sentimiento a la hora de desplazarnos en coche.

Por ello, lo primordial es que acudas al médico si observas estos síntomas. El profesional sanitario será el encargado de identificar si se trata de un simple resfriado. Si tienes previsto realizar un viaje largo, consúltale si hay algún problema al respecto y qué tipo de precauciones debes poner en práctica.

Lo más recomendable es seguir con lo que indica la normativa. El niño debe ir con el sistema de retención infantil correspondiente a su talla y peso (aquí puedes elegir la silla más segura) e ir siempre que sea posible en la parte de atrás del vehículo. Así lo dice la normativa vigente en España: todos los menores de edad de estatura igual o inferior a 135 cm que se desplacen en vehículo, además de viajar con el sistema de retención infantil adecuado a su talla y peso como la norma exige, deberán ir sentados obligatoriamente en los asientos traseros de los vehículos. 

Antes de emprender el viaje, asegúrate de que tu hijo descansa lo suficiente. El sueño favorece la recuperación. Durante el trayecto, procura que tome suficiente líquido. Esto contribuirá a limpiar la mucosidad y a ablandar la flema. Se recomienda un ambiente húmedo. Sin embargo, en el coche es muy complicado. Se aconseja que en el vehículo se esté a una temperatura agradable, ni mucho frio ni mucho calor. Recuerda que no debes llevar al niño con abrigo en el sistema de retención infantil ya que restará eficacia al no quedar bien sujeto. 

Por supuesto, debemos evitar que el aire vaya directamente al niño, sobre todo si está resfriado. En este punto, es importante recordar que los filtros del aire deben estar limpios. Allí se acumulan residuos que pueden ser perjudiciales. 

Comprueba con frecuencia que el niño no tiene fiebre. Si es así, se desaconsejan los viajes largos. En este caso, lo recomendable es acudir a un médico para que recete lo indicado según la edad del menor y los síntomas. 

Si tiene congestión nasal o tos, se aconseja que el niño mantenga una posición alta (en capazos irremediablemente debe ir tumbado, mientras que en otros SRI sí estará sentado). Colócale bien en la sillita. Lo ideal sería que pudiera ir acompañado de una persona adulta en la parte trasera del coche. Alguien que pueda estar controlando si el niño necesita sonarse, si requiere de agua… De esta forma podrán atenderle mejor. 

En caso de ir sólo, nunca debemos atender al niño si estamos conduciendo. La mejor opción es realizar paradas con frecuencia según las necesidades del menor. 

Planifica el viaje, las carreteras por las que vas a circular, zonas de descanso… De esta forma, evitaremos imprevistos. Se recomienda parar mínimo cada 2 horas. Así, el pequeño podrá bajarse del coche, airearse, jugar…

No olvides llevar los medicamentos contigo y las indicaciones médicas. Lleva en el coche todo lo necesario: pañales, agua, comida, teléfono móvil, la silla para bebé…

Para hacer el viaje más ameno y distraer al pequeño, puedes llevar música. Recuerda que si llevas juguetes muy pesados, pueden salir disparados en caso de frenazo fuerte. En este caso, el peso de un objeto se multiplica. 

Como hemos indicado, un niño pasa por un resfriado en varias ocasiones a lo largo del año. Si somos precavidos, manejaremos la situación sin sobresaltos. 

Objetivo Cero Accidentes: Ayúdanos a Conseguirlo

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