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Consejos imprescindibles para viajar segura si estás embarazada

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Esto hay que tenerlo bien claro porque, contrariamente a lo que alguien pueda pensar, por acción u omisión, estar embarazada no implica incapacidad, porque no estamos hablando de una enfermedad. Está claro que no es una enfermedad, pero a veces nos podemos encontrar con actitudes condescendientes o con comentarios que invitan a una embarazada a no conducir “en su estado”, como si realmente fuese algo a evitar.

Una mujer embarazada, además, es consciente de su propio cuerpo y de las limitaciones puntuales que pueda sentir: una indisposición, cansancio, o cualquier otro estado de ánimo puntual. En esos casos, la mujer puede tomar de forma consciente la decisión de no coger el volante, pero por regla general, no hay nada que impida a una embarazada hacer su vida normal.

Para conducir con seguridad estando embarazada hay una serie de precauciones lógicas que se pueden tomar, y que tienen que ver con la propia evolución del embarazo, que se ve reflejada de forma muy clara en el aumento del volumen corporal a medida que el bebé crece en el interior de la mamá. Esto supone que, en ciertos aspectos, haya que hacer algunas modificaciones en el habitáculo.

La primera y más evidente es que, con el aumento del volumen del vientre, la posición de conducción debe variar. De esta forma, tanto la regulación del respaldo, como la profundidad del volante, pueden verse afectadas, y posiblemente haya que hacer variaciones. Como es natural, si llega un momento en el que los movimientos se ven claramente limitados, o la mamá se nota insegura al volante, nada le impide delegar o, simplemente, no conducir. Siempre es su elección.

En cuanto al cinturón de seguridad, hay que tener en cuenta que este debe ajustarse correctamente y siempre por debajo del vientre, bien ceñido a la cadera, y bien ajustado sobre el hombro izquierdo. Para ayudar a mantener de manera correcta el cinturón de seguridad perfectamente ajustado, existen muchas soluciones en el mercado que consisten en mantener la banda inferior del cinturón por debajo del vientre, sin que por ello se generen holguras. Es una forma efectiva de viajar garantizando que el cinturón de seguridad no se coloque sobre el centro de la barriga.

Otra precaución de seguridad es de la no colocar objetos fuera del alcance de las manos, porque la movilidad conforme avanza la gestación comienza a ser cada vez más reducida, o al menos, más complicada. Por eso hay que minimizar cualquier uso o manipulación de aparatos como la radio, el navegador o la guantera (y esto es válido para cualquier conductor, pero más si existen dificultades de movilidad). Por lo demás, conducir embarazada no debería tener mayores dificultades.

Por aclarar una última cosa, existe cierto miedo a los efectos que el despliegue del airbag puede tener sobre el feto. No existen estudios que sean determinantes en cuanto a que el despliegue del airbag pueda causar lesiones en el feto. Desgraciadamente, puede existir algún caso aislado de lesiones, pero de la documentación consultada solo se puede inferir que la colisión, en ese caso particular, fue especialmente violenta. El airbag, combinado con el cinturón de seguridad, forma un sistema de seguridad que garantiza, en un alto porcentaje, la supervivencia de la mamá y del bebé.


Puedes ampliar información también en el siguiente artículo.

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