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Consejos para llevar en el coche a un bebé prematuro

Consejos para llevar en el coche a un bebé prematuro

Como ya hemos visto anteriormente, está requerido por la ley el uso de un SRI (sistema de retención infantil) para que pueda disfrutar de la máxima seguridad.

LA FORMA DE SENTAR AL BEBÉ 

Antes de todo, es importante cerciorarse de que la silla esté bien colocada y firmemente sujeta. Normalmente se utiliza el sistema ISOFIX o el propio cinturón de seguridad del vehículo para sujetar la sillita al asiento del coche. Si la alternativa utilizada es el cinturón, éste nunca debe estar en contacto directo con el bebé, para evitar cualquier tirón o rozadura.

Para sentar al bebé hay que asegurarse de que los glúteos estén apoyados en el fondo de la silla, de forma que toda la espalda del bebé esté completamente recta y apoyada en el respaldo. De este modo las protecciones que ofrece la sillita (por encima de los hombros, a los lados y entre las piernas) no molestarán al bebé.

Lo siguiente es abrochar al bebé correctamente los distintos cinturones y correas de seguridad propias de la sillita. Normalmente cuentan con una o dos hebillas, a la altura del pecho y en la cintura. Para cerrar correctamente la hebilla, puede ser necesario consultar el manual de instrucciones o incluso practicar un par de veces antes de sentar al bebé. Sin embargo, de poco servirán las correas o cinturones si no están ajustados adecuadamente. El bebé no puede ir suelto en la sillita, por lo que es necesario ajustar el cinturón todo lo posible, aunque sin que llegue a apretar el cuerpo del bebé ni dificulte su respiración. Una buena forma de medir lo ajustado que está es introducir dos dedos de la mano entre el bebé y el cinturón: si sobra espacio, es necesario ajustar un poco más.

PROBLEMAS RESPIRATORIOS

Uno de los riesgos más importantes a la hora de transportar a niños prematuros en el automóvil es la aparición de problemas respiratorios como la aparición de apneas, que pueden derivar en problemas respiratorios y/o sanguíneos como: bradicardia, hipoxemia o insuficiencia respiratoria. Las apneas son pequeñas paradas respiratorias de al menos 20 segundos, y según su frecuencia y duración pueden suponer un grave riesgo para la salud del menor.

Es fundamental utilizar adecuadamente las sillitas para evitar cualquier riesgo de problemas respiratorios. Una silla mal instalada o utilizada podría favorecer que el bebé flexionara el cuello, cerrara la boca y tapara la faringe con la lengua, bloqueando la tráquea. Conviene insistir en que colocar la silla en sentido contrario a la marcha ayuda enormemente a proteger el cuello y la cabeza del bebé, por lo que en principio, y si el pediatra confirma que el niño puede viajar de este modo, se trataría de una posición muy segura para el bebé.

Desde FUNDACIÓN MAPFRE recomendamos comprobar de antemano y de la mano del pediatra si el bebé sufre problemas respiratorios. Si no los sufre es mejor mantener la sillita en sentido contrario a la marcha, mientras que si existe algún riesgo lo mejor es hacerse con un capazo de nueva generación que permita llevar tumbado al bebé sujeto con un arnés de tres puntos (en forma de Y).

Al final lo más importante es la seguridad del bebé y saber adaptar los mecanismos y dispositivos a las circunstancias particulares de cada uno. 

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