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El futuro de la conducción autónoma y la seguridad

Conducción autónoma

Lo que hasta hace poco parecía una utopía se está convirtiendo en una realidad. En unos años, las carreteras empezarán a acoger vehículos sin nadie al volante para trasladar a adultos y niños de un lugar a otro. Google, una de las empresas que lleva la delantera en el ámbito de la conducción autónoma con su Self-Driving Car Project, trabaja desde hace tiempo para que esta tecnología supere al ser humano en cuanto a seguridad vial. Sin embargo, el propio buscador admite que aún es necesario mejorar diversos aspectos. Uno de los principales es perfeccionar la capacidad de reacción de este tipo de máquinas ante el comportamiento humano y las situaciones imprevistas. 

El vehículo autónomo parece no tener vuelta atrás por dos motivos fundamentales. Su funcionamiento se basa en el cumplimiento de las leyes: no hay interpretación ni violación de las normas salvo fallo. Y elimina el factor humano, los despistes, que están presentes en más del 80% de los accidentes de tráfico, según datos del Comisariado Europeo del Automóvil (CEA).

Sin embargo, en esta fase aún de investigación, uno de los mayores retos es la incorporación segura de estos coches a un mundo en el que los humanos no se comportan según las reglas. En agosto de 2015, cuando uno de los vehículos autónomos de Google se acercaba a un paso de peatones, frenó para permitir que un peatón cruzase. A este no le pasó nada, pero sí al coche, que fue golpeado en la parte trasera por otro vehículo. En una ocasión anterior, otro robot de Google se quedó paralizado en un cruce con cuatro stops porque sus sensores esperaban que los conductores humanos se parasen completamente y lo dejasen pasar.

Los coches autónomos del buscador habrían tenido al menos 13 accidentes entre septiembre de 2014 y noviembre de 2015 en California (Estados Unidos) de no ser por la intervención de las personas que viajaban por seguridad en su interior, según hizo público la compañía a principios de 2016. Además, en 272 ocasiones el software del coche detectó una anomalía en el sistema que pudo haber tenido repercusiones en la seguridad, lo que hizo que el conductor de prueba se hiciese inmediatamente con el control del vehículo.

"Estamos probando y evaluando constantemente nuestro software", aseguraba en un comunicado Chris Urmson, director del proyecto de coches autónomos de Google, que han recorrido ya más de dos millones de kilómetros. Urmson señaló que aún es pronto para afirmar que la conducción autónoma es más segura que la humana, pero están satisfechos con su "progreso sostenido".


Los riesgos de una tecnología novedosa

En Google tienen claro que esta tecnología es el futuro. Según afirmaba Urmson, los vehículos autónomos tienen el potencial de reducir el número de accidentes porque eliminan la falta de atención de los conductores y los errores, que provocan miles de choques, heridos y muertos. 

Así lo cree también el Gobierno de Estados Unidos, que destinará 4.000 millones de dólares (más de 3.500 millones de euros) para el desarrollo de esta tecnología en los próximos 10 años, tal como anunció a principios de 2016 el secretario de Transporte, Anthony Foxx, durante la feria del automóvil de Detroit, cuna de la industria automovilística norteamericana. Además del respaldo financiero, la Administración Obama planea elaborar un marco legal para regular la circulación de este tipo de vehículos. "Estamos en un nuevo mundo y lo sabemos. Nos preguntamos qué pasaría si fuera posible eliminar el error humano. Es una posibilidad que vale la pena investigar", dijo Foxx ante la prensa en Detroit. 

No obstante, aún queda tiempo para que el uso de estos coches sea generalizado mientras los expertos tratan de minimizar los riesgos potenciales. En este sentido, el Departamento de Vehículos de Motor (DMV) en California propuso a finales de 2015 una legislación restrictiva para estos vehículos. Quiere que todo coche autónomo que circule por las vías públicas del Estado cuente con volante y pedales, así como con la presencia de un ser humano en el asiento del conductor. Para el DMV, los fabricantes necesitan tener más experiencia antes de que estos cerebros sobre ruedas circulen por las carreteras.


Objetivo Cero

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