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¿Cómo beneficia los nuevos límites de velocidad en ciudad a los más pequeños?

¿Cómo beneficia los nuevos límites de velocidad en ciudad a los más pequeños?

21/06/2021

en España, al igual que otros muchos países de la Unión Europea, se aboga por la reducción de la velocidad en las ciudades. Así, desde el 11 de mayo de 2021 hay nuevos límites máximos en vías urbanas. Se trata de una medida que beneficia a todos los usuarios, especialmente a los usuarios más vulnerables, y muy especialmente a los niños. La DGT apunta a las experiencias existentes de zonas 30 en ciudades donde se ha demostrado el efecto positivo sobre la siniestralidad, con reducciones de siniestros de tráfico que han llegado a superar el 40%. 

Como se recoge en el informe ‘Las principales cifras de siniestralidad vial en España de 2019’, realizado por la Dirección General de Tráfico con el último año disponible con información a 30 días y en todo tipo de vías, en  2019 fallecieron por siniestro de tráfico 32 niños (con edades comprendidas hasta los 14 años), representando el 2% del total de fallecidos. Hay que señalar que el mayor número de fallecidos entre 0 y 14 años se produjo cuando los niños eran pasajeros de vehículos, 19 de los 32 fallecidos, mientras que el 53% se produjo cuando eran peatones,  (12 fallecidos y 153 heridos hospitalizados). 

Los nuevos límites de velocidad en ciudad buscan precisamente apaciguar el tráfico y contribuir a una mejora de la seguridad vial. De esta forma, se establecen:

  • 20 km/h en vías que dispongan de una plataforma única de calzada y acera.
  • 30 km/h en vías de un único carril por sentido de circulación.
  • 50 km/h en vías de dos o más carriles por sentido de circulación.

Debemos tener en cuenta que los niños cuentan con varias limitaciones en su relación con el tráfico. Así, por ejemplo, pueden tardar en identificar de dónde proviene el sonido, cuentan con dificultades a la hora de evaluar la distancia y la velocidad del vehículo, no calculan correctamente los riesgos, su tamaño hace que sean menos visibles para los conductores… Por ello, al  reducirse la velocidad en las ciudades, disminuye también las posibilidades de que sufran un siniestro de tráfico. Explicamos a continuación el motivo.

Está comprobado que, a menor velocidad, menos posibilidades de fallecer en un siniestro vial. Por ejemplo, tras un atropello a una velocidad de 30km/h el riesgo de fallecer es un 10%. Si la velocidad es a 50 km/h, ese riesgo de fallecimiento se eleva al 90%, tal y como recoge la DGT.

Y es que a mayor velocidad, mayor es el tiempo empleado para que la persona reaccione y, por tanto, la distancia recorrida por el vehículo. Durante este tiempo (tiempo de reacción y tiempo de frenado), el vehículo recorre una determinada cantidad de metros hasta que se consigue frenar. 

Así, la OMS indica que a una velocidad de 50 km/h el conductor necesita 36 metros para detener el vehículo. Si el coche circula a 40 km/h, se necesitan alrededor de 20 metros. Según la Dirección General de Tráfico, la distancia total, en el caso de circular a 120 km/h y estar la calzada mojada, puede superar la longitud de un campo de fútbol reglamentario.

El informe ‘Seguridad Peatonal’ de la OMS indica que a partir de 80 km/h es prácticamente imposible sobrevivir a un atropello, los impactos a más de 30 km/h aumentan la probabilidad de lesiones graves o de muerte mientras que a una velocidad de 30 km/h el riesgo de muerte del peatón que sufre un atropello se reduce al 10%.

Es por ello por lo que el exceso de velocidad es algo a combatir especialmente en las ciudades, donde hay una elevada presencia de usuarios vulnerables como peatones, ciclistas o ciclomotores. Se estima que una reducción del 1% en la velocidad media del tráfico conlleva una reducción del 2% de los siniestros con lesiones, del 3% de los siniestros con lesiones graves y de un 4% de los siniestros fatales (Aarts & van Schagen, 2006). Por ello, desde la Unión Europea se promueve la limitación de velocidad y el establecimiento de zonas 20 y zonas 30 en aquellos lugares con especial presencia de peatones como son zonas con colegios u hospitales próximos.

Las ciudades deben ser seguras para los peatones y muy especialmente para aquellos usuarios más vulnerables como son los niños, tanto cuando van como pasajeros de vehículos como cuando lo hace como peatones. Reduciendo la velocidad máxima en vías urbanas se les ofrece un entorno más seguro donde los vehículos circulan a menor velocidad, permitiendo al conductor poder reaccionar a tiempo ante imprevistos, facilitando otras formas de desplazamiento más sostenibles y reduciendo las secuelas causadas en caso de atropello o colisión. 

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