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Repasamos algunas de las claves de la seguridad infantil en el automóvil

Repasamos algunas de las claves de la seguridad infantil en el automóvil

ERRORES A EVITAR

La mayoría de errores se centran en el uso e instalación incorrecta de la sillita o capazo. Por ejemplo, es importante asegurarse de que conocemos perfectamente el historial de la sillita que estemos utilizando, que ésta no haya sufrido ningún accidente y que no tenga más de 6 años de antigüedad, en cuyo caso puede encontrarse deteriorada y ser incapaz de proteger correctamente al menor. También es importante no utilizar la sillita para otros fines, como pasear al bebé. En cualquier caso, debemos evitar mantener al niño en la sillita durante largos periodos de tiempo, lo que además de resultarle incómodo puede causar diversas lesiones.

La instalación de la sillita siempre debe seguir lo indicado en el manual de instrucciones, debe ser ajustada correctamente y revisada antes de cada viaje. Lo más recomendable es colocarla en sentido contrario a la marcha, al menos durante los dos primeros años del menor. Al instalar la sillita en sentido contrario, ha de estar inclinada en el ángulo correcto, lo que garantizará la máxima protección el mínimo riesgo de lesiones. Además, el arnés de seguridad ha de estar correctamente ajustado, normalmente a la altura del hombro o inmediatamente debajo.

Si la silla se instala en el sentido de la marcha, el arnés se convierte en la pieza fundamental para sujetar al niño, lo que obliga a colocarlo justo por encima del hombro, evitando así comprimir en caso de impacto frontal el tórax, el cuello o la clavícula. En cualquier caso, el arnés ha de tensarse adecuadamente, de forma que el niño no pueda sacar los brazos para liberarse de él y, por otro lado, sin llegar a apretar. Las cintas del arnés no deben quedar retorcidas ni con bucles. Para una máxima protección debemos evitar abrigos muy voluminosos que reduzcan la eficacia del arnés (el consejo es quitarle primero el abrigo al niño, abrocharle el arnés y, a continuación, ponerle encima el abrigo o una mantita).

Por último, no hay que precipitarse a la hora de cambiar de grupo de sillita o cuando deseemos reemplazarla por un elevador. Es importante respetar las medidas y el peso requeridos antes de cambiar de grupo. En general, las sillitas del grupo I son más seguras que los asientos elevadores de los grupos II o III (algunos de ellos, por ejemplo, carecen de protección lateral), por lo que recomendamos no pasar a utilizar los asientos elevadores mientras el niño o la niña pueda seguir usando sillitas homologadas del grupo I. Una vez hayan superado los 135 centímetros, los niños podrán comenzar a usar el cinturón de seguridad desde el punto de vista legal, aunque desde el punto de vista de la máxima seguridad seguirá siendo importante que sólo lo hagan cuando el cinturón se ajuste adecuadamente: la banda inferior plana sobre las caderas y nunca sobre el estómago y la banda superior sobre la parte media del esternón y la clavícula y nunca sobre el cuello o sobre el hombro. 

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