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Preguntas frecuentes

Pregunta al experto

¿Te has preguntado alguna vez si los asientos infantiles caducan? ¿O cuándo debes cambiarlo? ¿Sabes exactamente la silla que más conviene en cada momento? 

Aquí encontrarás respuestas a todas tus dudas, para que conozcas la forma de viajar más segura para un niño.

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En general sí que puedes lavarla, de todos modos lo que tienes que hacer es leer las instrucciones del fabricante de la silla para el modelo en concreto que tienes. Puedes también buscar la etiqueta que tendrá cosida la funda textil de la silla por el interior, muy parecida a las de la ropa, con los símbolos acerca del lavado.

La mayoría de las sillas cuentan con fundas que se pueden quitar y lavar en agua fría con un detergente no muy fuerte (para evitar que pierdan color). Mira también en el manual de instrucciones de la silla cómo quitar la funda, esta puede estar sujeta con elásticos, velcro, botones automáticos o recursos similares.

Los factores más importantes para cambiar de silla son la edad y sobre todo la talla del niño. Fíjate si el niño entra dentro de la silla o si esta se le queda pequeña. El factor más importante es fijarse en la altura del niño: la cabeza del niño no debe sobresalir del respaldo y reposacabezas de la silla en ningún caso. Si el reposacabezas es de altura regulable, puedes ir subiéndolo hasta que llegue a su máximo.

El peso es una referencia con respecto a la resistencia de la silla (es decir, si el niño pesase mucho, en caso de accidente la estructura de la silla podría no soportar el esfuerzo y romperse).

Recuerda que los niños de hasta dos años de edad deberían ir en sentido contrario a la marcha, aunque es recomendable esperar hasta los cuatro años si es posible, porque es como más protegidos van en caso de accidente frontal.

Pues no tienes que preocuparte. Hay muchos modelos de sillas infantiles, de diferentes tipos y para diferentes edades, pensadas para ser sujetadas con el cinturón de seguridad del asiento. También hay sillas que aún teniendo isofix, a la vez están preparadas para sujetarse con el cinturón.

Realmente apenas hay diferencias en la seguridad que aporta la silla, se sujete esta con isofix o se sujete con cinturón, siempre y cuando te asegures de que está correctamente instalada. Lee detenidamente las instrucciones de colocación de la silla, pasa el cinturón por el sitio previsto y sobre todo, después de sujetarlo a la hebilla, ténsalo todo lo que puedas para que la silla queda sujeta sin holguras (esto es muy importante).

El fabricante suele especificar si la sillita puede ir sujeta con cinturón de dos puntos. El cinturón de seguridad de tres puntos siempre aporta mayor seguridad. 


En todo caso, los asientos y cojines elevadores de los Grupos II y III nunca deben ir con cinturones de dos puntos ISOFIX, ya que ejercen presión sobre el niño, a la vez que proporcionan una menor seguridad.


Como con cualquier otro comportamiento no deseado, la respuesta es educación. Debes tener paciencia y a la vez ser firme (que no es lo mismo que enfadarse), y explicarle al niño que no debe quitarse el arnés pues entonces no irá seguro en el coche. Explicarle de manera clara y sencilla por qué debe ir bien sujeto ayuda a que el niño acepte mejor lo que se le dice.

Puedes reforzar este hábito mostrándole que tú mismo también te pones y enganchas el cinturón de seguridad, o que los otros niños lo llevan puesto y no se lo desenganchan (recuerda que los niños imitan lo que ven).

Con un poco de perseverancia el niño se acostumbrará. Es importante que seas constante, y que lo sean todos los miembros de la familia. Siempre que suba al coche debe llevar el arnés, si resulta que a veces lo lleva y a veces no, (o resulta que con vosotros lo lleva enganchado pero cuando va en el coche de los abuelos no, por poner un ejemplo) el niño no lo entenderá y será complicadísimo que coja el buen hábito de llevarlo puesto y bien enganchado.

Consideramos que los sistemas anti escape o evasión debemos utilizarlos en casos extremos en los que es imposible mantener al menor en la posición deseada por su seguridad. Muchos SRI incorporan opciones al respecto y ofrecen formas de sujeción. 


Es importante que no interfieran con el cierre de las sillitas y que tampoco alteren cualquier otro elemento. Todos están pensados para actuar en caso de accidente.


Recordamos que los sistemas de retención infantil deben estar concebidos de forma que permita sujetar o extraer fácil y rápidamente al niño. En este sentido, los dispositivos adicionales de retención reducen la rapidez con la que un niño puede ser sujetado y extraído. 


En todo caso, deben estar correctamente homologados. Te recomendamos que consultes con el fabricante la idoneidad de incorporar un sistema de estas características.

Es un sistema de anclaje que complementa al sistema isofix. Los dos brazos del sistema isofix sujetan la silla al asiento por la base, pero esto no impide que esta pueda volcar ante un frenazo o deceleración brusca.

Es por eso que se debe contar con un tercer punto de apoyo. En las sillas de frente suele ser el Top Tether. Es un cordón, o más habitualmente una cinta similar a la de un cinturón de seguridad, con un gancho-mosquetón para sujetarlo en un anclaje específico del coche. Debe quedar bien sujeto y tenso.

Dependiendo del coche este anclaje, en esencia una argolla, puede estar en un lugar u otro, lo más normal es que esté en la parte posterior del respaldo del asiento, aunque podría estar también en la bandeja que cubre el maletero, en el techo o en el suelo del maletero.

En principio no tiene por qué ser mejor un sistema que otro, depende más del diseño en concreto de cada uno (por ejemplo de si las bandas del arnés son más o menos anchas). Las pruebas suelen mostrar que en el caso de las sillas de frente la fuerza a la que se ve sometido el cuello de un niño es algo menor en las sillas con escudo que en las sillas con arnés.

De todos modos no debemos olvidar que lo realmente mejor es que el niño vaya en sentido contrario a la marcha cuanto más tiempo sea posible, pues es en este caso cuando más baja es la fuerza que carga el cuello del niño (del orden de la cuarta parte).

Lo ideal es el que el arnés quede tenso y sin holguras. Recomendamos el artículo: ‘Estas son las razones por las que un arnés apretado es un arnés seguro’. 


En caso de contar con holguras (aunque sean escasos milímetros), el cuerpo del ocupante se desplaza ese espacio antes de que el cinturón ejerza su sujeción en caso de frenazo o colisión. El resultado es que el propio arnés provoca lesiones, y además funcionará de forma incorrecta.


Sabremos que un arnés está tenso cuando únicamente podamos deslizar dentro un par de dedos. Aconsejamos que sigas los pasos de este vídeo.


Por último, debemos tener en cuenta la importancia de colocar al niño sin abrigos que puedan indicarnos una falta sujección.

A partir de los 12 meses, el niño deberá ir en una silla más grande, pero todavía de espaldas al sentido de la marcha. Debe mantenerse al niño en esta posición todo el tiempo posible siempre que se pueda hasta, como mínimo, los 15 meses. Debido al peso de su cabeza y la fragilidad del cuello, es la posición más segura para llevar al niño en el coche. 


Existen modelos de sillas homologadas en las que los niños pueden viajar mirando hacia atrás hasta 13 kg y otros hasta 18 kg, 25 kg o 105 cm. Estos últimos son los asientos con más espacio para las piernas, que permiten llevar al niño de espaldas hasta los 3 o 4 años. Se debe mantener al niño en este tipo de silla hasta que alcance el peso máximo indicado o hasta que la cabeza del niño sobresalga por la parte superior de la sillita. 


La cabeza del niño debe quedar apoyada de forma segura y cómoda sobre el respaldo de la silla y el arnés o cinturón de seguridad regulado a la altura del hombro. Si la cabeza supera el límite del reposacabezas, es hora de cambiar de silla a un grupo superior.


Te recomendamos 4 claves para saber elegir la mejor silla infantil.

Lo que cambia sobre todo es el procedimiento de homologación. Antes se realizaba una prueba de choque frontal y una prueba de alcance posterior, y con la nueva normativa de homologación se tiene que realizar también una prueba de choque lateral.

Un cambio muy importante es que ahora es obligatorio que los niños viajen en sentido contrario a la marcha hasta los 15 meses de edad, y antes solo era una recomendación.

A la hora de elegir una silla para tu hijo también cambia algo: mientras que antes había varios grupos según el peso del niño, ahora los grupos desaparecen y simplemente hay que fijarse en las alturas para las cuales la silla es válida. Es decir, que ahora elegir una silla es parecido a elegir una prenda de ropa, y hay que fijarse en la talla del niño.

El criterio principal debe ser la edad y altura del niño a la vez. La edad porque se debería esperar a utilizar un sistema de retención infantil de frente cuanto más tiempo mejor. Con la nueva normativa europea i-Size como mínimo hasta los 15 meses se debe ir en sentido contrario a la marcha, aunque es mejor esperar hasta los 2 años y siempre que se pueda esperar hasta los 4 años.

La altura es muy relevante también porque la silla debe ser adecuada a la talla del niño. En ningún caso la cabeza debe sobresalir del respaldo o reposacabezas de la silla, porque entonces esta no será sujetada debidamente en caso de accidente, pudiendo sufrir lesiones en el cuello.

El peso también se debe tener en cuenta, pero es un criterio complementario. Tiene que ver con la resistencia de la silla. Si el niño pesa más del peso límite de la silla (36kg), esta puede que no cumpla con sus funciones preventivas en caso de accidente.

No, no te preocupes.


Ten presente primero de todo que la realidad de diferentes estudios, pruebas de laboratorio y pruebas de choque, han demostrado que ir en sentido contrario a la marcha es más seguro para los niños, sobre todo cuanto más pequeños sean.


De hecho, con la nueva norma i-Size sobre sistemas de retención infantil, es obligatorio que vayan así hasta los 15 meses de edad, como mínimo.


Cuando se produce una deceleración fuerte, brusca y repentina, la cabeza, cuello y espalda se apoyan completamente sobre el respaldo de la silla, reduciéndose la presión a la que son sometidos, y reduciendo el riesgo de que se produzcan lesiones (por ejemplo en el cuello y cervicales).


Cuando los niños son pequeños no suele haber problemas de espacio. Cuando crecen un poco pueden ir igualmente en sentido contrario a la marcha con las piernas flexionadas. No van incómodos. Si te fijas en el día a día de los niños, se pasan horas jugando y distraídos en cuclillas o sentados con las piernas cruzadas. No hay mayor problema.

Pues en principio no es ni mejor ni peor. Son simplemente dos maneras diferentes de anclar y sujetar la silla infantil al asiento del coche. Si la silla está bien colocada será segura por sí misma, por su diseño, su construcción y sus materiales.

El sistema normal es aquel en el que la silla se sujeta con el propio cinturón de seguridad del coche, que se pasa por unas ranuras, se tensa y se engancha a la hebilla.

El sistema isofix es un sistema algo más nuevo que utiliza unos anclajes específicos que hay en la parte inferior del respaldo del asiento. No todos los coches los traen, aunque en general son cada vez más frecuentes en los coches nuevos.

La ventaja del sistema isofix es que se puede instalar la silla de manera más simple y es más difícil colocarla de manera incorrecta o mal anclada, un problema que se daba con demasiada frecuencia, y que resta o anula la seguridad que se le pretende al sistema de retención infantil.

Sea cual sea la silla infantil, es importante que leas detenidamente las instrucciones de instalación, tengas claro cómo se coloca y sujeta, y que quede perfectamente anclada. Las sillas suelen llevar también un punto de anclaje o apoyo extra para evitar que vuelque en un frenazo: no te olvides de él.

Con carácter excepcional, en España el Reglamento General de Circulación no obliga a que los niños menores de 12 años y cuya altura no alcance 1,35 m tengan que utilizar un sistema de retención infantil siempre que el taxi circule dentro de poblado.

Recuerda que de ningún modo el niño podrá circular en el asiento delantero del acompañante. Aunque no sea obligatorio puedes llevar tu silla y pedirle al taxista que la instale en los asientos traseros. No debería poner ninguna pega ni cobrar ningún recargo.

Fuera de poblado, por carretera o autopista, sí es obligatorio que el niño vaya en una silla infantil homologada.

Desafortunadamente la respuesta es no.
Los fabricantes de sistemas de retención infantil intentan crear productos lo más versátiles y adaptables posibles, con sistemas extensibles o elementos de acolchado que se puedan retirar o poner, de modo que la silla sirva para varios años, pero aún así no hay una silla que valga para todas las edades, desde 0 hasta 12 años.
Hay que tener presente que el objetivo primordial de un sistema de retención infantil es estar adaptado a la edad y talla del niño, de modo que pueda sujetarle y protegerle correctamente. Puesto que el niño va a ir creciendo y cambiando, la silla también tiene que hacerlo, de modo que no queda otro remedio que cambiar de silla.
Hay sillas infantiles de todos los precios, pero aún así, es cierto que supone un coste económico que no se puede despreciar, sobre todo si se tienen varios niños, y si hay que comprar varias sillas a medida que el niño crece. Tienes que pensar que no es un gasto, sino una necesidad por la seguridad de tu hijo.

Sí, ya que suelen estar construidos a partir de materiales plásticos que, con el tiempo o la luz solar, pueden perder sus propiedades y volverse quebradizos. 

Algunos fabricantes de asientos infantiles recomiendan no utilizar asientos con más de 4 o 6 años de antigüedad o uso. En caso de cualquier duda, consulte el manual de su sillita infantil.

Fundamentalmente hay que fijarse en dos factores: el peso y la estatura del niño.

El principal parámetro es el peso: los asientos están clasificados en grupos en función del peso de los niños que pueden utilizarlos. Un niño nunca debe usar un asiento infantil si supera el peso máximo indicado en el asiento: el peligro de que el asiento se rompa en caso de accidente es demasiado elevado.

También hay que tener en cuenta la estatura: la cabeza del niño debe apoyar con seguridad y comodidad en el respaldo del asiento. Si la coronilla (o parte superior de la cabeza del niño) queda más alta que el borde superior del respaldo del asiento, entonces es el momento de cambiarlo y utilizar uno más grande o de un grupo superior.

La edad es un parámetro menos importante, sobre todo porque puede haber considerables diferencias de peso y estatura en niños de la misma edad. Pero recuerda siempre que, al menos hasta que el bebé haya cumplido su primer año de vida y pese 9 kg como mínimo, es necesario que viaje mirando hacia atrás.

La siguiente tabla muestra una relación aproximada entre el peso y la edad del niño:

GRUPO PESO EDAD APROXIMADA
Grupo 0 Hasta 10 kg Hasta aproximadamente los 9 meses
Grupo 0+ Hasta 13 kg Hasta aproximadamente los 15 meses
Grupo I De 9 a 18 kg Desde los 8 meses aproximadamente hasta los 3 ó 4 años
Grupo II De 15 a 25 kg Aproximadamente, desde los 3 hasta los 7 años
Grupo III De 22 a 36 kg Aproximadamente, desde los 6 hasta los 12 años
La siguiente tabla indica aproximadamente cuándo es necesario cambiar de asiento infantil: 

Tipo de asiento (grupo) Se ha quedado pequeño cuando:
Silla para bebés mirando hacia atrás (grupo 0 ó 0+) Se ha alcanzado el peso máximo indicado en la etiqueta de homologación O la parte superior de la cabeza del bebé queda a menos de dos centímetros del borde superior del asiento.
Asiento infantil con arnés de cinco puntos mirando hacia delante (grupo I) Se ha alcanzado el peso máximo indicado en la etiqueta de homologación O los hombros quedan por encima de las ranuras más altas por las que el arnés sale del respaldo del asiento O la cabeza del niño sobresale por encima del asiento infantil y el vehículo carece de reposacabezas.
Asiento elevador con respaldo (grupo II ó III) Se ha alcanzado el peso máximo indicado en la etiqueta de homologación O la cabeza del niño sobresale por encima del respaldo del asiento elevador y el vehículo carece de reposacabezas.
Si el bebé viaja en una sillita para bebés del grupo 0 ó 0+ y ésta se le queda pequeña antes de que cumpla un año, habría que adquirir un asiento convertible del grupo 0 y I; este tipo de asientos es más grande de tamaño y te permite seguir llevando al bebé mirando hacia atrás, lo que es imprescindible al menos hasta que el bebé cumpla doce meses y pese más de 9 kg y, en general, es más seguro y recomendable mientras se pueda hacer (en cualquier caso, recuerda que no se debe superar el límite de peso indicado por el fabricante).

Aunque muchos asientos infantiles permiten ser instalados en cualquier vehículo, existen excepciones. 

Según la normativa de homologación, los asientos que permiten ser instalados en cualquier vehículo son aquellos que, en su etiqueta de homologación, muestran la palabra “universal”. 

Algunos asientos infantiles son del tipo “semi-universal”, lo que quiere decir que han sido homologados para determinados modelos de vehículos. Las sillitas de este tipo indican en su manual de instrucciones la lista de vehículos en los cuales pueden ser utilizados.

En el caso de los asientos ISOFIX, para que sean “universales” deben contar con un tercer punto de anclaje o apoyo en forma de cinta o correa que se sujeta en la parte trasera del vehículo. Los asientos ISOFIX cuyo tercer punto de anclaje consiste en una pata que apoya en el suelo del vehículo son del tipo “semi-universal”. El tercer punto de anclaje ayuda a reducir sustancialmente la rotación hacia delante, o el cabeceo, del asiento infantil en caso de choque frontal.

¡Atención! Un asiento infantil, incluso siendo “universal”, puede resultar incompatible con ciertos modelos concretos de vehículos. Esto puede suceder, por ejemplo, si el asiento infantil es muy grande y el espacio en el asiento trasero del vehículo muy pequeño; o si la forma del asiento del vehículo, muy contorneado, impidiera conseguir una sujeción firme y estable de la sillita infantil al asiento del vehículo. Por ello, es muy aconsejable hacer una instalación de prueba en nuestro vehículo antes de adquirir cualquier asiento infantil.

Aquel que se ajusta al peso y estatura del niño, obtiene una buena valoración en las comparativas independientes de choque y facilidad de uso que realizan clubes de automovilistas y asociaciones de consumidores europeos, resulta sencillo de utilizar y, gracias a todo lo anterior, se utiliza en todos los viajes, por cortos que éstos sean.

Mirando hacia atrás es la posición más segura, porque es toda la espalda la que soporta las fuerzas. En caso de mirar hacia delante, solo soportan el impacto las pequeñas zonas de contacto entre el cuerpo del ocupante y el cinturón o arnés de seguridad. 

En el caso de los bebés y los niños más pequeños, el cuello es una de las partes más frágiles de su cuerpo (por eso hay que sujetar continuamente la cabeza de los bebés al sostenerlos en brazos), por lo que ir sentados mirando hacia atrás es mucho más seguro en caso de frenazo o accidente, siempre que el asiento lo permita 

Un consejo práctico: revisa el manual de instrucciones del asiento infantil o pregunta directamente a su fabricante en caso de tener dudas sobre la colocación del asiento en función del tamaño del niño.

Resulta llamativo, por ejemplo, que en las sillas infantiles que obtienen la mejor puntuación en las comparativas independientes realizadas por clubes de automovilistas y asociaciones de consumidores europeos, el niño viaje mirando hacia atrás

Puedes ampliar esta información consultando otros temas destacados de nuestra web:Estudios y comparativas

En el año 2011, la Fundación MAPFRE realizó una exhaustiva revisión de las evidencias y recomendaciones internacionales en relación con la posición del asiento infantil (instalado mirando hacia delante o hacia atrás). Las principales conclusiones fueron:

  • Los asientos orientados hacia atrás son mucho más seguros que los asientos orientados hacia delante.

  • Los niños deben viajar mirando hacia atrás todo el tiempo que sea posible. Ello evitaría determinadas lesiones que pueden producirse aún utilizándose asientos orientados hacia delante y que no se producen con asientos orientados hacia atrás.

  • Cuando un bebé crece y su sillita para bebés se queda pequeña, se debería cambiar de silla por una de mayor tamaño, pero que todavía permita seguir viajando mirando hacia atrás.

  • Los niños deberían viajar mirando hacia atrás, siguiendo la práctica nórdica que tan efectiva se ha demostrado en los accidentes reales, hasta los 3 o 4 años.

El asiento trasero central, por estar más alejado de cualquier zona de impacto, siempre que la silla infantil pueda instalarse correctamente en dicha plaza.

Una excepción se da cuando el conductor viaja solo, y el niño utiliza un asiento mirando hacia atrás: en estos casos, y solo si el airbag de pasajero delantero se puede desconectar, instalar la sillita infantil en el asiento delantero derecho permite el contacto visual directo entre el conductor y el niño, lo que suele tranquilizar al niño y evita despistes o situaciones peligrosas que podrían producirse si el conductor se girara hacia los asientos traseros. 

Otra excepción a la regla general se da cuando el niño ya tiene la suficiente altura como para usar el cinturón de seguridad para adultos, pero el vehículo dispone en la citada plaza trasera central de un cinturón de únicamente dos puntos: en este caso es mejor que el niño ocupe una plaza lateral con cinturón de tres puntos, ya que la protección que ofrece el cinturón de tres puntos es mucho mayor que la que ofrece el cinturón de dos puntos.

Si la plaza trasera central carece de reposacabezas, y el niño es lo suficientemente alto como para necesitarlo, también puede ser más seguro utilizar una plaza trasera lateral con  reposacabezas.

Entre las plazas laterales traseras, la plaza derecha es más segura que la izquierda, puesto que, en primer lugar, permite subir y bajar al niño desde la acera y lejos del tráfico y, en segundo lugar, porque el conductor puede ver mejor al niño si se sienta en el lado opuesto que si estuviera situado detrás de él. En el caso de los asientos orientados mirando hacia delante, el conductor puede ver mejor al niño a través del espejo retrovisor cuando el niño viaja sentado en el asiento central trasero.

Nuestra recomendación: si tienes un asiento dotado del sistema de sujeción ISOFIX, la recomendación general es instalar dicha sillita en una de la plazas del vehículo dotadas de dicho sistema, para así poder beneficiarte de las ventajas que ofrece ISOFIX, como mayor sencillez de instalación, menor riesgo de montaje incorrecto y mayor seguridad, en términos generales, en caso de accidente.

Esto es muy peligroso

Un estudio realizado en 2009 por los clubes de automovilistas RACE y RACC y por diversas asociaciones de consumidores europeas demostró que durante un choque frontal a tan sólo 64 km/h de velocidad, el peso de la mochila se multiplica por 40, y una mochila de 5 kg de peso se convierte en una losa de 200 kg que puede aplastar la columna vertebral del niño y causar lesiones torácicas, fracturas de costillas o lesiones internas.

En un choque lateral, también pueden producirse graves lesiones si se lleva puesta la mochila. Como el niño quedaría sentado en una posición muy adelantada debido a la mochila, los laterales del asiento infantil dejarían de protegerle durante el choque. Tanto su tórax como su cabeza impactarían contra los guarnecidos de las puertas del vehículo y la probabilidad de lesión grave sería muy elevada.

Es muy importante: nunca sientes a un niño en el asiento infantil con una mochila puesta.

Son muy peligrosos

En caso de accidente, el peso de cualquier ocupante y objeto situado en el interior del vehículo se multiplica por 20 o, incluso, por 40. Así, un bebé que pese 10 kilogramos pasaría a pesar entre 200 y 400 kg: de ahí que un gesto de cariño como llevar en brazos a un bebé puede convertirse en un gesto mortal, al resultar totalmente imposible sujetarlo durante una colisión.

De la misma manera, un juguete que pesara un kilogramo, podría salir despedido en caso de accidente y golpear a un bebé o un niño con una fuerza equivalente a 20 ó 40 kilogramos, pudiendo causarle graves lesiones.

Recuerda: en ningún caso se deben llevar en el habitáculo juguetes pesados o rígidos, solamente se pueden llevar juguetes ligeros y blandos.

Por supuesto, el equipaje debe situarse siempre de modo que resulte imposible que irrumpa en el habitáculo de pasajeros. En vehículos sin una adecuada separación o barrera física entre maletero y habitáculo de ocupantes, se han dado casos de carritos de bebés que han salido disparados del maletero y han irrumpido en el habitáculo causando graves lesiones craneales a los niños que viajaban correctamente en sus sillitas de seguridad. 

En el caso de los niños mayores, y según el fabricante sueco de automóviles Volvo, el hecho de que la cabeza del niño quede ladeada cuando se duermen no es peligroso ni les resulta incómodo. 

De todos modos, conviene insistir en que en el caso de los bebés puede ser peligroso que su cabeza se caiga hacia delante (mentón contra esternón), ya que se podrían obstruir las vías respiratorias. Si esto sucediera, y siempre siguiendo las instrucciones del fabricante del asiento, sería necesario ajustar la inclinación de la sillita portabebés.

Recuerda: si se quiere evitar que la cabeza y el cuello formen un ángulo lateral excesivo, el mejor consejo es ajustar la anchura del reposacabezas de la silla infantil o del asiento elevador, si este cuenta con respaldo y reposacabezas.

En España, y según la legislación vigente, los niños deben usar asientos infantiles hasta que midan al menos 135 cm de altura

Por otro lado, los asientos infantiles elevadores del grupo III suelen estar diseñados y homologados para poder ser utilizados por niños de hasta 150 cm de estatura, siempre que no superen los 36 kg de peso, así que no hay que tener prisa por dejar de utilizar la sillita en cuanto se alcancen dichos 135 cm.

Lo más importante para su seguridad es que los niños usen asientos infantiles hasta que el cinturón de adultos les ajuste correctamente. Un cinturón de adultos mal ajustado puede causar en el niño unas graves lesiones, incluso a velocidades moderadas. 

El ajuste correcto del cinturón se consigue cuando la parte superior pasa por encima de la clavícula y por encima del esternón, al mismo tiempo que la parte inferior se apoya en la parte superior de los huesos de las caderas. 

Si el cinturón pasa por encima del cuello, o muy cerca de este, o por encima del estómago en lugar de hacerlo sobre los huesos de las caderas, entonces no ajusta correctamente y resulta peligroso.

Además, la cabeza del niño debe quedar protegida por el reposacabezas del vehículo: si el reposacabezas queda demasiado alto, o el asiento del vehículo carece de él, sería más seguro que el niño viajara en un asiento elevador dotado de su propio reposacabezas.

Otro criterio adicional es que, al sentarse directamente sobre el asiento del vehículo, las rodillas del niño lleguen hasta el borde del asiento, de modo que sus piernas se doblen por las rodillas con comodidad. Cuando las piernas no doblan, el niño tiende a “escurrirse” hacia abajo, con el consiguiente riesgo de deslizarse por debajo del cinturón o arnés (efecto conocido con el término inglés submarining), como se muestra en la siguiente ilustración: en estos casos está claro que el niño o niña necesita un asiento elevador.

Su hijo puede usar el cinturón de seguridad para adultos si se dan TODAS estas condiciones: 

  • El niño se sienta apoyando toda su espalda contra el respaldo del asiento del vehículo. 

  • Con toda la espalda apoyada en dicho respaldo, las piernas doblan con comodidad y no quedan “rectas” con las pantorrillas apoyadas en el borde del asiento. 

  • El niño puede mantener esa posición a lo largo de todo el viaje, sin “escurrirse” o deslizarse hacia abajo. 

  • La parte superior del cinturón (banda superior o torácica) cruza la clavícula a medio camino entre el hombro y el cuello, y nunca cerca de éste último.

  • La parte inferior del cinturón (banda inferior o pélvica) queda por debajo del abdomen y apoyada en la parte superior de los huesos de las caderas. 

  • El asiento del vehículo dispone de reposacabezas que proteja el cuello del niño en caso de alcance trasero

Se recomienda hacer el paso del arnés al cinturón lo más tarde posible Sin embargo, debemos cumplir con las indicaciones del fabricante. Si nos encontramos ante un momento de cambio, debemos observar si la cinta ya se encuentra al máximo y si está demasiado justa.


Lo más recomendable es seguir las indicaciones del manual del fabricante. 


Recomendamos el artículo ‘Estas son las razones por las que un arnés apretado es un arnés seguro’

Los airbags laterales no resultan peligrosos para los niños si estos viajan correctamente sentados. 

Por otro lado, dado que los airbags laterales están diseñados para proteger a una persona adulta, en ciertos casos la protección que los airbags laterales ofrecen a los niños puede ser muy reducida. Así, por ejemplo, en el caso de los airbags de cortina, éstos suelen quedar demasiado altos para los niños, por lo que sigue siendo posible que su cabeza golpee contra la puerta durante un impacto lateral. Por otro lado, el otro tipo principal de airbags laterales, aquellos diseñados para proteger en impactos laterales el tórax de los ocupantes adultos, puede resultar demasiado duro para el frágil tórax de los niños. 

La conclusión de todo lo anterior es que la protección de los niños en caso de un impacto en el lateral del vehículo debe partir del propio asiento infantil y, por este motivo, es necesario que la silla infantil que se vaya a utilizar o adquirir haya obtenido una buena valoración general en las comparativas independientes que realizan clubes de automovilistas y asociaciones de consumidores europeos. Para alcanzar una buena valoración, la sillita debe contar con protecciones en los laterales y con amplios reposacabezas. Los cojines elevadores normalmente carecen de dicha protección lateral, por lo que ya no se recomiendan; en cualquier caso, un cojín elevador, en términos generales, es mucho más seguro que dejar que un niño utilice el cinturón de seguridad antes de tiempo. 

Como se ha indicado, los airbags laterales son menos efectivos para los niños que para los adultos. Por este motivo, conviene insistir en ello, estos airbags únicamente deben considerarse un complemento de la protección que ofrece un buen asiento infantil que esté dotado de “orejas” laterales acolchadas y de suficiente tamaño. 

Por otro lado, hay que evitar que entre la zona donde está instalado el airbag lateral y el niño o su asiento infantil no se interponga ningún objeto como ropas, juguetes… Ello también podría resultar peligroso. 

Cuando sí puede resultar peligroso un airbag lateral es cuando la cabeza del niño se sitúe excesivamente cerca de la zona de apertura del airbag. Esto podría suceder, por ejemplo, si un niño se queda dormido en su cojín elevador y se inclina hacia la puerta, o cuando viaja suelto o tumbado en el asiento trasero. 

Los airbags laterales son menos efectivos para los niños que para los adultos. Por este motivo, estos airbags únicamente deben considerarse un complemento de la protección que ofrece un buen asiento infantil, el cual debe estar dotado de “orejas” laterales acolchadas y de suficiente tamaño. 

LA CABEZA DEL NIÑO NUNCA DEBE SITUARSE DEMASIADO CERCA DE LA ZONA DE APERTURA DEL AIRBAG LATERAL 

En ambos casos se trata de sistemas de retención contemplados por la normativa de homologación de asientos infantiles, por lo que los dos tipos de sistemas ofrecen de partida una considerable protección a los bebés. 

OJO, tenga en cuenta que NO TODOS los capazos (cucos) a la venta están homologados para su uso en el automóvil. 

En los cucos o capazos, el bebé viaja tumbado, en una posición muy natural y adecuada para los bebés más pequeños o recién nacidos, pero en algunas sillitas de este tipo el bebés únicamente va sujeto con un cinturón situado sobre su vientre, por lo que, en caso de choque lateral, el bebé iría menos sujeto. En el mercado existen ya modelos de capazos o cucos con arneses o cinturones en forma de “Y” (con dos cintas que pasan sobre los hombros y una tercera entre las piernas) que mejoran notablemente la protección en caso de impacto lateral. A la hora de elegir un capazo o cuco, busque aquellos que mejores valoraciones obtienen en las comparativas independientes que realizan periódicamente los clubes de automovilistas y consumidores europeos. 

En caso de impacto frontal, por otro lado, la posición “mirando hacia atrás” también es más segura que ir tumbado. 

Finalmente, la cuna o capazo para automóvil puede ser una opción preferible en caso de que no sea aconsejable llevar semi-sentados a los bebés durante mucho tiempo: en el caso de bebés prematuros o con problemas respiratorios, por ejemplo.

Algunos asientos elevadores pueden ser utilizados tanto con respaldo como sin respaldo. En otras palabras, en algunos sistemas de retención es posible retirar el respaldo y convertir al asiento elevador en un cojín elevador. Sin respaldo que ofrezca protección lateral, el tórax o la cabeza del niño podrían golpear con violencia la puerta del coche en caso de choque lateral, por ejemplo en una intersección. Por este motivo, y a la luz de los resultados de las comparativas independientes realizadas por clubes de automovilistas y consumidores europeos, no se recomienda quitar el respaldo o, más en general, utilizar un cojín elevador sin respaldo. 

De todos modos, es siempre imprescindible consultar el manual de instrucciones del asiento infantil para averiguar si, para un niño de un determinado peso, el respaldo tiene que ser retirado obligatoriamente o puede ser mantenido (algunos asientos han sido homologados para un cierto peso sin respaldo, por lo que no resultaría seguro utilizarlo con él). 

Los airbags laterales, por otro lado, ofrecen mucha menos protección para los niños que un asiento con respaldo con buenas protecciones laterales. 

De todos modos, cualquier de los citados sistemas de retención infantil –tanto con respaldo como sin él– están obligados a conseguir la correspondiente homologación, lo que quiere decir que han superado las pruebas de seguridad exigidas por la normativa vigente. Algunos sistemas de retención, cuando se retira el respaldo, sólo pueden ser utilizados por los niños de mayor edad, por lo que es preciso prestar atención al grupo de peso correspondiente, respectivamente, al uso con respaldo y sin él.

NO, no lo son. Las pruebas independientes de asientos infantiles que realizan habitualmente automovilistas y consumidores europeos son diferentes de la valoración de la seguridad infantil en el automóvil que ofrece el Programa Europeo de Valoración de los Nuevos Vehículos (European New Car Assessment Programme, EuroNCAP). En este programa, el cual examina diferentes aspectos de seguridad de los vehículos (incluida la seguridad de los niños que viajan en su interior), es el fabricante del vehículo el que decide qué asiento infantil debe instalarse en su vehículo. Este programa, por tanto, ofrece una valoración que es válida exclusivamente para una combinación concreta de asiento infantil y vehículo, mientras que en el caso de los estudios periódicos de automovilistas y consumidores europeos se valora la seguridad de las sillitas infantiles en general y para un amplio conjunto de vehículos. A la hora de elegir un asiento infantil, en definitiva, es más útil la información que ofrecen los clubes de automovilistas y las asociaciones de consumidores europeos: en el caso de España, el Real Automóvil Club de España (RACE), el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). 

En resumen, el programa EuroNCAP es útil para elegir un modelo de vehículo seguro, y los estudios de automovilistas y consumidores para elegir un modelo de asiento infantil seguro.

El efecto submarino o, en inglés, submarining, se produce cuando el niño se escurre por debajo del arnés o del cinturón de seguridad, lo que puede provocar que la cinta pélvica del arnés o cinturón presione las partes blandas del abdomen del niño, con el consiguiente riesgo de lesiones. 

Este efecto submarino se produce normalmente bien por un ajuste incorrecto del cinturón de seguridad (por ejemplo cuando, a pesar de necesitarse un asiento o cojín elevador el niño viaja sentado directamente sobre el asiento del vehículo y con el cinturón de seguridad para adultos abrochado) o bien por viajar con excesivas holguras en el arnés o el cinturón. 

Para evitar en lo posible este efecto submarining, es importante, como se ha indicado, evitar todas las holguras y que el niño se siente lo más pegado posible al respaldo del asiento (en trayectos largos, puede ser difícil que el niño se siente siempre erguido con la espalda bien pegada contra el respaldo, un motivo más para hacer frecuentes paradas de descanso a lo largo del viaje).

En principio, cada país puede exigir que los asientos infantiles superen unas determinadas pruebas de homologación, que pueden ser diferentes en distintos países. En el caso de EEUU, la normativa de homologación (las pruebas que el asiento debe superar antes de ser puesto a la venta) es diferente a la normativa de homologación vigente en Europa. 

Esto significa que un asiento “europeo” que haya pasado la “norma europea” no puede ser vendido en EEUU, al no haber superado la norma estadounidense (excepto si también ha sido “homologado” según la normativa estadounidense). Y lo mismo sucede a la hora de usar el asiento: para poder usar “legalmente” un asiento infantil, éste debería haber sido aprobado para su venta según la normativa de homologación de ese país. En caso contrario, podríamos arriesgarnos a ser sancionados por un agente de la autoridad de tráfico correspondiente. 

En cualquier caso, resulta evidente que usar una sillita infantil será siempre más seguro que no usar ninguna. Por ello, y desde el punto de vista de la seguridad de sus hijos, aquellos padres que viajen con su asiento infantil de un país a otro (como, por ejemplo, de España a EEUU) deberían utilizar su propia silla infantil hasta que puedan acceder a otra homologada según las exigencias del país al que haya viajado. 

La situación anterior no se plantea dentro de Europa, puesto que la normativa de homologación europea ECE R44 y la nueva normativa Europea referente a sillas de seguridad infantiles para automóviles UN R129 i-Size que complementa (y de momento no sustituye) a la primera, es válida para toda la Unión Europea.

Pues ahora mismo conviven dos normas de homologación a la vez, aunque pueda parecer un poco extraño. Puedes comprar sillas de coche que cumplan una u otra, pues ambas están vigentes en Europa y utilizar una silla homologada con una norma o con l otra es perfectamente legal.

La norma que desaparecerá en 2018 es la ECE R44/04, y la norma que se quedará es la ECE R129, también conocida como i-Size.

La norma R44 divide las sillas por grupos (0, 0+, 1, 2 y 3) según el peso del niño, mientras que la norma R129 no considera grupos sino que cada silla debe indicar para qué rango de edades y altura del niño es válida.

Básicamente la nueva norma utiliza el criterio de que la silla tenga un tamaño adecuado para la talla del niño, y que cuando se le queda pequeña, entonces llega el momento de pasar a otro modelo.

Ten presentes dos cosas:

- Las sillas homologadas i-Size solo se pueden sujetar al asiento del coche mediante anclajes isofix, o una combinación de isofix y cinturón (por ejemplo para un alzador con respaldo), pero no solo con el cinturón, por lo que si tu coche no cuenta con isofix, no podrás utilizarlas.
- Ahora mismo estamos en un período de transición y la variedad de modelos y marcas de sillas de coche i-Size es bastante menor que de sillas R44 (aunque poco a poco irá aumentando).

Esto, lamentablemente, puede suceder. El primer consejo, y más importante, aunque tal vez llegue tarde en tu caso en concreto, es elegir una silla con tiempo que se adapte al asiento de tu coche, ya que por el diseño del asiento, algunas sillas puede ser que no terminen de asentarse bien. Si es preciso, y estás a tiempo, puedes devolverla y cambiarla por otra, dado que no te sirve (sin usar y con su embalaje original, no deberían ponerte problemas).

Muy importante: una ligera holgura puede ser normal, pero si la silla se mueve mucho no la debes utilizar, porque su principal función, la de retener al niño en caso de frenazo brusco o accidente, puede verse comprometida y no ofrecerá la misma seguridad. Recuerda que la silla tiene que quedar perfectamente montada, de acuerdo a las instrucciones del fabricante, con los anclajes (o con el cinturón) bien tensos, bien sujeta y sin holguras.

Puedes probar a acudir a un taller del fabricante del coche para ver qué solución proponen para montar una silla correctamente en ese tipo de asiento (o al menos indicarte qué sillas de coche le sirven). También puedes contactar con el fabricante de la silla por si disponen de alguna plataforma adicional sobre la que anclar la silla, que se adapte a asientos de coche un poco especiales.

Depende, pero no debería. En general esta afirmación tiene más de mito que de realidad, aunque es cierto que hay niños, y también adultos, mucho más sensibles y propensos a sufrir mareo cuando van en un automóvil (en estos casos complicados, si no queda otro remedio, se puede preguntar al pediatra por algún medicamento infantil contra el mareo). Aquí te contamos varios consejos para evitar el mareo de los niños en el coche.

Físicamente no debería por qué marearse más, ya que el mareo suele originarse cuando no concuerda la sensación de movimiento que tiene nuestro cerebro a través de la vista, y la sensación de movimiento (y aceleración) que tiene el sentido del equilibrio en el oído.

Si el niño va de espaldas, su vista ve que va de espaldas, y la sensación de movimiento es de ir de espaldas, no debería aparecer mareo. En principio es más una cuestión de costumbre. Si el niño se acostumbra desde bebé a ir en el coche en sentido contrario a la marcha no suele haber problemas.

Recuerda que para los niños menores de 4 años es muy recomendable que vayan en sentido contrario a la marcha pues es más seguro, y que con la nueva norma europea de homologación de sillitas de coche i-Size, es obligatorio ir en sentido contrario (o contramarcha) como mínimo hasta los 15 meses de edad del niño.

Como es lógico ayuda también que realices una conducción suave, sin sobresaltos, y que no vayas muy rápido por zonas de curvas. Piensa que tú como conductor, concentrado en la conducción mirando al frente, sujetando el volante, puedes ir rápido por una zona de curvas sin percibir mareo, pero los pasajeros (niños o adultos), que están distraídos con otras cosas y que no están sujetándose a un volante, percibirán mareo antes que tú.

Presta atención también a otras situaciones que pueden provocar un mareo: por ejemplo que el niño vaya haciendo otras cosas mientras va en el coche: jugar con un juguete o videojuego, ojear un cuento o ver una película.

El sistema de anclajes isofix no necesariamente es más seguro que sujetar la silla con el propio cinturón de seguridad del asiento del coche. Lo más importante es que la silla esté bien montada y sujeta, conforme a sus instrucciones, y que el niño la use y vaya bien sujeto.

Eso sí, es cierto que los anclajes isofix evitan que haya errores de montaje de la silla, o que no quede bien tensada la sujeción mediante el cinturón, e incluso es algo más rápido poner y quitar la silla.

Si tu coche no lleva anclajes isofix por ser de hace unos años, la respuesta es un depende. Verás.

Algunos coches podían estar previstos para llevar anclajes isofix, pero ciertas versiones, o para nuestro país, no los montaban. Algunos coches hablan de “preinstalación” isofix. Ten en cuenta que los anclajes van directamente sujetos a la plataforma de acero del coche, la estructura resistente debajo del asiento, no van colocados de cualquier manera.

Acude a un taller oficial de la marca del coche para que con el número de bastidor del mismo lo comprueben.

Si admite la instalación, hay fabricantes que comercializan kits de anclajes isofix con todo lo necesario para montarlos con total seguridad , y realizando alguna pequeña adaptación en el asiento, por ejemplo unas boquillas de plástico para que puedan asomar los anclajes y no se queden escondidos.

Es fundamental que se instale perfectamente según las instrucciones del fabricante para que sean seguros (mejor si lo haces en un taller de confianza con un mecánico con experiencia que sepa sobre ello). Si el coche estaba previsto para ello te darán también un certificado de homologación, para que puedas ir a la ITV para registrar legalmente los anclajes y no tengas ningún problema.

Si el coche no preveía de ninguna manera la instalación de anclajes isofix, entonces no podrás colocarlos, y si intentas hacerlo de cualquier manera a modo de tarea de bricolaje, no serán legales y te arriesgas a que tampoco sean seguros.

Sí, puede ser peligroso, pero no te alarmes. El cinturón de seguridad debe soportar tensiones altas cuando se produce un frenazo, o peor aún cuando tiene lugar un accidente (por ejemplo un choque que hace saltar el airbag).

Su función es retenerte, que no salgas despedido fuera del vehículo y que no golpees ciertas partes del interior del coche, siendo complementado con el airbag. Si la banda textil del cinturón está dañada, con roces, cortes o deshilachada, puede no soportar esas tensiones altas y podría llegar a romperse.

Si el daño es muy pequeño no es preocupante, pero si el daño es mayor, sí lo es. Nuestro consejo es que acudas a un especialista o a tu taller habitual de confianza para preguntarles. Si el cinturón está dañado se puede sustituir: no es una operación compleja, no lleva mucho tiempo y tampoco es muy caro, y recuerda que merece la pena, pues es por tu propia seguridad o la de tus hijos.

Los cinturones de seguridad, así como los sistemas de retención infantil, están homologados. Añadir un elemento más puede restar eficacia. De hecho, los mismos fabricantes desaconsejan utilizar cualquier elemento externo que pueda influir en la sillita.


Los sistemas de retención infantil son sometidos a pruebas que vienen a garantizar su homologación. Los elementos que soportan están pruebas en las sillitas son siempre con cinturón de seguridad o sistema Isofix, no con alargadores en los cinturones. 


En cualquier caso, se deben seguir las indicaciones del propio fabricante. Recordamos que estos deben quedar tensos y sin holguras para su mayor efectividad.


En algunos casos, se puede utilizar los cinturones del propio vehículo o los cinturones que se proporcionan con el cuco.

No es obligatorio llevar un botiquín de primeros auxilios en el coche. De todos modos si quieres llevar uno, tampoco es necesario que sea muy grande, ni lleve de todo. Pensando en un primer momento, en caso de accidente grave, lo más importante es disponer de materiales que permitan contener una hemorragia el tiempo necesario hasta que llegue la ayuda especializada.

Así que lo que no debe faltar en un botiquín de coche son las gasas, apósitos para taponar hemorragias y vendas. Para complementar a estos elementos viene bien llevar también tijeras, esparadrapo y unos guantes de látex (y que todo sea estéril, para evitar infecciones).

Para las pequeñas curas, que pueden surgir en el día a día, como un pequeño corte o rasguño, viene bien llevar tiritas de varios tamaños y algún desinfectante (agua oxigenada, alcohol, yodo…)

Si tienes dudas para hacerte tú mismo un botiquín, puedes acudir a una farmacia o bien a un centro especializado en recambios para automóvil, donde suelen tener botiquines ya confeccionados.

Sí, es conveniente, pero como con casi todo en esta vida, con moderación y su justa medida. Los extremos no suelen ser nunca buenos. Una temperatura muy alta o una temperatura muy fría no son ni confortables si saludables.  


Ten presente por ejemplo que en verano el interior de un coche aparcado al sol puede superar los 40 y hasta los 50 grados, una temperatura incluso peligrosa para la vida de un bebé, que puede sufrir un golpe de calor y una deshidratación muy rápidamente.  Así que obviamente el aire acondicionado es un buen aliado para mantener una temperatura adecuada. Piensa en utilizar el climatizador con una temperatura media y razonable. 


En invierno no es necesario poner la calefacción mucho más alta de unos 18 a 21 grados, y en verano es suficiente con unos 24 o 25 grados, no siendo conveniente bajar la temperatura por debajo de los 20 grados.  Lo que sí puedes y debes hacer es evitar que las salidas de aire del coche den directamente el aire frío al bebé, para evitar resfriados.

Como norma general no se debería dejar nunca a un niño solo en un coche, y mucho menos con las puertas y ventanillas cerradas.

Es una cuestión de lógica y de seguridad. Los padres son los responsables en todo momento de la seguridad y bienestar del niño, y no estando presentes podría suceder cualquier cosa, y no podrían hacer nada al respecto.

A parte de esta cuestión, el interior de un coche es peligroso para un niño que se queda solo y encerrado porque la ventilación es muy limitada (pues no está encendido el climatizador). Además los niños pequeños no pueden bajar una ventanilla para respirar aire fresco, e incluso en muchos coches al cerrar con llave tampoco se puede.

Otro problema es que los niños se deshidratan rápido, y el interior de un coche, sobre todo en verano, puede alcanzar temperaturas muy altas. Si el niño no tiene agua a mano que beber, y si es pequeño probablemente tampoco beba aún así, el riesgo es mayor.

Nuestro consejo es que lleves a tu hijo contigo cuando salgas y te alejes del coche.
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